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POETAS
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BENDA ANA
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| BORGES, J.L.
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| FELIPE, L.
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| DIAZ BIALET, P.
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| DIEGO, G.
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| FEVOLA, LUCILA
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| GARCIA SARAVI, G.
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| LOMANTO, L.
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| MANDRINI, E.
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| MONTESANO, J.
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| PARDO, M.L.
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| PEICOVICH, E
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| PUNZI, O
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| SIMON, J
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SPOLTORE, O
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TOSCADARAY,
H.
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YOCCO,
G.
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| INICIO
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| SU
OPINION
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"
Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar
al pie del Eterno Padre;
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar."
"
Martín Fierro "
José Hernandez
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Esta antología de
poemas, es sólo una colección mínima, donde el
lenguaje poético aparece, sucede, como evidencia de lo
inasible de lo poético.
Es
imposible encasillar en fórmulas, lo que de sí se
afirma en su naturaleza de desestructuración del
lenguaje, esa libertad del poeta ante la palabra, libertad no
caótica, sino la que proviene del deseo por ordenar algo nuevo.
No habría novedad creativa si no
fuese por los sanos disidentes de la palabra
(o los revulsivos en cualquier ámbito), que
luchan contra sus propias estructuras que fijan estereotipos y
contra todo deterioro de lo vital que aún
habita lo humano.
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Ana
Benda
Hybris
Te amenazo, - ten
cuidado.
No es un hombre lo que arrasas,
ni es tan sólo mi padre.
Canta un mito por su sangre,
con su ejército, sus dioses,
fundaciones y batallas.
Y del lado enemigo (el tuyo),
los saqueos y matanzas.
-Sé precavida.
Defenderé el texto de su hazaña
y su piel contra los huesos,
sagrada.
Velaré su devarío
y este viaje involuntario
por tus mares,
ya sin puerto,
ya sin ancla.
Si lo quieres, sé magnánima.
Cúbrele los hombros con el manto
y júrale que vas armada.
Acércate misericorde o vuelve a tu barca.
Nada puedo contra ti,
sólo tengo esta osadía de su estirpe.
Y con ella te amenazo.
G
Jorge
Luis Borges
Everness
Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando
en los espejos
y los que irá dejando
todavía.
Y todo es una parte de del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus
arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos
y Esplendores.
G
Perceptiva Poética
I
Poesía...,
tristeza honda y
ambición del alma...
¡cuándo te
darás a todos... a todos,
al príncipe y al
paria,
a todos...
sin ritmo y sin
palabras!...
II
Deshaced ese verso,
quitadle los
caireles de la rima,
el metro, la
cadencia
y hasta la idea
misma...
Aventad las palabras...
y si después
queda algo todavía,
eso
será la poesía.
III
Más bajo, poetas, más bajo...
hablad más bajo
no gritéis tanto
no lloréis tan
alto
si para quejaros
acercáis la
bocina a vuestros labios,
parecerá vuestro
llanto
como el de
plañideras, mercenario.
G
Patricia
Díaz Bialet
La dueña de la ebriedad de la rosa
ÉL ME REGALA LA LUNA EN UNA
CAJA DE FIELTRO
Hay un tiempo en el que sólo deseamos escondernos en
otro cuerpo
y partir hacia un nuevo refugio.
Hay
una noche en que rogamos la presencia de las estrellas
y barremos nuestros dolores
para poder entregar nuestra piel desnuda.
Es
la noche de las calcinaciones.
Es la oscuridad que aferramos a nuestras espaldas.
Hay
una noche en que rezamos para el encuentro
y prolongamos los dedos simplemente como un juego más.
PERO ESTA NOCHE TIENE LA GRANDEZA DE LO
DESCONOCIDO
y la astucia nos reclama
un poco de descanso.
Sin
embargo alisamos los pliegues de nuestra frente
y volvemos a ser jóvenes.
De
más están los que nos quieren convencer de lo
contrario.
