--INDICE DE TITULOS Y SUBTITULOS
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INTRODUCCION - DEL COMIENZO DEL COSMOS AL HOMO DELIRANS
- EL LIBRO
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LOS NAVEGANTES CELESTE
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EL IMPERIO BRITANICO
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CIVILIZACIONES. SIGLO XX - La gran Guerra 1914-1918
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VIETNAM
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1999. EPILOGO
- -----Ex Libris ------ EL VIAJE. Una parábola sobre la vida humana
   
--------------------------- LOS SILENCIOS-------------    --

 

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El libro

Conocida a los investigadores como la Edad de Incunabula, (maravillosa palabra que significa vestido por vendas') desde 1454 a 1501, - últimos cincuenta años anteriores a 1500- se habían impreso veinte millones de libros en no menos de cuarenta mil ediciones.

Pero la turbulenta historia del origen del libro impreso había transcurrido en la primeros cincuenta años del 1500 en una típica secuencia de aventuras de Homo delirans. Es la que personificó el hijo de un patricio de Mainz, Johannes Gensfleish zur Laden, mucho más conocido como Johannes zum Gutenberg, orfebre de profesión -lo que da patente presuntiva de una meticulosidad imprescindible - que conjuntanemente con una brillante imaginación -inventó nada menos que la tipografía, adosando los tipos móviles.largamente usados en China y Japón a una prensa capaz de imprimir la espléndida Biblia en 1454. Tal invento proyectó el universo escrito desde la Antigüedad en adelante, y lo sacó del altivo aislamiento de los ‘scriptorium’ abaciales, en donde solamente se copiaba la palabra del Dios de los cristianos y de sus exégetas.

Lo más curioso de este relato es que a su protagonista - zum Gutenberg- que nunca firmó un libro impreso en su prensa, se le conoce a través de un litigio que tuvo con un financiero llamado Fust, a propósito de un préstamo de 800 guilders que fueron seguidos por otros 800 en carácter de socio en torno a la impresión de libros con la técnica del primero. No hay razones para dudar que la Biblia de 1456, llamada de 42 líneas, fue obra del genio del orfebre, pero éste fue demandado por la devolución del préstamo y finalmente condenado a pagar 2026 guilders que no fueron oblados, por lo cual todas sus posesiones pasaron a Fust.

Fue éste, quien junto con Peter Shoeffer firmó el primer libro impreso en Europa, un Psalterio decorado con cientos de iniciales policromadas que se descuenta no pudo haber sido impreso sin la supervisión de Gutenberg. El sueño de este soñador e inventor, había sido precisamente imprimir esos bellísimos manuscritos miniados que copiaban pendolistas habilísimos en los monasterios medievales.

Esta extensión del conocimiento a través del invento de la imprenta, condensación de imaginería en materiales concretos, multiplicó explosivamente la intercomunicación dentro del ecosistema civilizado del Renacimiento, llevándolo a un espacio informativo difusor ‘urbi et orbi’

 

Cuando llegó la hora de los descubrimientos, se necesitaron mapas. “El mapa -dice Stephan Hall- es a la par, estético e informativo, tan individual como cualquier obra de arte, pero también comunal y consensual, el producto de valores culturales (especialmente el valor de la exploración en sí misma) y de sabidurías acumuladas.”

Fueron ejemplos semirreales de ideas dibujadas, instrumentos concretos de orientación, junto con la brújula, el astrolabio, el sextante y el timón. Diseñados con datos y ensueños, figuran en ellos tierras imaginadas, al lado de otras existentes. A veces son obras de arte, con ángeles mofletudos que soplan. En 1492, Martín Behaim, construyó la primera esfera terrestre, aceptando una distinta forma de la Tierra. El primer Atlas, lo publicó Abraham Ortelius en 1570 y se llamó Theatrum Orbis Terrarum.

Durante la Edad Media, la Iglesia fue un sistema cerrado, que ya tenía toda las respuestas. La necesidad de mapas era insignificante. Cuando llegó su tiempo, las exploraciones aumentaron considerablemente el conocimiento de las realidades ultramarinas.

Descripciones de los navegantes, paulatinamente fueron registrando con más exactitud la topografía de las nuevas tierras visitadas y las especies portentosas de gentes, animales y plantas que las habitaban. De éstas se llevaban imágenes y fantasías y algunas veces ejemplares humanos,que a su vez alimentaban los componentes oníricos de quienes los recibían.

La publicación de mapas difundió geografías extrañas e itinerarios de nuevas rutas, rompiendo eficazmente el secreto con el que los imperios guardaban sus monopolios del mar.

Por su parte el libro inició una larga carrera triunfal. Pronto, en Venecia, “Ad Insigne Aldus”, Aldus Manutius, fue el más importante editor e impresor de su tiempo. Sus espléndidas ediciones iniciaron el ‘pocket-book’, cuadruplicando su número de sólo 250 volúmenes en octavo. Francesco Griffa diseñó para él la gráfica llamada ‘itálica’. Aldus fue el más destacado protagonista de las primeras ediciones de los humanistas, difundiendo autores griegos y latinos.

El libro ya estaba lanzado en el mundo. La tremenda revolución de Gutenberg en el ecosistema de la civilización humana, fue un fenómeno ecológico explosivo, que vinculó al mundo entero en una tensa urdimbre creciente. Tejido ingrávido de transmisión de ensueños, ideas, afectos y palabras, capaz de desencadenar torrentes, turbulencias y caos y desparramar todas las novedades, constituyó una trama creciente de interrelaciones, multiplicando el alcance de palabras y sentimientos, y transmitiendo los intercambios semirreales de cada cultura.

Este siglo XV, que introdujo la palabra impresa, tuvo en este brote singular de la palabra escrita la posibilidad de una inmensa multiplicación que publicó los delirios ya escritos y se abrió como un abanico a todos los que se pudieran escribir. Una enorme palanca se había creado para mover ideas y conmover sentimientos. El mundo ya no sería el mismo y la fraternidad y la querella tenían horizontes sin fin para expandirse. No podía haberse inventado un más efectivo impulso a los delirios y demencias. Brant en su ‘Nave de los locos’ había calificado a la imprenta de ‘máquina diabólica’ porque había hecho conocer la cara y los poderes de Satanás.

Pero los mares aún seguían allí, esperando la energía que pudiera atravesarlos. Un enorme incentivo procuraban los libros que podrían acompañar a los navegantes en sus velas y ensueños y cantar sus hazañas, atrayendo más gente a los horizontes desconocidos, a las tierras tras las brumas, a los bosques lejanos poblados por nuevos seres que vivían mitos que serían acuñados y desparramados. Una realidad imaginaria de fantasías e infinidad de acciones y objetos de la realidad concreta, tenía al fin posibilidad de ser descripta e incitar a héroes aún no nacidos. El mundo nuevo del signo impreso estallaba como un fruto al alcance de la mano. Y ciertamente era muy otro que los anteriores.

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Los descubrimientos de ultramar

Solamente un hombre Juan Sebastián Elcano, capitán del Vittoria al ser ennoblecido por el Rey de España, pudo ostentar en su escudo de armas un globo terráqueo con la leyenda Primus Circundedisti Me “Fuiste el Primero en circundarme”, pero sin duda muchos exploradores y escaladores de montañas pueden decir como uno de ellos, James Cook que escribió “Yo...tenía ambición, no solamente de ir más lejos que ningún hombre haya llegado, sino de ir tan lejos como le sea posible al hombre ir..”

El afán explorador que estuvo muy pronto en la imaginación humana, resulta de la inquietud y la curiosidad naturales, visibles en otras especies animales, enaltecida por la conformación particular del cerebro del hombre. Sus facultades le incitan a la asociación de imágenes e ideas, y a la comparación, que es la fuente de la metáfora, y a su vez, uno de los instrumentos más agudos de la evolución de los lenguajes. El horizonte de la exploración era inconmensurable y daba alas sin cuento a la invención de tierras y aguas pobladas por seres mágicos.

Por 1450, una espléndida pieza de altar pintada por Nuño Gonçalvez, muestra a San Vicente, Santo Patrón de Lisboa, con el Príncipe Enrique de Portugal a su lado, llamado el Navegante, aún cuando poco estuvo en el mar. Dotado de un fuerte instinto explorador, organizó una escuela de Pilotaje en Sagres. e impulsó la salida de las naves al mar.

La idea del descubrimiento de nuevas tierras, era un enorme delirio con un gran poder movilizador, apenas debilitado por el miedo a los prodigios desconocidos, porque se trataba nada menos que de llegar más allá del Cabo Bojador, situado a unas ciento cincuenta millas al Sur, de las Islas Canarias, al que los arabes llamaban el “Mar de la Oscuridad”. Sobre él, las fantasías eran horribles. Medrosamente, se inventaban imágenes según las cuales, el agua era hirviente y “las mareas son tan fuertes, que cualquier barco que pase el cabo no podrá volver jamás”.

Lanzar a la ventura a sus hombres de mar, era la necesidad de un pueblo, cuyo ambiente era oceánico, en una comunidad tambíén orientada por una sólida religión, e incitada por la rivalidad con España, las necesidades del comercio, y la importación de especias, de tinturas y tejidos de Oriente. Todo el apoyo de la fantasía se activaba en los ensueños de los príncipes, y en la movilización de las voluntades populares. Era el despliegue de la atracción de lo desconocido, que alimentaba el ingenio de los armadores, de los inventores de instrumentos de navegación, de los geógrafos y cosmógrafos, aún incipientes en sus técnicas cartográficas, sus mapas burdamente dibujados entre tormentas y delirios.

Es en este siglo XV tardío, después de Gutenberg, en el que se puede comenzar a considerar realmente al Homo delirans, como el constructor de todas las ‘modernizaciones sucesivas de la humanidad. Por supuesto que sus ensueños hacia otras técnicas más complejas de interrelación con las cosas preexistían desde los primeras estremecimientos homínidas. La invención de herramientas del Homo Habilis en la llamada ‘Pebble Culture’. significó un paso gigantesco, en maneras novedosas y emergentes de búsquedas y encuentros. Para todo eso aún no existían nombres, sino anhelos, temores, y señales borrosas de bienestar y malestar.

Pero fue recién en la época en la que se abre al Renacimiento, en que el hombre descubre su antigua humanidad, rescatando memorias abrumadas después de la caída del Imperio Romano por el enorme peso de la Edad Media. Su taxonomía dogmática, rechazaba toda noticia geográfica que llegara de los fondos paganos de la historia, para preservar únicamente la información semirreal contenida en las Escrituras, condenando de antemano la novedad. El imperio de la Cristiandad, poderoso ecosistema ideológico. fue el obstáculo mayor al progreso más rápido de los conocimientos sobre el mar y la tierra.

