Algunas palabras a modo de Invitación

     En 1938 Johannes Huizinga (1872-1945) publicó un excelente libro: “Homo Ludens” .Al comienzo, el autor dice:”Cuando se vió claro que la designación de homo sapiens no convenía tanto a nuestra especie como se había creído en un principio porque, a fin de cuentas, no somos tan razonables como gustaba de creer el siglo xviii en su ingenuo optimismo., se le adjuntó la de homo faber. Pero este nombre es todavía menos adecuado, porque podría aplicarse también a muchos animales el calificativo de faber”.

     Es allí, cuando sugiere “que el nombre de homo ludens, el hombre que juega, expresa una función tan esencial como la de fabricar, y merece por lo tanto ocupar su lugar junto al de homo faber “.

     Esta afirmación de Huizinga fortaleció mi ya aguda sospecha de la impertinencia en clasificar como Sapiens sapiens al ser confuso y turbulento que aparece en la Tierra hacen miles de años como capaz de inventar herramientas para construir y al mismo tiempo otras mucho más contundentes para destruir lo que construyó.   

       Fué poco después de esta lectura que saltó espontáneamente de la memoria un ser vestido como el Arlequín de la Commedia dell’Arte, que se presentó a sí mismo como homo delirans, pretendiendo ser el verdadero protagonista de la historia humana y denunciando al Sapiens sapiens como un usurpador, “no más que una invención poética del delirio (en verdad dijo irónica) que lo concibió en sus ensueños, dotándolo presuntuosamente de cualidades semi-divinas e interlocuor de los dioses que habitan los Paraísos, Olimpos y Walhallas. Confieso que los términos de su alegato me convencieron.

      Este texto es el resultado de ese comentario extendido a una cierta cantidad de lecturas y reflexiones, porque al Genus Homo se le atribuían muchas cosas en sus tiempos y era necesario revisar suficiente información si se pretendía caracterizarlo con alguna honestidad.

      Así un día leí en “Le paradigme perdu”,de Edgar Morin, que “la creatividad, la originalidad, tienen la misma fuente que el desarreglo, lo errático y el desorden del “homo demens”  y se me ocurrió incorporar al cuadro a este último como agente de catástrofes y masacres y representante de la patología mental. que en mayor o menor grado en un espectro que va de la sanidad a la insanidad, aqueja a la especie en toda su estirpe, opinión en la que coinciden expertos conocidos como por ejemplo William James, que dice: “Somos todos potencialmente enfermos. Los más sanos y los mejores de nosotros somos de la misma arcilla que los lunáticos y los internados en las prisiones.” y el filósofo Herman Keyserling,que afirma que “ “Puede verdaderamente decirse que en cada uno de nosotros se pueden encontrar, desarrollados y activos en varias proporciones, todos los instintos, todos los vicios y virtudes, todas las tendencias y aspiraciones, todas las facultades."

Con estas bases nació este ensayo que se propuso recomendar una nomenclatura más modesta de clasificación para la subespecie tan apresuradamente calificada de Homo Sapiens sapiens , ajustándola de alguna manera a la historia registrada de sus comportamientos.

     Ya al borde del comienzo del Tercer Milenio dC este texto utiliza esta nueva clasificación porque la considera apta para preguntarse en serio si el modelo conocido hasta ahora como Homo Sapiens sapiens que domina la Historia Universal merece confianza en su responsabilidad como para creer que pueda seguir actuando indefinidamente en este planeta. Es para analizar este interrogante que se convoca al lector en estas páginas y se abre desde ya el debate.

   Hacen muchos años, Albert Einstein dijo que si el hombre quería sobrevivir debía cambiar su visión del mundo. Esta frase reafirma cada día su vigencia ante la cantidad de tretas y artificios humanos, que como ya decía Shakespeare en el siglo XVI, “hacen llorar a los ángeles”

       Este trabajo nació de conclusiones experimentales de neurociencias actuales en lo que se refiere al funcionamiento del cerebro humano y de una selección de datos y personajes históricos en episodios  que ilustran invariantes de la especie a través del espaciotiempo

     Los espaciotiempos que cubren los ejemplos elegidos son: 1) Desde el origen del Cosmos al homo delirans.; 2) 1450 a 1550.Desde Gutenberg hasta Paracelso.; 3) 1837 a 1947. El Imperio Británico.; 4) 1914 a 1989. Desde la Primera Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín.; 5) 1857 a 1973. Las Guerras de Indochina. 6)1999.Epílogo.

     En cuanto al otro libro “El destino circular de la Argentina” que se publica conjuntamente es una reedición de una obra publicada en 1983.

Ella aparece entera y trata de un solo país, el mío. También incluye artificios del homo delirans pero en su versión argentina, que dicho sin ánimo chauvinista no tiene mucho que envidiar a los delirantes y dementes del resto del mundo.

   Reconocimientos: Agradezco a Macarena y a su Estudio “CM.Unidad de Diseño” la impecable diagramación y preparación de esta página y a Osvaldo Spoltore la experta asistencia técnica en su presentación.

 Invito a todos los que pudieran estar interesados en una muestra crítica de la conducta de la especie humana y quieran discutir sobre sus alternativas a pasar por: 
homo delirans

   

 

BUENOS AIRES - ARGENTINA

NOVIEMBRE 1983

 La República Argentina, la tierra de los ganados y de las mieses , es desconcertante para todos los extranjeros sin excepción y mucho más para todos los nativos. La literatura nacional cuenta con una colección de estudios especializados que analizan agudamente los distintos aspectos de nuestra realidad y muchos de nuestros fantasmas.

Pero no abundan los trabajos que intenten comprimir tan rica información, ordenándola en tal forma que indique algunas claves válidas o al menos discutibles.

El autor de este ensayo se ha propuesto esta meta. Lo movió quizás una admirable frase de Spinoza que encontró una vez al azar. Ella dice: "No llorar, no indignarse, sólo entender"

Al disponerse entonces a tratar de entender este país, al que ha visto siempre tan desmejorado, se le ha ocurrido hacer una historia clínica, investigando su génesis, las secuencias de sus males y sus frágiles recuperaciones. A la interpretación que resulta de este ejercicio de libertad- lujo infrecuente en nuestra cultura autoritaria-, se le puede aplicar lo que decía Vincent D' Indy de la crítica musical. "Es la opinión cualquiera de un señor cualquiera."

Esta opinión cualquiera, es la respuesta de este señor cualquiera a una pregunta que urge contestar: ¿Qué pasa con la Argentina?

E.T.