Nosotros podemos abrazarnos como árboles empeñados en
sobrevivir.
La
noche refresca las pisadas de los verdugos
pero nosotros continuamos con nuestras ocupaciones.
Amar como las bestias salvajes perdidas en la selva.
Como los soberanos de tierras lejanas
sobre una piel de armiño y una copa de cognac que se
aman también.
Amar sin explicarle al tiempo por qué se ha detenido.
Amar
con los pies enredados en el umbral de la niebla.
Puedo
envilecer de golpe
y sacudir mi mano sobre la jauría cercana.
Pero
esta noche sólo quiero llevarme el pan a la boca
y obviar los compromisos anteriores.
Él
me regala la luna en una caja de fieltro.
G
Gerardo
Diego
Caer
/ caer / caer
buscando la palabra
la palabra/puerto
la palabra / fundación
fundida / fundante
furibunda
que resuene / en los ecos
en los huecos
en los flecos
en que quedamos
convertidos
víctimas de su furia.
G
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Lechuza de campanario
La menor intemperie allá, donde-todo-es-retor-no, allá, que -me -pide- un- reencuentro- pero sabe que
jamás se ha -partido,
allá, -en lo alto-oscuro, en lo alto-oscuro, allá, -pernoctan
laboriosos mis genes, -mis hor-monas, mi memoria del sueño, -santuario corporal que
hace un llamado propio, allá, más sabio, allá,
más con-tundente-e-insiste
ahora en que me adentre, este polvo
estelar, polvo terrrestre, -este cerebro, rebeliones, ins-trucciones de mí, esta cifra que soy desde el
inicio, pero
es todo el origen, tañedora de mí, allá, para
cumplirme,
para cumplirse, para pensarse, para soñarse, allá,
labo-riosa de sí, sólo vigilia.
Pelea. Refulge. Renace de la muerte que habla en
mí sus palabras nocturnas, la noche es para el día,
de la
muerte no sé, me alcanzará y no estaré, lo sé, he mirado
a mis muertos, -por
momentos lo sé y soy lo que no sé -y
soy lo que sí sé y en mí ha de alcanzarse.
Vida, insiste en mí, se goza en mí, coloca en mí
sonidos de campanas, viajes de campanas, mensajes de
la noche y de la noche al día, encuentro, allá, en
lo alto-oscuro, en lo alto-oscuro, allá, la vida en mí,
amor que
reúne, reúne en mí, mi vida acá, su menor
intemperie,
este gozo de mí, acá, allá, alta y oscura.
Vibra.
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Texto de la conferencia: Aproximaciones al
texto Literario, por Lucila Févola
G
Ghandi
Un sayal. Una cabra. Unos anteojos.
(para no ver, seguramente, o verse
sólo por dentro, a fondo, y comprenderse
en su totalidad y sus cerrojos
de ermitaño). una rueca. Unos despojos
de sandalias. ¿Qué más? Un deshacerse
hasta de la virtud y poseerse
sin posesión alguna ante los ojos
de Dios, la paz, la India, el bien, el
pobre.
Nada que falte y nada que le sobre.
Y, además, las hambrunas: agua y tierra.
Ni un átomo de pólvora. ( A lo lejos,
aún carrozas, principes y espejos,
Inglaterra se enferma de Inglaterra.)
Van Gogh
Aunque estoy a menudo
en la miseria...
Van Gogh
Tal como corresponde a su locura,
trabaja y piensa. Piensa en algo grave,
sin duda, terrorífico: en un ave
que se engulle pintores, o en la impura
elementalidad de la pintura,
de una silla de paja, un blanco, un suave
autorretrato, un amarillo (sabe
Dios con cuál de ellos hizo su impostura
de limoneros, sol, ducados de oro,
insólitos maizales, un tesoro
enterrado en la luz, un cruel taladro
de bondad). Traza trazos, llora. Dice
incongruencias congruentes. Se desdice.
impreca, sufre. Nunca vendió un cuadro
G
Tomé tu poema
y lo lloré...