Ello, sin negar la calidad discursiva de los monumentos lógicos de la escolástica, entre los cuales la Summa Theologica de Tomás de Aquino es paradigmática como articulación de majestuosos espacios intelectuales. Y mucho menos aún al arte gótico, que trabajó la piedra hasta clavarla como agujas en las nubes.

Pero la época de los descubrimientos, fue como un trabajoso y triunfante menester de rasgar velos, de abrir puertas y ventanas a la sal y al iodo del mar. Cada barco que volvía, y cada viajero que llegaba, añadía relaciones invisibles al ecosistema semirreal, sembrando semillas de plantas exóticas, en la imaginación, híbridas de realidad y leyenda como el hombre y la mujer de otras latitudes. Los cuentos de prodigios vistos o inventados entre las brumas, agregaban luces y sombras diferentes, extendiendo las huellas de los delirios deslumbrados de mundos y culturas distintas, con costumbres que había que descifrar, incomparables con las propias de la civilización descubridora.

Figuras ya olvidadas, como Alvise de Cadamosto, un Veneciano que entró al servicio de Enrique el Navegante en 1455, y exploró las costas africanas, llegando al Río Senegal y al Gambia, muchos años después, recordaría melancólicamente su primera visión de leones, elefantes e hipopótamos, y el sabor indescriptible de huevos de avestruz, bajo constelaciones de estrellas que no podía nombrar porque eran en otro cielo.

Y los otros, más conocidos, como Diogo Cao, Bartholomeu Días, el descubridor del Cabo de Buena Esperanza, al que había llamado Cabo de las Tormentas, nombre que el Rey Juan de Portugal rechazó, porque era punto que había que superar para ir hacia la India, meta entonces de sus deseos. Fernando Póo, Vasco de Gama, que llegó a Calicut, a través del Océano Indico, Pedro Cabral, eran seres como interplanetarios, que entraban en tiempos y espacios, de otras dimensiones, habitados por gentes que apenas parecían semejantes a ellos.

El horizonte abierto por los descubrimientos, incitaba, no solamente a seguir explorando, sino a Colónizar. También fueron impulsos y sin duda el más fuerte, y el primero, el ‘amor propio’, gemelo de la conciencia de la identidad individual, animado por la compulsión competitiva y destinado a una historia sin fin; el coraje, la capacidad de decisión y la libertad de la fantasía, creadora de mitos, de espejismos, de ilusiones, atractivos todos, que llevan consigo los intentos imposibles. Impulso fáustico, explorador y alado, creador de energías, indiferente a dar vida o muerte, que está en la raíz animal depredatoria de la especie humana, y que proviene como es natural, de las apetencias desarrolladas en el curso de su evolución transformadas y acicateadas por sus alucinaciones que se alimentan con todas las semillas del universo.

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España Los delirios político-religiosos : Los Reyes Católicos

En España reinaban Fernando de Castilla e Isabel de Aragón.Se les llamó los Reyes Católicos. Pero iguales, así eran el Rey, y la Reina. "Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando" era la divisa de la regia pareja. Y mientras duró esta estrecha asociación, dos amplias firmas enlazadas sancionaron las ordenanzas castellanas:" Yo el Rey, Yo la Reina".

De los dos, Isabel era la que tenía la llama, el delirio de la intransigencia, centro vivo de la convicción, la violencia escondida en la fe religiosa, la certeza de su idea de Dios. Y ella dictó la conducta y la visión del orden del Reino, del que salieron las ideas delirantes de la unidad de la fe y de la sangre, integradoras y excluyentes a la vez, es decir ordenadoras y desordenadoras al mismo tiempo.

Las dos grandes empresas de este Reinado, fueron la Reconquista, sustituyendo el ecosistema árabe por el castellano, y el gran descubrimiento de Cristóbal Colón, con la creación del primer ecosistema español de Ultramar: el Nuevo Mundo de Indias.

Los Reyes Catolicos tenían la fuerza de su fe. La manera en la que la asumieron les hizo encontrar una tremenda potencia emocional y pasional que orientó, y fortaleció su disposición natural a ejercer el poder irrestricto. Su sentido mesiánico de defensores de los dogmas cristianos, les proporcionó el más ancho respaldo moral a un despotismo delirante, ejercido en nombre de Dios.

Dice Jean Descola: "Historia de España" "Mas las necesidades de la razón de Estado y ese concepto nuevo en España de imponer la religión del príncipe, no bastan para justificar la política implacable de los Reyes Católicos. Esas necesidades fueron rebasadas por exigencias de un orden trascendente a la política. En efecto, ya desde ahora se destaca y se define la tendencia fundamental de España a identificarse con el catolicismo. Toda guerra será una Cruzada. Toda discordia tendrá un tinte dogmático. Los Reyes de España aceptarán y tendrán a gloria el título de Defensores de la Fe. Racismo y fanatismo. Desde luego. En todo caso esa España dura y conquistadora que los Reyes Católicos están forjando, y que en el Siglo XVI va a tener un pasmoso destino, está transida de fervor religioso propio de los neófitos. Ha roto con el Islam y no quiere de oir hablar de él. Está llena de Dios."

La creencia es un fenómeno afectivo radicado básicamente en el cerebro intrínseco y propio de la dimensión imaginaria con honda comunicación emocional. El objeto de esa creencia puede también formar parte de la realidad concreta y pertenecer al mundo sensible. Creemos en el Matterhorn que estamos viendo y en su solidez..La creencia religiosa es una convicción íntima de algo inefable, es decir indecible porque está habituamente más allá de los sentidos. Corresponde al mundo afectivo, conciente, inconciente e intelectual a la vez.

Joseph LeDoux es un Profesor del Centro de Estudios Neurales de la New York University especializado en investigaciones del cerebro emocional , que es el término que utiliza para referirse a los diferentes sistemas mentales que registran y generan respuestas a la emoción. En su libro “The emotional brain” que este ensayo sigue como texto sobre el tema, cita una frase de Eibl Eibensfeldt- renombrado etólogo- que dice así: “ Tal vez el hombre sea la más temerosa de las criaturas, desde que agregados al miedo básico de depredadores y seres hostiles de su especie, vienen los miedos existenciales fundados intelectualmente“.

Estos últimos funcionan como ‘realidad imaginaria ‘ y son más fuertes que los que provienen de la “realidad concreta ‘ porque se expresan en el lenguaje intrínseco propio del autor de la fantasía, resultan de su intransmisible experiencia y están conectados a todo su sistema de recuerdos y de valores.

El mejor sustento íntimo del poder es su sacralización, a través de una ideología, su fuerza se respalda en dogmas. Cuando éstos son religiosos, necesariamente se vuelven intolerantes. La intolerancia es uno de los delirios universales con mayores consecuencias conflictuales. Simplemente nace de la certeza de poseer la verdad absoluta. Su potencia se multiplica, y es justificada, para quienes la detentan porque destierran la duda. Radicado en la esfera libre de la fantasía, el poder se vuelve naturalmente irrestricto, porque se considera delegado por la divinidad.

Fernando e Isabel tenían la fe más intensa, amparada por la ortodoxia eclesiástica. Para proclamarla, defenderla y ejercitar totalmente el poder, solicitaron una Inquisición al margen de la jurisdicción papal. Esta decisión, que fue resistida por el Vaticano, pero al final, aceptada por Sixto IV, acentuó un compulsivo programa de intolerancia religiosa, al introducir en el ecosistema español, un ente delirante autónomo, capaz por sí de alterar todos los fundamentos jurídicos y sociales.

La Reconquista implicó así, la limpieza de todo rasgo infiel. Se procuró borrar toda huella de influencia árabe. En un fenómeno delirante de automutilación, se quemaron valiosos manuscritos, sin preservar su términos científicos o filosóficos. Pero el paso del Islam había dejado huellas demasiado fuertes y complejas como para que la estrecha voluntad real, pudiera extinguir su variedad y riqueza. La lengua castellana se había enriquecido con raíces nuevas y el arte y la arquitectura recibieron formas transculturales como una extensión ecológica, de otras maneras de ver el mundo, revelando la cualidad multiplicadora de las interrelaciones semirreales, que se establecen espontáneamente dentro de un ecosistema civilizado. Fueron vínculos nutricios que expandieron las redes de la información.

La Reina Isabel fue el motor más ardiente de estas alteraciones al ecosistema. Su propósito delirante, tan claro como de corto alcance, fue completar la unidad territorial, con la homogeneidad de la sangre, llevando más tarde al Nuevo Mundo, una monocultura intransigente, transmitida por soldados y clérigos, que al ver del arte autóctono sólo su irrealidad pagana, los destruían como ídolos satánicos que había que condenar.

En 1483 los Reyes nombraron Gran Inquisidor a su propio confesor, un celoso converso dominicano llamado Tomás de Torquemada, cuyo nombre llegó a ser un símbolo del delirio, en la clave de la más ciega intransigencia, al dar forma a la voluntad real, a través de una prodigiosa técnica punitiva. Ese mismo año nació Martin Lutero, que ligaría en una trama imprevisible de delirios divergentes, su creencia con la de los descendientes de los monarcas. Esta curiosa sincronía, muestra una y otra vez los vínculos no-lineares de la historia.

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1492

En 1492 ocurrieron grandes acontecimientos en Europa y en el mundo: un Borgia fue elegido Papa; murieron Lorenzo el Magnífico y Piero della Francesca; Inglaterra renunció a conquistar Francia; Antonio de Nebrija, publicó la primera gramática en lengua castellana, se imprimió en Italia por primera vez, el Tratado de Armonía Musical de Boecio, autor de la Consolatio Philosophia, muerto en Pavía en 524; finalizó la ocupación árabe en España; y Cristóbal Colón descubrió las Indias. Estos acontecimientos tuvieron una reverberación que no hubieran tenido cincuenta años antes. Ecosistemas civilizados habían multiplicado sus alcances gracias a la tipografía, creando y transmitiendo múltiples energías de imposible existencia antes de la imprenta.

Cada civilización ha concebido sus formas de orden y desorden en las múltiples formas sugeridas por sus necesidades y la posibilidad de colmarlas. España estuvo ochocientos años bajo el poder árabe, nacido en el desierto y expandido bajo muchos cielos. Su cultura se abrió como una granada estallando en los colores de sangre y perfumes que transmitió a la península. Ecosistema de creciente grandeza, desde sus orígenes hasta el esplendor de sus Califatos de Córdoba y de Bagdad, su semirrealidad dio frutos admirables en el arte y la ciencia y también abominaciones en sus guerras de conquista de las tierrasinfieles.

