Podemos asistirte - Contacto
Este Texto es Continuación de: Hacia La Libertad Cristiana
"Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo." Mateo 24:13 (Val 1960)
Llegar a ser un cristiano verdadero, y mantenerse como tal es un desafío. Siempre será prudente, entonces, preguntarse, en ese caso: ¿seré realmente cristiano? Y si está seguro de que se lo es, ¿Podré perseverar hasta el último momento, ya sea cuando muera o cuando regrese Nuestro Señor?
Millones de personas han nacido en entornos "cristianos". Quizás por pertenecer a naciones y familias que por tradición están asociadas al catolicismo, a alguna denominación protestante u otra iglesia de la Cristiandad. Algunas de estas personas toman esta herencia con mucho fervor. Otras solo nominalmente. Pero parece que a una gran mayoría no crean necesario preguntarse seriamente: ¿seré un verdadero cristiano?
En las Escrituras, el tema relacionado a mantenerse fieles y dignos, fue un asunto que mereció reiteradas recomendaciones. Quienes desde arriba todo lo ven sabían que no sería nada sencillo. Alcanzar la libertad cristiana verdadera no sería fácil, mantenerse firme en ella tampoco. Y menos si el llamado cristiano ignoraba o desatendía los asuntos relacionados a su fe. El apóstol Pedro, en su segunda Carta, advirtió: "¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar." 2 Pedro 5:8
Si tú al leer acerca de un "diablo", te causa sospechas de que se esté tratando algo extravagante, no será necesario insistir. Podemos dejar eso para más adelante. Pero que quede claro que el cristiano enfrenta una serie de adversidades poderosas en contra de su fe. Si no se es cuidadoso, sucederá que creerá ser cristiano mientras ya fue "devorado". Demos un ejemplo. No hace mucho, se vieron, por televisión y redes sociales, a decenas de miles de personas en un estadio de fútbol, cantando exaltados para que su país siga en guerra y controle totalmente a otra región que se supone que le pertenece. Esto ha pasado muchas veces y quizás uno mismo estuvo dentro de actos similares. Puede que hasta líderes religiosos citen a Dios como uno que favorece ese estado de belicosidad, que incluye horribles matanzas de niños y adultos. Suelen decir que esos son daños colaterales. En estas circunstancias tan obvias, ¿creerás que estas personas están manteniéndose como cristianas? ¿O no podemos sospechar que han fracasado o que quizás nunca lo fueron?
Para cristianos desencantados - Web RecomendadaLa prueba antedicha es una muy difícil de pasar. Quizás suceda pocas veces en la vida, o nunca, pero imagínate una situación así, ¿Qué harías? En el país donde nací y vivo, era casi inconcebible suponer que una guerra podría alcanzarnos. Pero llegó ese día y contra una Potencia mundial. Fueron pocos meses, los suficientes como para que millones de "cristianos" salieran a apoyar el conflicto con frenesí y recursos. Hasta se pedía a Dios (a veces por intermedio de "Nuestra Virgencita") que diera la victoria. Y así las osas, muchos jóvenes murieron.
¿Quién se hará responsable de la sangre derramada? ¿Crees que un cristiano puede quedarse tranquilo si le tocó pasar una experiencia así? Podríamos dar otros ejemplos. Hay otras pruebas y tentaciones que constantemente aparecen. Y decenas de "cristianos" viven practicando las cosas que Jesús condenó.¿Por qué es difícil El Camino del cristiano? Porque el enemigo no solo está afuera. Puede que aunque no creamos en Jesús, aceptemos su dicho: "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias." Mateo 15:19
Nadie puede decir que esto es mentira. Jesús necesitó mucha honradez y valentía para decir lo que denunció a sus discípulos. No les estaba hablando a las "peores" personas del planeta. Se lo decía a "gente buena" que vivían vidas correctas. ¿Te cuesta reconocer esta peligrosa condición interna que nos habita? En definitiva, el que no cree en un diablo o el que cree solo que Jesús fue un buen hombre y nada más, ¿Tendrá la honestidad de enfrentarse a esta verdad que puede constatar en sí hoy mismo?