Era rojo Marte
y agitaba acordes esmerilados.
Una violencia
vital,
tosca.
Un sucio tango de despedida,
una forma de pedir
perdón...
Minuto por medio
me ocurre ese
pensar,
que no me alcanza...
No acierto a
combatir
este amor por lo absoluto.
G
Eugenio
Mandrini
Una palabra que empieza con A
Esos que de noche ven demasiado con el
oído: los asustados
Esos que por órdenes, por fracasos, por hastío,
agachan
----la cabeza cada vez más, y uno se pregunta
¿querrán
----morderse el corazón?
Esos que pueden vivir sin mí del mismo modo que yo
----(a veces) no puedo vivir sin sus muertes
Esos que se acuestan con una servilleta al cuello
para soñar
----con la Primera Cena: los desmigajados, los
convidados a nunca
Esos que mudan los paquetes de la sangre a un carro y
se
----golpean los huesos con las coces de un
caballo, para que arren
Esos que llevan los roperos al mar y regresan
desnudos: los
----ilusos vírgenes
Esos que no pueden dormir porque al despertar oyen
relojes
----atrasados: tic-crac tic-crac
Esos que miran caer los contoneos de una hoja de
otoño
----y piensan en la devoradora tristeza antes
que en los
----bosques del amor
Esos que leyeron el poema de Eluard, juzgaron que
faltaba
----oscuridad de aljibe o chillido de
desesperación allí, y
----se ponen a nombrar la libertad con un dedo
de fuego
----sobre una mole de hielo
Esos que han gastado su último manjar de tabaco y
elaboran
----sus propios humos con polvo de diente
rechinado
Esos que a pedacitos se cortan las arrugas con
tijeras
----porque han visto su respiración perder
velocidad
----en los azotes del espejo
Esos que cierran las ventanas temerosos de morir
ahogados
----por el polvo que levantan las banderas
cuando soplan
----en las calles, y después, arrepentidos, se
muerden
----las lágrimas
Esos que dan sus puños solo frente a un momólogo,
pero
----secretamente cuentan los abrazos que guardan
Esos que no sobornan a la poesía para que cante como
un
----fantasma de oro, sino que la sumergen en
lava para que
----explote y aturda con sus silencios al reino
de los
----sordos; los mismos que la llevan a que
espante a las
----fieras congregadas en las fiestas
dominicales y asalte
----los candados que guardan a la inhallable
mujer de Dios
Esos que se echan a vivir, sin equipaje, en andenes
----desolados, para saber si después del
último tren, bajo
----la noche lustrada por las viejas y
empecinadas estrellas,
----volverá a pasar la lluvia con sus latidos
de añorado
----corazón: los melancólicos, los del hollín
en un ojo,
----los boquiabiertos que tejen la paciencia con
sus barbas
Esos que bañan sus lenguas en jugos de pólvora y
las
----caricias en océanos de lija, y luego salen
a cortejar
----a la muerte, a demorarla
En fin, los trapecistas que hacen reir a los
pájaros,
----los suicidas que mueren centenarios en la
cama
Para ellos los tesoros
----desenterrados por los locos que cavan en el
aire,
----mi almohada de cuero de mortero que hace de
pesadillas
----polvo, y en especial una palabra que empieza
con A.
G
Jorge
Montesano
Muralla
en el viento
En
la aridez,
(en esa dirección
trazada por la arena,
un espacio mágico,
un interior
donde albergarse
la crisálida),
un
confín,
donde las arenas
no pueden avanzar.
Cáscaras
al viento
Los
ahorcados,
azules (no de cielo)
penden de las sogas
con la misma indiferencia
de la ropa en las terrazas.
Ahorcados
¿por falta de estatura para llegar al suelo
o por la inflexibilidad de la mano del verdugo?
Ahorcados y ropas
movidos por el viento:
el
ahorcado
como el péndulo de un reloj aburrido
la ropa
como el aleteo de los pájaros que no pueden volar.