Fue de todas maneras enorme lo que la Península recibió de Arabia. Ya al fin del siglo X, académicos iban a España buscando manuscritos árabes, Gerbert de Rheims, que luego fue el Papa Silvestre II, llegó a Cataluña a estudiar astronomía y matemática árabe . Gerardo de Cremona, tradujo al latín el Canon de Avicena, la mayor parte de los "Elementos" de Euclides y el libro de Arquímedes sobre las esferas. Por su intermedio llegaron a la Edad Media más de setenta obras griegas y árabes originales o de comentarios como el de Al-Farabi sobre acústica aristotélica. El Islam difundió el conocimiento de los cielos. (A nota : Goldstein Th.op.cit. (p.109)

Entre las técnicas brillantemente dominadas por los musulmanes estaba la medicina. En los siglos XII y XIII, los europeos enfermos sólo contaban con las enfermerías de los monasterios. En el mundo árabe existían ya más de treinta hospitales, que seguían el modelo institucional de Harum-al-Raschid en Baghdad. En las calles de las ciudades musulmanas habían farmacias que vendían hierbas y preparaban recetas de sus médicos. Doctores Islámicos, en especial los de origen persa, habían desarrollado prácticas quirúrgicas y diseñado instrumentos adecuados. Ibn-Sinna, cuyo nombre latinizado fue Avicena, gran filósofo, era uno de los médicos más reputados de su época.

Los árabes tradujeron el Almagesto de Ptolomeo -que era el epítome de los conocimientos cosmológicos antiguos- en el siglo XII. Recién existió copia en latín en 1410 . Esta traducción fue muy descuidada. La obra hubo de ser nuevamente traducida del griego, antes de resultar útil a las grandes exploraciones oceánicas del siglo dieciseis.

Sus primeros astrónomos habían sido urgidos por su religión a establecer la dirección exacta de la Mecca, hacia donde tenían que dirigir sus plegarias. Muchas estrellas llevan nombres árabes, como Aldebaran, Mizar o Alcor. Los fundamentos religiosos requirieron apoyo de la observación astronómica y unos y otros coincidieron en el avance técnico y científico.

"El factor más vital en la evolución de la ciencia musulmana fue el carácter cosmopolita de la cultura que los árabes llegaron a crear. Atravesando el mundo antiguo desde el Ganges al Atlántico, la civilización árabe reunió dentro de su espacio las tradiciones culturales de India, Persia, y Mesopotamia, de Egipto, de grandes partes de Bizancio, y del legado Greco-Romano desarrollado por el Imperio Romano en el Oeste Mediterráneo."

El Gran Descubrimiento

Los protagonistas del Gran Descubrimiento, fueron tres personajes: Fernando de Aragon, Isabel de Castilla, y Cristóbal Colón, quien fue el Atractor inesperado, que les hizo posible extender la civilización del ecosistema español.

Los descubrimientos y exploraciones, fueron siempre 'delirios'’. Basados necesariamente en ensueños, e informaciones erróneas o incompletas, corporizaron rasgos omnipotentes del Homo delirans, que quería ensanchar su mundo habitable. En formas mixtas de orden y desorden, fueron a menudo empresas cruentas e insensatas. Es decir, fueron los Homines Delirantes y los Homines Dementes, quienes mostraron las capacidades de imaginación, resistencia y carácter, que consideradas en su aspecto legendario, crearon al héroe en la historia.

“Colón fue hombre extraño, combinación de fe y ensueño; de codicia e ingenuidad; de soberbia y de modestia; de fantasía y de cruda ambición. Vivió entre el hechizo y el desencanto; del deslumbramiento a la decepción. Parte en la tierra y en el mar , y parte en las nubes" Era un hombre delirante cuya patología alucinada lo hacía vivir apasionada y ambiciosamente." Ejemplo preclaro de Homo Delirans, ( A nota: E. Tiscornia "El destino circular de la Argentina" (21).

No se puede decir que haya sido un hombre afortunado. Lo que consiguió fue tras muchos esfuerzos, y tremendas penurias. Solamente a la vuelta de su primer viaje, y por un corto lapso, alcanzó honores y homenajes. Del segundo, volvió "palido y macilento..vestido con unas ropas color del hábito de San Francisco". La vuelta del tercero, la hizo cargado de grillos. En palabras de Salvador de Madariaga: "El que había desatado los atamientos del Océano, cruzaba encadenado aquel Océano, cuyas cadenas había roto". Del cuarto, volvió enfermo y tullido, casi para morir.

Había leído extensamente a Sir John Mandeville, un escritor del siglo 14, que describía como suyos, una cantidad de viajes que habían hecho otros, contando itinerarios y peripecias inventadas. Según Fernández Armesto, lo que atraía particularmente a Colón "aparte de los sorprendentes relatos, eran las listas de productos exóticos, que él anotaba en el margen de su copia: especias, perlas, preciosas gemas, géneros de oro; mármol; jengibre; azúcar; sedas; minas de azur y plata; casas salpicadas de oro; vituallas copiosas; y abundancia de ricas mercaderías"

Tenía un Libro de Profecías, y se creía un elegido para llevarlas a cabo. Cuando llegó a la Isla Guanahani escribió: "Ya dije, que para la ejecución de la empresa de las Indias, no me aprovechó razón, ni matemáticas, ni mapamundos, llanamente, se cumplió lo que dijo Isaías". No lo movía una profunda creencia religiosa, como a sus Reyes, sino una tremenda fe en sus propias quimeras. fue un arquetipo de Homo Delirans, de unión de opuestos en una sola personalidad, animada por ensueños y fantasías, de enorme fuerza y sugestión. Así llegó por caminos equivocados a destinos sorprendentes, sin lograr jamás reconocer tan extraño itinerario. Vivió entre alucinaciones, y la realidad concreta de usar técnicas rigurosas de navegación.

Retrato ejemplar del funcionamiento imaginario y autónomo del cerebro intrínseco, dice Fernandez Armesto: "Por tres meses, Colón navegó por el Caribe, dispensando nuevos nombres, a las islas, y objetos insignificantes a los nativos, leyendo referencias al Gran Khan, o a la tierra de Cipango, en todo fragmento de leyenda autóctona, o nombres mal pronunciados que pudiera oir, y siempre esperando, que la próxima isla que se le ofreciera, habría de ser la propia Cipango, ella misma. Al llegar a Cuba el 24 de Octubre, declaró: ’Creo que esta es la isla de Cipango, de la cual, se han dicho cosas maravillosas. Y en los globos y planisferios pintados que he visto, está situada en esta área’. Parece que se dio cuenta muy pronto, de que ésta era una ilusión, pero él la descartó por una conjetura aún más aventurada: que Cuba pudiera ser parte de la tierra firme de Cathay”

Compárese este párrafo con este otro de Cervantes:: “ Venía sobre un asno pardo, como Sancho dijo, y ésta fue la ocasión que a Don Quijote le pareció caballo rucio rodado, y caballero y yelmo de oro, que todas las cosas que veía con mucha facilidad las acomodaba a sus desvariadas caballerías y mal andantes pensamientos...” Cap XXI

Este paralelo confirma la estructura hiperrealista del delirio y su compatibilidad, con hazañas y hechos descomunales de la historia del hombre. Visiones tejidas con texturas igualmente inconsútiles han sido la base de grandes guerras en todos los tiempos. En el Libro Copiador de Cristóbal Colón en el Archivo de Indias, existen dos cartas íntimas en las que revela sus ensueños y visiones místicas, apariciones divinas y planes de conquistas.

Una de las proposiciones de Colón a los Reyes, había sido que los beneficios de sus descubrimientos, se destinaran a una campaña, para liberar a Jerusalém. Ejemplares completos de Homo Delirans, y grandes navegantes, han sido indispensables en la historia de las aventuras del hombre, para alimentar su ego y lanzarlo a ensanchar su mundo tras aventuras sin fin.

Las tratativas con Colón, una tan fuerte personalidad fortificada por sus obsesiones y extravíos, fueron en extremo fatigosas. Su proyecto, al fin fue aceptado por los Reyes Católicos, que pronto concibieron en su propia fantasía también alucinada, su delirio personal de un enorme escenario para difundir su Religión. En las palabras de Hernán Pérez de Oliva, humanista contemporáneo de esta gran hazaña, España "uniría al mundo y daría a esas tierras extrañas su propia forma". (A nota cit K.Sale)

La Reina no tuvo que empeñar sus joyas. En su lugar destinó un millon de maravedíes, que provenían de venta de indulgencias en Extremadura, forma de lucro, cuyo cuestionamiento por Martín Lutero, - también Homo Delirans excepcional y a la sazón, un desconocido de treinta y cuatro años de edad-, desencadenaría la Reforma un par de décadas más tarde en una bifurcación brutal, creando problemas insolubles a su nieto Carlos V, y sobre todo a la Iglesia, para la que ella quería expansiones más allá de su horizonte actual. Esta curiosa multicronía asimétrica de espacios y situaciones en la que es tan pródiga la historia del hombre, resultó una vez más una admirable travesura no linear.

El ecosistema naciente en Indias, también fecundaría culturas extrañas, con otras visiones del mundo, imponiéndoles principios incomprensibles, desatando una sucesión de situaciones emergentes, con propiedades novedosas, totalmente inesperadas, aleatorias, a menudo turbulentas y caóticas. Por su desmesura, excederían siempre a cualquier plan. Serían los principios religiosos que se impondrían a los nativos, la reglamentación indiana, y los estilos de arte y de modales, los que promoverían sin proponérselo, otras artes y formas de ser, que surgirían en la conquista de la mano y de la mente indígena.

Es decir, una estructura nueva, e incoherente, porque sus propuestas provenían de informaciones escasas, suplantadas con suposiciones, danzas constantes de la imaginación sugeridas por el interrogante básico sobre la existencia o inexistencia del alma en los indígenas. Planteada con la escasa capacidad de los conquistadores, para organizar comunidades civilizadas, y con los ensueños de los inmigrantes clandestinos que llegaron tras de ellos.

A Indias podían ir sólo hombres, y de origen castellano, que naturalmente, iniciaron innumerables cepas mestizas. Recién en 1596, un siglo después del descubrimiento, se aprobó el acceso de españoles no castellanos. Entre 1492 y 1592 llegaron tan sólo ocho mil, de los cuales 1400 eran clérigos. En la Recopilación de Leyes de 1680, se persistió en impedir el ingreso de extranjeros. Visión mezquina inevitable en una perspectiva tan dogmática.