¿Tan malos podemos llegar a ser los que nos llamamos "cristianos"? La respuesta es un SÍ rotundo. Habrá que cuidarse, entonces, para alcanzar la liberación del yugo de lo malvado, el pecado, y mantenerse leal en esa postura honrosa. Y como las debilidades no cejarán, hay que reconocer que solos no podremos luchar para ser leales por propio mérito. Es una senda de doble entrada. Por un lado se necesita la ayuda de una fuerza superior, y por el otro: nuestra perseverancia. Veamos como es esto.
La acción de una fuerza superior. Las Escrituras enseñan que para alcanzar la libertad cristiana, la voluntad e intervención de Dios y del Cristo son indispensables. Una persona solamente por propio esfuerzo, quizás pueda informarse y reconocer algunas de las verdades del Creador. Pero vivir transitando enteramente el camino preparado para los servidores de Dios, en plena libertad, requiere lo que el apóstol Juan menciona así: "Les escribo estas cosas para advertirles acerca de los que quieren apartarlos del camino. Ustedes han recibido al Espíritu Santo, y él vive dentro de cada uno de ustedes, así que no necesitan que nadie les enseñe lo que es la verdad. Pues el Espíritu les enseña todo lo que necesitan saber, y lo que él enseña es verdad, no mentira. Así que, tal como él les ha enseñado, permanezcan en comunión con Cristo." 1 Juan 2:26,27
Como se destaca arriba, debe haber una operación externa al creyente y ella viene de parte de Dios, sin necesidad del entrometimiento de algún iluminado maestro o de una élite de pastores miembros de alguna corporación religiosa que quieran ensalzarse sobre la única autoridad nombrada por Dios: Nuestro Señor Jesucristo. Esto no significa que compañeros y compañeras cristianas, al hablar de asuntos divinos, no puedan transmitir, con sus enseñanzas y ejemplos, ánimo y conocimiento. Y eso sucede siempre, si se busca adorar a Dios "en Espíritu y en verdad", con absoluta honradez de mente y corazón, como Jesús le anunció a una samaritana en Juan 4:23
Para eso necesitamos de toda la Biblia. Es que solo de ella proviene lo necesario, como se cita a continuación: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra." 2 Timoteo 3:16,17. Así se nos dirige a un campo enorme de experiencia y a la apertura de la conciencia cristiana, pues cada creyente donde opera el espíritu es transformado y deja de ser un repetidor de consignas mediocres e inútiles. Cuando el Espíritu entra en acción sobre decenas de fieles seguidores, como un grupo con una abigarrada variedad de matices, conductas y personalidades individuales, forma un todo armónico, una actitud coral de cualidades superiores que destacan y emiten luz sobre los que los rodean.
La responsabilidad del cristiano. Llegados a ese punto, se espera de los siervos de Dios que se mantengan perseverantes. Santiago nos recuerda, en su carta: Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Aun en emprendimientos comunes se requiere mantener esta actitud, si se desea avanzar. Se puede observar esto en empresas no espirituales como las relacionadas al Deporte, Arte, Comercio, etc..., que muchos deciden volcar todo su corazón para llegar a ser "alguien". Normalmente son personas con gran confianza en sí mismos y muy deseosos de llegar a lograr los premios o galardones propios de sus especialidades que quizás ya vienen imaginando desde niños. No tienen una garantía total de alcanzarlos, pero no se dejan amilanar por las dudas o problemas. Puede que desatienden a sus familias, sufran sacrificio tras sacrificio, y aunque no logren nada importante, igual lo sigan intentando sin descorazonarse. ¿Merece menos de entusiasmo y amor el servicio al Creador del Universo?
Pero en el ámbito cristiano, ¿por qué tantos se cansan y se desvían? La respuesta es que, a diferencia de las personas citadas, el cansancio proviene, entre otras causas, por no tener real confianza en quien ha prometido un futuro maravilloso, pero que aun solo se ve con los ojos de la fe. Al respecto, el libro de Hebreos 11: 6 indica que tener fe es imprescindible para correr y ganar este carrera: "De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad." La fe de la cual aquí se habla, es una tal que se corrobora cuando en el interior, de cada uno, hay una seguridad completa de, no solo la existencia de Dios y de su Hijo, Jesús, sino de qué Él es excelso en bondad y el camino que eligió para uno es el mejor. Además, es tener fe segura en lo que ha prometido: vida eterna y resurrección para restaurar a la familia humana. Es sentir dentro de sí que es inconcebible un futuro diferente, aun sabiendo que las evidencias presentes no corroboran para nada una esperanza de ese tipo. ¿Es de esa clase tu fe? No deberíamos apesadumbrarnos si no fuera así, pues si se le pide, Él ha prometido que nos la dará si cumplimos en obedecer toda Su Palabra.
