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En este libro, Manuel Moreira indaga
con lucidez, desde una perspectiva antropológica, sobre el control social
practicado por el Estado.
La forma en que este control se desarrolla
produce claras asimetrías entre los individuos y el poder.
El Estado
manipula el lenguaje jurídico y lo torna críptico e ininteligible para
el ciudadano común.
El proceso de conocimiento legal queda interrumpido
por la formación de un sistema de creencias cuyos significados van
produciendo una creciente distorsión en el imaginario del aparato de
juzgamiento.
Ante esta realidad el ciudadano se encuentra como un
forastero legal, como un extranjero jurídico en su propio país.
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