América se inició de esta manera traumática, estrecha, en su curso universal, de orden-desorden-orden, propio de un ecosistema natural. fue sacudida por fluctuaciones, se bifurcó en sucesivas cadenas y soportó turbulencias y caos en múltiples pronunciamientos, rebeldías, tumultos, guerras y masacres.

Para sus nativos, el ingreso al orden Colonial, fue sólo un caos permanente. Ni la visión de los Reyes, ni la de Colón, les benefició. No tuvieron nada para ganar, y perdieron su riqueza cultural, quedándoles sólo sus recuerdos y sus muertos.

Se trató también de una gigantesca 'polinización‘, en la que las velas transportaron a Indias, semillas que habían crecido en otros suelos. Forma imprevista, de imperialismo ecológico, se manifestó en árboles y plantas nuevas, en animales desconocidos, que conmovieron profundamente los ecosistemas naturales de un Nuevo Mundo, donde se improvisó también otro orden político y administrativo.

El eje del ecosistema americano fue la cultura española, trasplantada a suelos desconocidos, cuyo ambiente se modificaría en forma radical, siendo a su vez transformada, por elementos emergentes de su propia auto-constitución.

Su bautizo fue aleatorio. A principios del siglo XVI, en Francia, en la localidad monasterio de Saint-Dié, existía un grupo selecto de hombres ilustrados, protegidos por René II de Vaudemont, Duque de Lorena. Se agrupaban en una pequeña Academia, a la que llamaban "Gimnasio Vosges", que deseaba convertirse en centro del mundo, y foco irradiante de conocimientos.

Mientras se preparaba el prólogo de una "Cosmographia Introductio", llegó una copia de una carta de Americo Vespucci a su amigo Soderini, miembro de una poderosa familia florentina al cual le interesaba impresionar, en la que le contaba que había dejado el comercio, y corría mundo por cuenta del Rey de España, quien lo había elegido para salir en un viaje de descubrimiento. Uno de los redactores, Martín Waldseemuller, escribió, en un sumario agregado al prólogo: “ estas partes de la Tierra (Europa, Africa, Asia) han sido más extensivamente exploradas, y una cuarta parte ha sido descubierta por Amerigo Vespucci.... Asi, como ambas, Europa y Asia recibieron sus nombres de mujeres, yo no veo ninguna razón porqué se podría objetar que se llamara a esta parte Amerige (del griego ‘ge’ que es ‘tierra de’) , la tierra de Amerigo, o America, por Amerigo, su descubridor, un hombre muy hábil”.

Así el "Mundus Novus" debía llamarse América; como el corresponsal. Al editar la Introductio, se estampó el nombre Americus, también en el mapa que la acompañaba, que tenía dos grandes retratos, uno el de Ptolomeo y otro el de Vespucci.

El nombre quedó suficientemente firme, como para que el gran cartógrafo, Gerard Mercator, -autor de la proyección gráfica de líneas curvas para latitud y longitud- usara "Americae" en 1538, para nominar la gran masa de tierra continental, del Norte y del Sud. Como comenta Boorstin “le tocó al oscuro Martin Waldseemuller poner América en el mapa... Cuando ....cambió de opinión y decidió que después de todo Amerigo Vespucci no debía ser acreditado como el verdadero descubridor del Nuevo Mundo, ya era tarde.”

El investigador y crítico francés Tzvetsan Todorov, tiene una conjetura muy verosímil a propósito de este curioso e importante accidente nominativo, se pregunta. “Porqué América y no Colombia ?” Y analiza las correspondencias de Colón y de Vespucci. De allí resulta un contraste entre dos estilos de delirios epistolares que por cierto, corresponden a cada una de las personalidades envueltas. Sin dudas si Colón no hubiera vivido en el mundo semifabuloso de los cuentos antiguos y de profecías, el proyecto mismo no habría existido: los marinos más realistas que él, juzgaban el viaje demasiado largo...”

El contraste entre ambos corresponsales, muestra de parte de- Colón su carácter semirreal y en cambio sobre las cartas de Vespucci una capacidad literaria ‘con una cierta educación retórica ’ en una serie de afirmaciones, de las cuales es el único expositor. En sus relatos se atribuye cualidades e itinerarios no comprobados, y sobre todo, tiene muy en cuenta al lector cuando compone sus cartas, ocupándose de convencerlo literariamente, componiendo lo que en el lenguaje de este ensayo se llama un ‘discurso racional’ imaginario. No es fácil saber si Amerigo viajó ‘oníricamente’ los itinerarios americanos que relata, o si fue una hábil fabulación que contaba con la credulidad del corresponsal. Ambas conjeturas son válidas para juzgar su Quatuor navigationes’ , que es precisamente la carta a Soderini. En todo caso, su estilo tuvo eco en el grupo del Gimnasio Vosges, y quedó firme su nombre en una empresa en la que no había tenido participación alguna.

En cierto modo -y ello tiene peso singular- Todorov reivindica el talento epistolar y literario de Vespucci en la redacción de sus ficciones, y les reconoce una suficiente capacidad de convicción, que le dio verosimilitud. Subraya así el triunfo de la dimensión imaginaria sobre la concreta que se manifiesta sin cesar en la historia del Homo Sapiens.

De todos modos, la influencia que tuvieron los relatos en estas narraciones, en la ilustración general de Europa, sobre el Nuevo Mundo, fueron sin duda más allá de sus expectativas. Ellas inspiraron a Thomas More, para el argumento de su ‘Utopía'; More comentó que las cartas de Amerigo, “andan en manos de todos” con lo cual confirma su ascendiente, en cuanto al origen del conocimiento del Nuevo Mundo en Europa.

Colón no había pedido que las tierras que alcanzara llevaran su nombre, porque para él ya lo tenían Cathay y Cipango. Vespucci, por su parte, no tenía razón alguna para pretender que llevaran el suyo. Acaso haya sido sólo una travesura del azar, experto jugador, infaltable en todos los tableros delirantes de los hombres.

Para este texto, la enorme paradoja de la historia de la civilización es que el poder real concreto de todas las grandes empresas religiosas o políticas, está en el contenido abstracto de sus ideologías que es la fuerza oculta de fórmulas, ritos, sentimientos y pasiones, capaz de neutralizar toda prueba en contra, porque se guarda en el núcleo inaccesible de sus creencias.

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La expulsión de árabes y judíos

España había sido durante quinientos años "el más grande centro judío del mundo, la " joya de la Diáspora", hasta que a fines del siglo catorce, comenzó la persecución. En 1391 se iniciaron ataques, que se extendieron a Andalucía, a Aragón y a Castilla. En esos tiempos hubieron conversiones voluntarias. Hubo conversos que llegaron a desarrollar grandes dotes administrativas y comerciales y alcanzaron altas posiciones sociales y económicas encabezando el proto-capitalismo que se insinuaba en el país. (A nota Yirmiyahu Yovel “Spinoza et les autres hérétiques" Ed.du Seuil. París 1991)

En Marzo de 1492, los Reyes dictaron el decreto de expulsión que alcanzaba a más de 250.000 judíos, parte de los cuales se convirtieron. El resto dejó España. La introducción del terror, las sospechas verdaderas y falsas y las acusaciones que llevaban consigo el apoderamiento de los bienes de las víctimas, sumergieron a España en la honda inestabilidad del delirio colectivo. El doble lenguaje de la sospecha y del disimulo, el terror de la amenaza siempre presente, conmovieron el ecosistema en la integridad semirreal de la civilización española, a través de la exaltación de fantasías y presunciones, es decir, de un grado de delirio tumultuoso ,violento y revulsivo.

La rica influencia de dos culturas creativas, como la árabe y la judía vistas como contaminadas, al desaparecer, empobrecieron al ecosistema, angostando su visión del mundo, acontecimiento tanto más decisivo, cuanto que ocurrió en el momento en que el Reino se abría a una empresa oceánica, para la cual hubiera necesitado la amplitud de su comunicación más inteligente y la apertura de un triple manantial de imaginación, el de los dos culturas que expulsó y el de la suya propia, diferentes entre sí como eran, en impulso y en estilo.

Otra hubiera sido la suerte del Exoecosistema, que nacería con el descubrimiento y la Conquista, si la Colonia hubiera recibido en libertad, todas las corrientes culturales previas a las expulsiones. Al extender España su ecosistema a ultramar, la interrelación ecológica entre ambos, trasmitió la estrechez de su intolerancia. La transmisión es capilar y transita por los vasos más finos. Pocos acontecimientos históricos, pueden ilustrar la estructura ecosistemática de una civilización, como la fuerza irradiante de estas políticas restrictivas españolas.

Distinta fue la historia de otras Colonizaciones: "Las Colonias inglesas (y esta fue una de las principales causas de su prosperidad) han gozado siempre de más libertad interior y de más independencia política que las Colonias de los demás pueblos...los principios del gobierno representativo y las formas exteriores de la libertad política se introdujeron en estas Colonias casi desde su nacimiento." .( A nota.Tocqueville 1835.)

El sistema social entero fue conmovido, porque los judíos eran una minoría importante, desde el punto de vista de su ilustración, su patrimonio, y su capacidad administrativa. Prescindir de esta última, ocasionó problemas concretos en el manejo de los negocios del Reino. Unas cien mil personas debieron abandonar todos o parte de sus bienes, ocasionando estrepitosas alteraciones en los valores de las propiedades, y por ende en el sistema económico entero. El sistema judicial, perdió toda equidad al desconocerse el derecho y la justicia, de manera tan intensa como extensiva y profunda. El funcionamiento del ecosistema del Reino se conmovió íntegramente, en todas las vías de sus transferencias.

Se inició entonces una bifurcación de alcances insospechados, de cambios imprevisibles, de serpenteantes fluctuaciones, de tremendas turbulencias, que más tarde repercutirían en la política indiana. Se acentuó en forma exponencial la influencia del sistema religioso, por su peso particular en la vida toda de Castilla y Aragón, y en el futuro de Indias, y se cortaron cadenas de gran empuje y calidad, trasmisoras de energía, conocimientos administrativos, y tradiciones filosóficas de raíz muy antigua. La visión de un mundo semirreal intolerante y persecutorio hasta la mayor violencia, trasladaría a las nuevas tierras semillas de conflicto que persistirían sine die.

La situación personal de los conversos, les creó profundas alteraciones psicológicas individuales. Su energía hubo de escindirse en dos polos, el de la religión que habían adjurado y el de la que habían adoptado. Se originó así lo que Gregorio Bateson llamó un "doble vínculo", es decir la confusión frente a dos impulsos simultáneos, igualmente fuertes y antagónicos. Se planteó a los conversos, un cambio de fe religiosa, que generó grandes choques afectivos. La fe anterior no desapareció por el hecho de su conversión, sino que se vivió como traicionada. La otra hubo de ostentarse para evitar la confiscación, la tortura y la muerte. Todo converso, hubo de asumir un comportamiento esquizoide.