Ambos
suspendidos
ajenos al pudor,
expuestos a las miradas indiscretas.
G
María
Laura Pardo
hay un dragón
que vive en la colina de los sueños
y vive allí y así siempre
comer?, mil veces se lo pregunté, pero nunca obtuve una
respuesta...
a veces se mezcla con los duendes y canta al cielo maravillas
es difícil verlo en el furor del sol,
ama las noches y deja fluir sus pensamientos o los de otros
en irónicas o dulces frases,
a veces se esconde en su tierra para ver la luna
o dormir simplemente entre las rocas
lo llamo con la voz más dulce que poseo
le hago gestos para que se acerque
y allí se queda, mira de tanto en tanto,
como si hubiese rejas entre él y yo
quisiera que me salvara como a las hadas,
y sobre todo que no me temiera
como si yo pudiera abrirle una herida...
es tanto más fuerte y más grande que yo...
cosa tan absurda se le ocurre...
le adivino los ojos y él no viene a mí
tal vez me ha perdido la confianza,
tal vez no he sabido entretenerlo con mis cuentos,
tal vez no se anima a decirme adiós,
quizá no puede y eso que le he quitado
todas las cadenas.
G
Esteban
Peicovich
AL
MUNDO
Si
mi verso no toca a nadie
lo trabajaré hasta la muerte.
TU FU (S. VIII)
AL
PAVO REAL
Tonto
de aldea, volado palabrista
íntimo inválido esquimal
concertista de silbos.
He aquí destinos que hoy recomienda
el buen sentido.
También tuareg, paria en Bombay
hombre-que-saca-fuego-por-la-boca
lector de aguas Paraná arriba
Paraná abajo.
La poesía es la misma.
La antesala de Pero Grullo.
Los rayos que le dibujamos al sol.
La palabra buendía, mi amor cuando
me
ama.
Y yo cuando soy otro.
Y en el banquete
la manzana en la boca del cerdo.
La pasión es la misma.
Celebrar el diccionario inacabado:
yeti, cinabrio, ruiseñor, pálpito,
furia,
y abracadabra y alhucema
y etcétera: el nombre anónimo de
Dios.
La instrucción es la misma.
Evitar la incertidumbre de los pájaros
muertos.
No dejarse amaestrar por el hombre
del faro.
Eludir el mercado central de la ciudad.
Huir de la vecindad de la cebra.
No mejorar la especie.
Conmover a la lluvia.
Seducir a la oca.
Desfogarse.
Volar.
G
De
¨INSTRUCCIONES AL PAVO REAL¨
Ochenta
A Dios, compañero de hilera,
que me colmó de bienes.
¿Mis
ochenta pirulos? Un afano.
Los gasté con amor, a mi manera,
pero siempre lustroso y en carrera.
A Dios, conmigo, se le fue la mano.
Me dio todo: la mamma de primera,
los amigos en tanda y un hermano;
y ya de pibe le saqué temprano
cien sonetos, o más, de la galera.
Nunca
yugué de contra y a desgano
ni me salí del riel. Toco madera.
Cinché de buey, como mi nono tano.
Fui
maestro, doctor, portabandera,
sufrí y amé...Lo digo de antemano:
Qué bronca me va a dar cuando me muera...
G
John
Oliver Simon
TLAHUIZCALPANTECUHTLI:
EL SEÑOR DE LA CASA DEL ALBA
El hombre que camina a las 5 a.m.
por los balcones interiores del hotel
apagando las luces eléctricas
es el señor de la casa del alba:
hace palidecer el cielo,
hace girar la tierra,
separa a los amantes,
manda a los niños a la escuela
y a los presos al paredón;
aparece en sueños
como un padre o un abuelo
o un amigo olvidado.
Apaga las estrellas.
No se le puede remunerar bastante
por el ejercicio de su profesión.
Un ritmo persigue sus pisadas:
el ruido de los apagadores.