En cuanto al tipo de perseverancia relacionada con esta fe, las Escrituras nos dan algunos ejemplos a imitar. Los modelos perfectos son los de Nuestro Padre y Nuestro Señor, Jesucristo. Uno pudiera suponer que en el caso de ellos, seres tan poderosos, sin debilidades de ningún tipo, debería ser fácil mantener constancia. Pero, no hay que darla por sentado, ni en ellos. Esa cualidad de firmeza y excelencia durante todo los tiempos es digno de distinción. "Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos." Mal 3:6 Lo mismo sucede en la forma de conducirse de Nuestro Señor. Ambos son y serán consecuentes y confiables.
Si buscamos casos de personas perseverantes al adorar al Creador, podemos reflexionar en la vida de Jacob, hijo de Isaac. Parte de su vida, se encuentra los capítulos 28 al 49 de Génesis. Al enfocarnos solo en el episodio relacionado a la búsqueda de esposa, al viajar a la tierra de sus parientes, encontramos un punto clave. Sucedió que al llegar al lugar, luego de un largo viaje de cientos de kilómetros, habló con quien sería su futuro suegro, Labán, y con él arregló su matrimonio con Raquel, una de sus hijas. El arreglo era de que antes de casarse debería servirle siete años duramente. Al pasar ese tiempo, a través de un artilugio, Labán lo obligó a trabajar siete años más y posteriormente otros seis. Puede leer esta historia en Génesis 29:1-29. Veinte años de trabajo, lejos de los suyos, perseverante ante un taimado suegro que lo utilizaba y se aprovechaba de las circunstancias. Al fin pudo salir de allí para regresar a su tierra. Qué lo hizo persistir. Gen 29:20 nos dice: "Así que Jacob trabajó siete años para obtener a Raquel; pero su amor por ella era tan fuerte que le parecieron unos pocos días." Como vemos la clave de la perseverancia fue el amor. Tan fuerte era que le pareció que el tiempo no estaba transcurriendo. Y tuvo que esperar el "premio" de casarse con su amada siete años. Y además vivir independiente de su suegro, veinte años. Necesitó algo más que un amor pasajero y "romántico" para aguantar tanto.
Entonces, solo un amor intenso y genuino, en este caso a nuestro Padre y al Cristo y a los valores que mantienen, nos darán las fuerzas para ser perseverantes y que el tiempo de nuestra carrera cristiana, de muchos años, nos parezcan apenas pocos días. Así debió sentir Pablo su presente cuando ya se aproximaba su fin, y expresó lo siguiente: "En cuanto a mí, mi vida ya fue derramada como una ofrenda a Dios. Se acerca el tiempo de mi muerte. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel. Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es solo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida." 2 Tim 4:6-8
Vivamos concentrados apreciando y pensando en estas palabras y ejemplos. Arrullemos con cariño y constancia en nuestro interior, la maravilla de que hayan existido estos hombres y mujeres de fe, seres humanos como nosotros, que nos pusieron el modelo de perseverancia a seguir. Y mientras nos comprometemos con mucha prudencia a ser conducidos por el Espíritu, sin resistirlo nunca, saboreemos con humildad diciéndonos a nostros mismos: "A mí también 'me espera el premio, la corona de justicia' pues me decido con persistencia esperar con anhelo su regreso, siempre que no me aparte del camino santo." "¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!" Apo 22:20
Artículos o Videos sobre temas interesantes de las Escrituras
UNA PEQUEÑA MUESTRA DE LA AMPLIA CANTIDAD DE SITIOS CON ENSEÑANZAS CRISTIANAS
Se apreciará su comentario.