El ejercicio irrestricto del poder, a través de una concepción delirante, siempre originó en sus víctimas perturbaciones mentales. Bajo la apariencia del orden, coexistía un desorden contraproducente incluso para los mismos propósitos reales de unidad religiosa:

" La mezcla del cristianismo y del judaísmo que caracterizó la experiencia marrana de la Península Ibérica, desembocó sobre toda fuente de escepticismo, de secularismos, de neopaganismos,de deismos racionalistas o, en la mayor parte de los casos, en una confusión poco articulada de los símbolos y las tradiciones. " (A nota Yovel op.cit. )

El discurso general, se hizo ambiguo en todo el lenguaje del Reino. La persecución a un núcleo numeroso y coherente de una sociedad, afecta siempre a todo un ecosistema, por la capacidad expansiva de la suspicacia; la interrupción de la confianza general; la instalación de la duda permanente sobre la identidad del otro.. Es el desorden profundo dentro de un orden aparente. La continuación de la política cerrada de los Reyes Católicos, no terminó al independizarse los países americanos, sino que se transmitió en herencias autoritarias a sus culturas, en las que las clases nuevas seguían las líneas de aquella a la que sucedían. Una estrecha visión del mundo, esterilizó las novedades y detestó la libertad.

La Colonización Española en el Nuevo Mundo

En 1493, los Reyes de España, deslumbrados con el descubrimiento de Colón, trataron de consolidar sus derechos, sobre las tierras de ultramar. El Papa Alejandro VI, asignándose una jurisdicción espacial ajena a su autoridad, publicó la Bula Inter Cetera Divina, dividiendo el Nuevo Mundo, entre España y Portugal. Esta Bula, corregida después, no puso punto final a las discusiones entre ambos países, hasta que la firma del Tratado de Tordesillas, el 7 de Junio de 1494, definió ambas fronteras. El orden jurídico apoyó así indebidamente al desorden de la invasión y apropiación de tierras civilizadas en ultramar.

 

El orden y el desorden de los ejércitos invisibles

Los Conquistadores que se extendieron como tela de araña por Indias llevaron consigo sin habérselo propuesto como estrategia una suerte de ejército infernal, invisible, devastador, auxiliar inquebrantable desde el principio, convertido más tarde en una fuerza independiente y peligrosa. Lo componían virus y bacilos, fauna secreta, que se diseminó como polen maldito, llevada por los vientos, las aguas y los alientos de los soldados contaminados.

Los españoles que llegaron al continente tenían defensas para enfermedades de su estirpe de las que carecían los nativos, gripe, catarro, sarampión, escarlatina , viruela y peste bubónica.

Estimaciones razonables de la población de Indias en 1492, calculan un orden de magnitud de ochenta millones de hombres y mujeres. La eliminación indígena por epidemias diversas, en los primeros cien años, no fue inferior al 50%, o sean cuarenta millones de nativos.

No fue por cierto un genocidio planeado pero ocurrió como si lo hubiera sido. La leyenda negra de la conquista no incluye estas muertes porque no fueron deliberadas. No obstante, el caos al que dieron lugar, era consecuencia de la llegada de los conquistadores.

Ronald Wright, escribió un libro que ilustra este tema::"The stolen Continents" Tiene un subtítulo: "The Americas through indian eyes since 1492" y un verso Maya del siglo XVI:

" No había enfermedad;
Ellos no tenían entonces huesos doloridos;
Ellos no tenían entonces mucha fiebre;
Ellos no tenían entonces viruela;
Ellos no tenían entonces el pecho ardiente...
Ellos no tenían entonces tuberculosis...
En aquel tiempo el curso de la Humanidad era
ordenado
Los extranjeros lo hicieron de otra manera
cuando llegaron aquí. "

"Ahora es claro, que las plagas del Viejo Mundo, mataron,por lo menos, la mitad de la población de las civilizaciones Aztecas, Mayas, e Incas, poco antes de ser desposeídas. La mera pérdida de la población, fue suficientemente devastadora, (Europa vaciló durante un siglo después de la Muerte Negra, que fue menos severa), pero la enfermedad, trajo también. un pelotón de asesinatos políticos, removiendo reyes, generales y asesores competentes, cuando más se les necesitaba". (0p.cit)

En el lenguaje de este ensayo, las plagas irrumpieron en los ecosistemas de sus civilizaciones autóctonas, trastornando y destruyendo uno por uno sus sistemas, dejándolos sin palabras y sin plegarias, porque la violencia de las pestes interrumpió los diálogos con sus dioses impotentes para conjurarlas. Fueron fuerzas autónomas, a menudo caóticas, que no respondieron al llamado de los extranjeros, ni a las oraciones de los magos y hechiceros nativos. Siguieron sus propios caminos, llevadas por los vehículos naturales de los vientos y las aguas. Alteraron planes e ilusiones. Para analizar y estudiar las grandes conquistas de la historia, no basta la narración cronológica y biográfica. Debe completarse con la descripción de los pasos turbios del delirio y la locura, impuestos en nombre de la gloria o de la religión.

Se trata también, de una prueba singular de la sinuosidad de los caminos no-lineares de la historia del hombre, y por lo tanto, de la verdadera existencia de“pautas que conectan todos los seres vivientes"

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De Tenochtitlan a Nueva España

Hernán Cortés, figura superior de Homo Delirans, si las hay, porque unía todas las cualidades del héroe, y las de creador de nuevas culturas, describió en una carta a Carlos V, su Rey, la quema de sus naves, delirio descomunal y magnífico, como acto y como símbolo. Lo hizo en este tono: “ Creyendo que si allí los navíos, se me alzarían con ellos, y que yéndose, todos los que de esta voluntad estaban, yo me quedaría casi solo, por donde se estorbara el gran servicio que a Dios y a Vuestra Alteza se ha hecho, tuve manera como, so color, de que los dichos navíos, no estaban para navegar, los eché a la costa. Por donde todos perdieron la esperanza de salir de la tierra, y yo hice un camino más seguro, y sin sospecha que, vueltas las espaldas, no había de faltarme la gente, que yo en la villa había de dejar." ¡Qué admirable sencillez para hecho tan recio!

Cuando terminó la faena de la Conquista de México, Cortés recorrió el país entero y procedio a su reconstitución. moderna. Ungido por el Rey, Marqués del Valle de Oaxaca, hubo de haber sido Virrey de México. A ello comentó Gómara, uno de los biógrafos de esta empresa de guerra: “Pidió la Gobernación de México y no se la dio, porque no piense ningún conquistador que se le debe. Que así lo hizo el Rey Don Fernando con Cristóbal Colón y con Gonzalo Fernández de Córdoba, Gran Capitán, que conquistó a Nápoles.” La mezquindad real perjudicó a ambos: a Cortés porque limitó su obra, al Rey, porque la interrumpió. Cortés viajó a España: " Traía consigo una especie de exposición flotante de curiosidades de la Nueva España, inanimadas, animales y humanas: desde liquidámbar y bálsamos extraños, hasta pájaros exóticos, desde tigres, hasta hombres y mujeres albinos, desde enanos, a titiriteros...Oro en barras, en vajillas, en joyas, piedras preciosas de tamaño inaudito, talladas con increíble artificio, mantas, y otras piezas de algodón, plumas y objetos de plumería, y espléndidos atavíos de magnífico y bárbaro aspecto'.

Tal descripción es de Madariaga. Es la prueba de la calidad de los aztecas, que con los Mayas y los Incas, configuraban las tres grandes civilizaciones americanas precolombinas destruidas por la Conquista. Obra nefasta realizada, por un número relativamente pequeño de gentes insolentes e ignorantes. Lo hicieron en nombre del amor a Cristo y la salvación de las almas extraviadas de los nativos.

La autoconstitución de dichas civilizaciones fue reconstruída por otra extraña que se fue componiendo penosamente a través de tres grupos de hombres cuya empresa era procurar otro orden: uno, el de los burócratas del Consejo de Indias y sus representantes, los otros dos, los guerreros, y los religiosos. Estos grupos descollaron en energía en una tarea, los primeros trasladando sus formas y sistemas a Indias seguros de su verdad. Los segundos, excediendo en heroísmo y resistencia militar, los terceros, en sus esfuerzos por convertir a los indígenas a otra fe.

Bernal Díaz del Castillo, el excelente cronista de la conquista de México cuenta de esta manera, una respuesta dada a Hernán Cortés, que quería cambiar la fe del Emperador: Y el Montezuma respondió: desde av inicio, acá adoramos nuestros dioses y los tenemos por buenos; ansí deben ser los vuestros, e no os cureis más al presente de nos hablar dellos..." No existe forma más sintética, de proclamar el derecho a la libertad de conciencia, aptitud humana desconocida por la España conquistadora y por todos los demás reinos guerreros y sus sucesores.

Para los Reyes Católicos, la empresa Colonial, era fundamentalmente una misión evangelizadora que llevaba, más allà de lo imaginable, al delirio religioso que marcó su reinado. Los mil cuatrocientos clérigos que fueron a Indias eran el núcleo de la energía constructora de la Colonia. Si la conversión de árabes y judíos había planteado muchos problemas, la de estos indígenas era aún más difícil. Se trataba nada menos que de sustituir el panteón religioso de los nativos que adoraban sus dioses, y "los tenían por buenos", negando éstos y proclamando a otros.

Para ello, la clerecía enviada a Indias, empleó todos los métodos destructivos necesarios que estaban a su alcance, pero también inventó nuevas técnicas ingeniosas para seducir seres cuyo lenguaje y costumbres anteriores desconocían. Si bien esa ignorancia básica les inducía a la simplificación, su celo les dictó tácticas indirectas: los llamados 'misterios medievales', que consistían en teatralizaciones, cuyo objeto era la trasmisión de los sentimientos cristianos. En la Colonia, se utilizaron textos en traducciones al nahuatl, al quechua y al aymará para enseñanza de la fe católica.

En 1568, una Bula de Sixto V, aprobó una misa agustina de Navidad, con músicas y mimos, elementos representativos, que atraían a los nativos También se utilizó la imaginería, en forma dirigida y estudiada, para el objeto de atraer y mantener su atención. Ella, en especial en Nueva España, se orientó hacia los aspectos patéticos de un Cristo azotado y flagelado, resaltando la representación cruenta. Esta, por su parte fue especialmente tratada por el Concilio de Trento, para las imágenes que debían ser fijadas en la fantasía, como formas de combatir la herejía protestante. Ellas fueron las armas técnicas y publicitarias de la Contrarreforma en ultramar.