(Traducido
por Elsa Cross)
G
Osvaldo Spoltore
CANTOR DE HUESOS
el poeta
acapara todo olvido
y a ese barro que no ve
le canta
¿cada día el árbol ignora su esencia de árbol
o es que se olvida de sí ?
¿cada noche cada estrella le brilla al todo y no a sí
o es que olvidan las estrellas lo que es mirarse?
todas las cosas han olvidado sus días
y el poeta,
albacea del cosmos,
canta
en el poema
los huesos
que antes ocultó la tierra
De
¨Punto de Furia¨, Año 2004
G
Hugo
Toscadaray
"cada
objeto sirve de paraíso"
-------A.Breton / P. Soupault
la
isla
la isla de la sirena de las escamas de fuego
los loros de 3 picos que relampaguean en la noche
y los perros fantasmales que lamen las húmedas piernas
de los fornicadores y de los alucinados.
la
isla de los lagartos que fundan el silencio
y las inmensas tortugas que velan el sueño
de los náufragos bellos y desnudos.
la
isla de los dátiles
que provocan las visiones más calientes
y los cocoteros rigurosos
que anuncian a los marinos su detención terrestre.
la
isla del faisán imperial en quien dios posa los ojos.
la
de las aguas que reciben cada octubre
a la ballena azul que tiñe al mar.
la
isla donde los viejos se desploman sin aliento
-cada ocaso- con la blanda mueca del humo
en sus rostros de fumadores de exóticas hojas.
la
isla donde los mercaderes recorren largas distancias
pero son pacientes y recios como caballos cibernéticos.
la
isla donde las hermosas boticarias se conservan ágiles
y
solteras y en las noches de tormenta se abrazan con
indecible furia a los troncos descomunales de los plátanos.
la
isla donde los plomeros llevan en sus valijas panes y
tenazas y mujeres diminutas, en donde los fakires tienen
sindicato y orejas picantes y aceitosas de gruyere.
la
isla donde las astrólogas caminan descalzas con paso
de imbatible samurai y caen sobre los adolescentes
desprevenidos como el agua secreta de la melancolía.
la
isla donde los leones clandestinos del alcohol
mueven la cabellera de las mulatas ardientes
las de las grandes tetas
y las caderas como trasatlánticos de cobre.
esta
isla donde es posible ser feliz
hurgando entre las cosas que olvida la marea.
la
isla de la sirena de las escamas de fuego
ella
la noble señora de los arrecifes
la santa que alimenta los peces
y enloquece a los viajeros
con el zumo lechoso de su lengua.
G
Gabriela
Yocco
noches sarracenas (fragmento)
no hay otro recuerdo sino vos
no hay otra presencia en mi pecho de loba acorralada
entrás después de la
devastación que el mundo hace a veces en mí
cuando siento que no --------que
ya no puedo
y me das desde los ojos toda la fuerza y la hondura
del mar
como si en las pupilas tuvieras la sal de playas aún
no conocidas
es tu cuerpo en mí
un espejo perfecto contemplándome
un espejo donde se miran sorprendidas
todas las maravillas del mundo
pájaro mío en la noche del
deseo
cuando todo se quita su máscara de diamante
y tu voz es el único canto
por donde va mi voz compañera de acentos
-------------------------------------------------y danza
bebemos la noche y el tiempo es
agua sobre el cuerpo del amor
pájaro mío soy tu sacerdotisa
ciega
tu muda sílaba tu templo y tu sacrificio ancestral
tu sombra si sos sombra
y el relámpago de tus ojos en la leche del cuarto
pájaro mío en el nido salvaje
de mis brazos
la mañana es un niño con los
ojos lavados
y nos llena de semillas la raíz de las sábanas
después las horas son una pantera mansa
que corteja el silencio azul del lino
hay un campo de gacelas en tu
nombre de pájaro
gacela yo tu nido
pájaro en la salvaje aventura de mis brazos.
G
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