Estas directivas generales, tuvieron gran influencia en el desarrollo del arte Colonial. Los planos de las iglesias y la dirección de los trabajos, llegaban desde el Consejo de Indias, su adaptación a las construcciones, se hacía con mano de obra indígena. A ésta, sorprendentemente, se les dio libertad decorativa, de tal modo que las imágenes tenían coloridos nuevos y brillantes, sugeridos por las luces y las sombras de la naturaleza tropical. Fue esta inesperada libertad, la que dio a la imaginería y a las esculturas y altorrelieves Coloniales, una riqueza que no se ve en los diseños italianos o españoles de su tiempo.

Se advierte aquí la acción intercultural entre el ecosistema civilizado español y su adaptación exógena. Su raíz es manifiestamente europea pero el producto final tiene rasgos propios que generan otra atmósfera, dándole distinto matiz y viva originalidad. Esta consecuencia emergente, que fue natural y espontánea, y no obedeció a ningún designio previo, aparece nítida al considerar a la civilización desde la perspectiva ecológica. La parte imaginaria de cada cultura refleja formas que llevan las cifras de sus ambientes con otros verdes, rojos y amarillos, diferentes sonidos y distintas texturas. Así se conserva y se transforma la identidad histórica de una cultura, y la de sus creencias, cuyas figuras se ornamentan con estilos correspondientes a cada pueblo. La imaginería Colonial, dio otros relieves a las vírgenes, ángeles y santos que fabricaban o a los diseños que coloreaban.

Los clérigos, por su parte pertenecían a diversas órdenes religiosas. Si bien en esa clerecía, hubo algunos hombres ilustres por su saber, la mayoría eran legos, con escasas nociones letradas para ser capaces de orientar la educación. Cooperaban activamente sí, en destruir ídolos, en los cuales sólo veían a Satanás. Los ilustres Obispos Juan de Zumárraga y Diego de Landa, rivalizaron entre sí en esa tarea.

Sin duda las dos figuras más descollantes de la clerecía que llegó a Indias, fueron Fray Bernardino de Sahagún y Fray Bartolomé de las Casas. El primero fue el más importante educador e historiador de la Conquista deTenochtitlán. Llegó a México en 1529 y no lo abandonó nunca. Enseñó el latín en el Colegio de Tlatelolco que recibía a los hijos de los dignatarios aztecas, y trató de conocer a fondo su cultura. Comenzó por aprender la lengua del país, ‘el nahuatl y en este idioma compuso una suerte de gran Enciclopedia cultural en doce tomos, que llamó: “Historia general de las cosas de Nueva España”, de la cual dice Todorov que “verdaderamente no pertenece ni a la cultura española ni a la azteca: es más bien el primer gran monumento de la cultura mexicana, cultura híbrida nacida del encuentro de dos mundos.” .

Empleó en la composición de su obra métodos modernos congregando a los conocedores de las tradiciones, recogiendo sus respuestas y haciendo nuevas preguntas sucesivas para su depuración Logró así versiones que sometió incansablemente a nuevos análisis. Esta obra espléndida, le llevó cuarenta años, y en su género es la más importante de la Colonización.

Fray Bartolomé de las Casas es otro de los personajes singulares que llegó a Indias. Denunció vivamente los malos tratos que los españoles tenían con los indígenas, y trató de comprender la religiosidad de éstos, vista desde ellos mismos. En ese sentido fue en cierto modo el único defensor de sus derechos a la libertad de creencias. Despojado por su parte, de toda la intolerancia con la que sus Reyes habían encarado la empresa Colonial, llegó a proponer restituir el poder político a los nativos y a configurar una suerte de federación, idea por supuesto demasiado avanzada para su tiempo y su propia cultura.

La fuerza organizada más potente del fenómeno evangelizador, fue sin duda la Compañía de Jesús. La poderosa mentalidad de su Fundador, el admirable Homo delirans, San Ignacio de Loyola, y su personalidad bélica y mística a la vez, evidente en el texto y praxis de sus Ejercicios Espirituales, propuso un riguroso programa de fantasías y visualizaciones, procurando crear sensorialmente en la memoria emocional, las versiones ensoñadoras de las vidas de los Santos, renovadas en la vigilia, a través de la imaginación exaltada, haciéndolas vívidas hasta la alucinación. ( A nota.Ranke.(172)

La Sociedad, fundada en 1534, y reconocida por el Vaticano en 1540, fue concebida como una organización semimilitar centralizada, que constituyó el brazo más intelectual y coherente de la Contrareforma. Sus dirigentes doctrinarios, imaginaron una estrategia audaz , capaz de darle a la ambiciosa Compañía, el alcance de una potente construcción imaginaria que Octavio Paz describe así: "Lo extraordinario, sobre todo desde el punto de vista religioso, es la mezcla desconcertante de piedad y cálculo, de fe y maquiavelismo..." Llevaba consigo : "Herencias de Roma y Bizancio" que consistían en proponerse "la unidad de las distintas civilizaciones y culturas bajo el signo de Roma". Este designio ideal, vieja aspiración de los Papas romanos, desde Gregorio VII (1073-85) renovado con Carlos V, seguiría vigente con los Papas del Renacimiento.

Concepción de poder irrestricto universal con sus ensueños dogmáticos,fue una construcción de realidad imaginaria tan inteligente como delirante. Por fortuna era irrealizable.

La Compañía de Jesús tuvo, desde muy pronto después de su fundación, colegios eficientes en diversos países del mundo. Vio con claridad en la educación el instrumento ideal para difundir sus principios y la extensión del poder de su doctrina, a través de la aplicación de las técnicas imaginadas por Loyola. Fue sin duda un apoyo sin par de la ortodoxia católica en la Colonias indianas.

Los capitanes y soldados fueron a Indias porque era un mundo nuevo y prometía aventuras, y sobre todo riquezas; no estaban desde luego interesados en las culturas autóctonas, y muy poco en la actividad misional, tan principal para los Reyes . Veteranos de cruentas guerras europeas, mal podía pedírseles notoria sensibilidad artística o piedad acendrada. Su religión era supersticiosa, como una defensa natural frente a los peligros de los combates con salvajes ayudados por Satanás y sus demonios.

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El arte en la Colonización española de Indias

Pedro Cieza de León, uno de los grandes cronistas de la conquista del Perú, escribió en 1534: " No es pequeña la pena que da el reflexionar, que nosotros los Cristianos hemos destruído tantos reinos. Por todas las partes que los Cristianos han pasado, conquistando y descubriendo, parecería como si un fuego haya estado consumiendo todo"

Las riquezas que los naturales ofrecían a sus dioses eran para la clerecía patrimonio infernal, por lo tanto inaceptables a la Iglesia, pero sí al tesoro real. Coherente con el modelo ecológico, el discurso metafórico más acertado es el de señalar que el fenómeno de la Conquista era en la precisa imagen de Cieza de León como el pasaje del fuego. Nuevas cepas sustituyeron a las destruidas, y entre ellas dos factores: clérigos como guerreros rivalizaron en desparramar el incendio destruyendo todos los templos, altares e imágenes, y demoliendo todos los rastros posibles de la cultura que los había levantado. Ninguna de las dos fuerzas fue civilizadora. Estaban en la senda de todos los imperialismos.

Los ecosistemas naturales de América como los bosques húmedos, fueron invadidos por el hombre que los convirtió en materia prima o transformó su energía viva en la energía póstuma de la materia muerta. De la misma manera, la irrupción del hombre blanco en las civilizaciones autóctonas, trocó los ecosistemas pre-colombinos en sistemas cautivos, utilizando, en su provecho en las encomiendas, las energías vivas de los nativos.

El arte de esa obra nueva construída por la conquista fue casi solamente de arquitectura e imaginería religiosas. La conquista no dejó obras públicas. No construyó puentes, caminos, calzadas o acueductos como los romanos. Son aún de ver los espléndidos altares de las Iglesias del Cuzco, la ciudad de la que Cieza de León dijera al conocerla recién conquistada"tuvo gran manera y calidad; debió ser fundada por gentes de gran ser".

Reedificada en el estilo aprobado por el Consejo de Indias, tiene detalles que señalan la mano de obra indígena, que son como una mayor densidad, en la que por otra parte se advierte el temor a los sismos. Las grandes campanas, medio de comunicación de todo acontecimiento, son el tejido sonoro de penas y algazaras .Calladas hoy por voces más estridentes no perderán nunca su lenguaje y deberían cada dìa echarse a volar orando por el género Homo Sapiens y sus subespecies.

España entre los siglos XVI y XIX fue un país cerrado a la riquísima evolución del Renacimiento italiano, con sus experiencias artísticas y filosóficas y sus exploraciones científicas. Este bloqueo se trasmitió a las culturas Colonizadas que se estaban autoconstituyendo como mestizas, y les impidió recibir la rica sustancia elaborada en Europa después del Medioevo. Llegó a Indias y mantuvo enquistada una visión anacrónica del mundo, que había pasado por alto tres siglos, XIV, XV y XVI. Entonces, al decir de Ots y Capdequí: "la vieja Edad Media castellana, ya superada o en trance de superación en la metrópolis, se proyectó y se continuó en estos territorios de Indias".

Por su parte Octavio Paz dice lo siguiente: "Nueva España fue una realidad histórica, que nació y vivió en contra de la corriente general de Occidente, es decir, en oposición a la modernidad naciente."

Las influencias positivas de la Colonización española fueron la trasmisión del gran lenguaje castellano, y de algunos de los rasgos que España ha acumulado genéticamente desde los iberos y los celtas, pasando por los fenicios, los visigodos, los árabes y todas las combinaciones que han poblado, o dejado su impronta en su tierra apasionada.

Pero las cepas primitivas que se plantan en los primeros estadios de una transcultura,-como lo es todo exoecosistema- tienen un alcance que va más allá de su vida. Es decir llevan semillas que se van a fijar y transmitir en la como rasgos genéticos fuertes, creando pautas que llevan impresas la intolerancia de los conquistadores, y los fantasmas de sus ensueños

Aplicada esta afirmación a la conquista de Indias, surge como trazos marcados, la compulsión y el autoritarismo del ecosistema originario, transmitido como forma de civilización. El siglo XVI fue un tiempo de enormes bifurcaciones en la ecografía europea en general, y particularmente en la de España. fue el de la implantación jurídica y económica del ecosistema de Indias a través de una elaborada concepción político-religiosa con sus dimensiones inmaginarias penosamente adaptadas al Nuevo Mundo. Formas de ‘imprinting cultural’, sus rasgos marcaron desde el principio un anacronismo irremediable del cual la Colonia no se desprendería jamás.

La bifurcación comenzada en 1492, turbulenta en la conquista, como lo sería después, en las luchas por la independencia de los países nuevos, y en sus guerras civiles, comenzó generando dos corrientes de mutua trasmisión de riquezas y energía, en productos de cada una de las partes.

Esta interrelación fue singular en extremo porque exigió idear una estructura inédita de intercambios, por la variedad de especies desconocidas que se llevaron a Europa, y que modificaron definitivamente las costumbres alimentarias del continente: maíz, papas, batatas, tomates, maníes, cacao y varias clases de pimientos, porotos, etc. Y por supuesto el tabaco, que revolucionaría con el tiempo el comportamiento social.

Los invasores habían llegado también con lo suyo a Indias: trigo, duraznos, peras, naranjos y limoneros, arvejas, viñas de uva, melones, cebollas. Además, caballos, cerdos, ovejas y burros.

Tanto en Europa como en América, los ecosistemas naturales, habían sufrido la intensa transformación de mutuos intercambios. Su llegada a ambos continentes, modificó profundamente sus culturas, la española y la indiana, especialmente, por cierto a esta última, a la que construyó. En cuanto al ecosistema español, sin duda, fue de Europa el más conmovido materialmente por el hecho de la Conquista. La afluencia de oro y plata llegó a España y de allí se distribuyó por Italia, los Países Bajos, Francia e Inglaterra a través de transacciones comerciales y transferencias financieras, costeando las estériles guerras de los Habsburgos, y originando en consecuencia profundas transformaciones económicas, financieras, jurídicas y sociales.

“La Península, agobiada de tesoros, desempeñó -queriéndolo o sin quererlo- el cauce de irrigación de los metales preciosos....(que) salían hacia Amberes, verdadera capital del Atlántico...los Países Bajos no eran simplemente una plaza de armas para el imperio de Carlos V, sino también un gran centro monetario, a través del cual, el metal americano pasaba a Alemania, al norte de Europa y las Islas Británicas...Cada consigna de metal americano se dispersa en todas direcciones con enorme rapidez, casi como una explosión.” Braudel 1949

España cobró así un nuevo papel, por completo inesperado en la civilización europea, como resultado de la Conquista, fue la proveedora de metales preciosos, que entraron en la corriente monetaria y económica del continente, dando lugar a subas de precios, a devaluaciones y también a falsificaciones cuantiosas. Se consumieron en su mayor parte en aventuras guerreras de los monarcas españoles, llevando energía a los ecosistemas civilizados europeos y restándola a sus propias posesiones en América.

Como resumen general de la conquista, algunas opiniones resultan de gran interés: Dice J.M. Ots Capdequí : "Los monarcas españoles, quisieron tener en sus manos todos los hilos del gobierno, en un mundo tan vasto, tan complejo y tan lejano.. Comprendían las dificultades que esto ofrecía, y movidos por la desconfianza en sus autoridades coloniales, multiplicaron las instrucciones de gobierno y complicaron extraordinariamente los trámites burocráticos y administrativos". Esta carga indeleble quedó como una tradición en Latinoamérica.

Octavio Paz comenta la conquista de Indias de esta manera: "Dos palabras definen la expansión hispánica : conquista y evangelización. Son palabras imperiales y asimismo medioevales. Incluso la 'sed de oro' de los conquistadores corresponde a las ideas de botín y pillaje de los guerreros musulmanes y cristianos." .

Ortega y Gasset, por su parte escribió:”La Colonización inglesa fue la acción reflexiva de minorías, bien en consorcios económicos, bien por secesión de un grupo selecto que busca tierras para servir mejor a Dios; en la española es el 'pueblo', quien directamente, sin propósitos conscientes, sin directores, sin táctica deliberada, engendra otros pueblos. Grandeza y miseria, de nuestra Colonización vienen de aquí. Nuestro 'pueblo' hizo todo lo que tenía que hacer, pobló. cultivó, y cantó, gimió, amó. Pero no podía dar a las naciones que engendraba, lo que no tenía: disciplina superior, cultura vivaz, civilización progresista."

Todos estos enormes acontecimientos crearon un intrincado tejido genético religioso, juridico y económíco, en forma de redes de información , que concurrió a diseñar novísimos mecanismos de 'feedback ’en buena parte de la Europa más desarrollada, impulsando nuevos métodos de comercio. La extensión de principios religiosos y jurídicos de España, a su Exoecosistema de Indias, y la mutua recepción de influencias y productos, definen claramente la red entre ecosistemas civilizados y sus culturas, con relaciones directas e irradiaciones indirectas, en mil formas de resonancias y reverberaciones. Tejidos inmensos de comunicación de afectos, emociones, juicios y prejuicios,. construyeron puentes invisibles de relaciones abstractas entre ambos ecosistemas protagonistas de la Conquista, y entre América y Europa, en el que se multiplicaron sus crecientes autoconstituciones semirreales dando lugar a innúmeros , viejos delirios, y a los nuevos que consigo traería al mundo la naciente Edad Moderna.

 

CARLOS V

Carlos de Gante descendía de gente ilustre. Su abuela materna era Isabel la Católica y su abuelo paterno Maximiliano de Habsburgo. Su padre, Felipe el Hermoso, había muerto en 1504.

En ese mismo año, Maximiliano trató de comprometer su casamiento con la hija de Luis XI. Esta expectativa fracasó. Lo hubiera hecho Rey de Francia. Era todavía la época en la que las alianzas matrimoniales modulaban la ecografía de Europa. Con todo, el problema no fue grave, Carlos tenía cuatro años de edad y mucho tiempo por delante.

Muy pronto comenzaron las herencias: por Fernando e Isabel, España, Nápoles y Sicilia, el Reino de Granada, Mallorca y Cerdeña y por supuesto el Nuevo Mundo. De España sabía poco, se educó en Bruselas sus primeros años fueron flamencos y no hablaba el castellano.

Su maestro principal fue Adriano de Utrecht, Rector de la Universidad de Lovaina que sería un día el Papa Adriano VI. La historia de Carlos V es por supuesto una sucesión de muchos delirios. No se podía impunemente ser heredero de tal magnitud y variedad de reinos y potestades sin enredarse en mil fantasías ajenas de cuyas prebendas se era beneficiario, pero que venían envueltas en toda clase de ropajes oníricos. Ello, sin contar con las cargas de intrigas, envidias, celos y pasiones que suscitaban en el ámbito de cada una de ellas.

Cuando murió su abuelo Maximiliano quedó abierto al príncipe un camino al Sacro Imperio Romano Germánico. Pero ese camino era caro. Dependía de siete electores más o menos venales que tenían que elegir entre él, Francisco I de Francia y Enrique VIII de Inglaterra.

El proceso electoral era sobremanera complejo. Por una parte era necesario satisfacer a los electores. Por otra incidían en él también factores políticos. Si se hubiera tratado sólo del primer factor el elegido hubiera sido Francisco que era el más rico y estaba dispuesto a pagar cualquier suma.

Pero la poderosa Liga Suabia puso su peso a favor de Carlos. Y éste fue el elegido. Ello traería sus consecuencias naturales. Una de ellas la de la decepción airada de Francisco I que fue energía inexhaustible que alimentó la guerra contra el Emperador electo. La otra y principal que pondría ante éste una tarea insoluble e inesperada, el fenómeno tremendo de la Reforma y todas sus consecuencias en el seno del Imperio debido a su profunda fe católica que tomó la lucha como una Cruzada haciendo suyo el delirio de sus antepasados.

Windham Lewis en "Carlos de Europa" describe escuetamente la transacción inicial: "Después del acostumbrado juramento hecho por los electores declarando la pureza de sus votos y la limpieza de sus manos, fue elegido Carlos. El costo total fue de 852.000 florines. La casa Fugger le había prestado 500.000.

El dinero provenía de los cofres de Jacobo II, cabeza reinante de la cuarta generación de esta gran dinastía de banqueros -eslabón entre los Medicis y los Rothschild - y fundada por Johannes Fugger, tejedor de Grauben, cerca de Augsburgo, un siglo y medio antes.

El Rey Carlos I de España se convirtió entonces en el Emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico y agregó a sus posesiones los Países Bajos, Lorena, Luxemburgo, el Franco Condado, Austria y Alemania. De esta bifurcación salió una historia. Otra sin duda muy diferente habría sido si el elegido hubiera sido alguno de los otros dos candidatos.

Hermann Keiserling llamó al Sacro Imperio Romano "la idea Supranacional Europea". Carlos V tenía apenas diecinueve años de edad. Sus bifurcaciones sucesivas lo hicieron cabeza visible de fronteras en las que no se ponía el sol e Indias en ultramar comenzó también su propia sucesión de bifurcaciones. En el año 1519 Hernán Cortés entró en Tenochtitlán originando el potente estado que se llamaría Nueva España.

Dentro de los condicionamientos históricos propios de un Emperador y Rey en Europa del Siglo XVI, Carlos V fue un gran señor que mostró la rara virtud de la magnanimidad cuyo signo es precisamente la auto-restricción del poder . El era profundamente civilizado, pero pudo restringir su poder sólo en la medida en la que la ecología de su Imperio se lo permitió.

Entre países en guerra se crea una interrelación transitoria en ambos campos de la realidad en la el que las relaciones mutuas se intensifican hasta casi una simetría sangrienta: la del golpe por golpe. Extraña relación binaria entre los adversarios como la que liga a los depredadores con sus víctimas. Mientras dura la contienda las energías mutuas alcanzan todos los gradientes de su mayor velocidad posible en los fenómenos del caos en medio de los cuales hay principios de remolinos y pequeños vórtices que son las semillas de la paz futura. Idénticas fuerzas en medio de ésta invertirán su movimiento y funcionarán como heraldos de una guerra aún invisible.

Toda esta agitación de la energía -que es la vida misma- ocurre hacia el caos y desde éste hacia el orden, siempre al margen pero como fuerza íntima de los hechos en el juego di s bienes que había recibido como herencia. A través de ellas mostró siempre una integridad singular: al emprender su primera campaña contra el feroz pirata Barbarroja se le acercó un moro revelándole que como panadero del enemigo podía fácilmente envenenarlo. Lo despidió despectivamente.

En 1547 después de su victoria de Muhlberg contra los príncipes protestantes alguien le instó a desenterrar los restos de Lutero y echarlo a los perros. Carlos le respondio glacialmente: "Sólo entro en guerra con los vivos". A raíz de su triunfo en Pavía quedó en su poder su enemigo Francisco I de Francia, Rey oportunista si los había, aliado secreto de Solimán II, Sultán de Turquía, invasor de Hungría, enemigo de Europa y peor aún de toda la Cristiandad. El Emperador lo trató fraternalmente, firmó con él el tratado de Madrid y le dio la libertad instándolo a su cumplimiento a lo que el Rey contestó que si no lo hiciera sería "cobarde y malo" -lache et méchant- . Tres meses después formó una liga contra Carlos V aliándose con el Papa, Inglaterra, Milán, Florencia y Venecia. El Emperador lo llamó entonces "méchant et lache" y Francisco lo retó a un duelo que fue aceptado pero que nunca se llevó a cabo debido a maniobras dilatorias del Rey francés.

No obstante sus grandes cualidades de señorío y su real capacidad de auto-restringir su poder, Carlos V no logró nunca pacificar el Imperio. El nacimiento de Europa fue una sucesión de acontecimientos sísmicos que crearon ciudades volcánicas llenas de violencia, fuego y creatividad. En tiempos de tal turbulencia era imposible generar una era de paz.

Pasó su vida luchando y fueron sus tropas impagas las que en 1527 llevaron a cabo el despiadado saqueo de Roma en una impía y espantosa temporada de robo, tropelías y toda clase de destrucción. El Emperador no pudo evitar semejante siniestro y lo lamentó profundamente a pesar de considerar un castigo divino a Clemente VII Medicis, uno de sus grandes enemigos. Dice Lewis: "La responsabilidad de Carlos ante la falta de disciplina de sus tropas parece limitarse a esto: la carencia de dinero para pagarlas.

En las guerras del Siglo XVI todos los Estados beligerantes hacían sus campañas con mercenarios. Suiza y Alemania eran los mayores proveedores de esas tropas. En las ciudades italianas, los 'condottieri' eran capitanes autoproclamados que organizaban bandas a sueldo de quienes podían pagarlos y existía la costumbre establecida que cuando les faltaba el dinero, como era hábito en la casa de los Habsburgo, a pesar de sus cuantiosos ingresos, los soldados se hacían justicia saqueando las ciudades vencidas.

En estos casos harto frecuentes en la historia del Renacimiento es cuando surge el homo demens con todas las características de la alienación mental. La masa se desbanda en grupos suficientemente numerosos como para mantener la cohesión y el nivel de excitación mutua que necesita su desborde y autoprotección para manifestarse sin rienda alguna y perder toda inhibición.

El delirio de su propia energía sin control y la velocidad en la que se desarrollan los eventos les infunde una suerte de trance en los que se borra toda memoria. Es el caos. Se inicia entonces libremente lo que Eliot denomina "a raid into the inarticulate", un viaje en lo desarticulado de su propio ser fuera de control. Entonces el inconsciente sustituye la discriminación de la conciencia para ser energía pura que rompe, devasta, destruye lo que codicia, atacando ciegamente a quien se le ponga en su camino

Esa energía múltiple desenfrenada se trueca en un fenómeno puramente físico que escapa a las leyes humanas porque actúa sin dirección alguna. Ello no impide que instintivamente busque comida o bebida o como saciar su sexo. Conjunto de ideas únicas que transcurren en un campo onírico con la potencia alucinatoria de un sueño de autómatas. Esta horrible vacación de humanidad la regresa a tiempos aún sin palabras, a épocas de gestos y balbuceos, lapsos turbulentos en los que ese pasado arcaico se transmuta en energía en una alquimia caótica racionalizada como venganza justa que es acicate de la codicia Fenómenos emocionales que provocan alienaciones como producto de conciencias alteradas son escenas frecuentes en la Historia registrada del homo demens. Se trata de esas zonas alterables de las que dice James que están como velos inmediatas a la conciencia habitual y que por su extravío están disponibles en cada hombre o mujer para desplegarse en formas demenciales.

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La Reforma

Las condiciones iniciales de la Reforma, son muy anteriores a Lutero. Desde siglos, el comportamiento de la clerecía era escandaloso e insolente, y abrumado ras las exacciones de la Iglesia Las pretensiones del Papado, después de los tiempos de Gregorio VII, en el siglo X, eran de una insoportable ambición temporal. En el Siglo XIV, John Wycliffe y John Huss, denunciaron públicamente estos excesos, y Huss fue quemado.Ya Petrarca en el siglo XIV, decía de los cardenales "que eran sátrapas montados sobre caballos cubiertos de oro.”

La codicia de Sixto IV, en 1476, le había inspirado la invención de que las indulgencias compensaban pecados futuros. Agregó además, que podían aligerar las desventuras de las almas queridas, consignadas temporalmente al Purgatorio, aliviando los tiempos de su penitencia.

La campaña de promoción de ventas, que dio lugar a un encadenamiento de bifurcaciones inconmensurables, fue encomendada al fraile franciscano Johannes Tetzel, personaje vehemente y ordinario, en cuyo delirio, no escatimaba insultos a quien se le opusiere. Proclamaba: "Tengo aquí los pasaportes....para guiar al alma humana, a las alegrías celestiales del Paraíso” Tetzel alcanzó a decir “ que si un Cristiano, había dormido con su madre, y ponía dinero en el bol del Papa, el Santo Padre tenía el poder, en el cielo y en la tierra, para perdonar el pecado, y que si él lo perdonaba, Dios debía hacer otro tanto.". Además, daba la seguridad, de que tan pronto como sonaba la moneda en el bol, el alma que la inspiraba, “volaría del Purgatorio al cielo." (A notaTuchman)

Así, con una discusión semi-teológica de dos frailes, Lutero era agustino, comenzó una bifurcación, que pronto se transformaría en un caudal fluído y turbulencia gigantesca, que inundaría caóticamente buena parte de Europa y desteñiría el catolicismo en el mundo entero.

Tal proceso no fue imaginado, ni respondió a estrategia alguna. Se desencadenó con la autonomía física de una avalancha, como tantos otros episodios de la historia que es linear y no linear a la vez. El viejo orden de la Iglesia Romana jamás se recobraría de esta irrupción iconoclasta que atacó sus dogmas más inconmovibles.

El 31 de octubre de 1517, Lutero clavó 95 tesis en protesta contra la venta de indulgencias. La defensa estuvo a cargo de Tetzel y el conflicto podría haber quedado en una confrontación brusca entre dos frailes casi anónimos a propósito de un tema discutible. En el repudio de Lutero no había críticas de fondo a la Iglesia ni al Papado. Uno de los objetos de la venta era allegar fondos para construir la nueva Basílica de San Pedro y el medio elegido no era nuevo en la Cristiandad.

La trama, crecientemente compleja, se originó en el carácter fuerte e iracundo de Martín Lutero, hombre de enorme talento y gran erudición teológica, con una personalidad con firmes rasgos paranoides, que se manifestaban en su temperamento turbulento y arrebatado pero muy especialmente en las formas extremas de sus creencias religiosas. Elaboró la doctrina de que la "iustitia Dei" era el camino a la salvación por la mera fe. Poderosísima afirmación que restablecía la relación directa del creyente con Dios suprimiendo la ubicua empresa eclesiástica. El Papa reinante, León X, tuvo la percepción del inminente peligro de las nuevas doctrinas y envió a uno de sus cardenales a convencer al disidente. En la versión del propio Lutero: "hubo intercambio, sin mutuo entendimiento y su total rechazo, a la sumisión que se le recomendaba." Después de esta entrevista, Lutero mandó al Papa una carta, titulada: "Súplica al mal informado Papa, para su mejor instrucción", título ya ilustrativo, sobre su estado de ánimo y la fuerza de la convicción que lo sustentaba.

En ese mismo año, Carlos V fue coronado Emperador en Aix-la Chapelle, lugar ancestral de coronación carolingia. A los dos enemigos, que le imponían la guerra: Francisco I y Solimán el Magnífico, se le agregaba uno completamente inesperado que atacaba su religión en su raíz más vulnerable: el poder de la Iglesia.

En ese mismo año 1520, Lutero publicó tres grandes tratados que fueron su declaración frontal a la Iglesia. León X, ya asustado, creyó apagar el fuego con la Bula "Excurge Domine", que excomulgaba al cismático agustino, Lutero, que ya estaba persuadido de que el Papa era realmente el Anticristo; en diciembre de 1520 quemó la Bula públicamente en Wittenberg, junto con libros 'papistas'. Con ello pasó a ser el conductor de un cisma destinado a provocar una ruptura vital en el seno de la Iglesia de Roma a través de indescriptibles delirios.

No se trataba por cierto de la primera herejía que enfrentaba la Iglesia. Desde los primeros siglos de la Cristiandad se había visto atacada en algunos de sus dogmas, en especial, con respecto a la naturaleza humana y divina de Cristo y el carácter de la Eucaristía. Así, con mayores o menores suertes, había rechazado a los Cátaros y a los Waldenses, a los Docetianos, a los Marrionistas, a los Adopcionistas, a los Sabellianos, a los Arrianos, a los Apollinaristas, a los Nestorianos, a los Pelagianos y a los Gnósticos.

El Emperador Carlos V personificaba el poder y la autoridad temporal del Imperio, del cual el Papa era la autoridad espiritual. Debía y quería encarar el problema como ‘Defensor de la verdadera fe´. Al año siguiente, 1521, se convocó a Lutero a la Dieta de Worms, a la que asistiría el Emperador, quien le preguntó: "Pueden equivocarse los concilios de la Iglesia ? " Lutero contestó afirmativamente. Carlos V, sin agregar una palabra, se retiró. La turbulencia se amplió hacia el caos y planteó la irreversibilidad del cisma. En este punto, se desataron las furias.

La herejía había sido públicamente denunciada, a Lutero se le ordenó el exilio. Cuando se lo acompañaba a la frontera, fue secuestrado por gente adicta, y llevado a Warburg, un castillo de su protector Federico de Sajonia. Allí vivió con un nombre supuesto y se despojó de su vestimen\a agustina. Además dio otro paso decisivo. Utilizó: la fuerza de un gran lenguaje como el alemán vernáculo y el moderno invento de la imprenta. Su mensaje corrió sin fronteras.

En su momento, hizo una magnífica traducción completa de la Biblia que se publicó en 1534. Las traducciones anteriores al alemán popular, eran literariamente deficientes. El complejo episodio de la Reforma, era el cisma mayor que sufrió la Iglesia Católica, desde el siglo undécimo. .

Esta vez, se desató una gigantesca lucha de poderes irrestrictos. Ninguno de sus protagonistas principales: Lutero, el Emperador y el Papa, estaba en condiciones de retroceder. Las fuerzas diseminadas, estaban fuera del control humano.

Lutero, tenía tal soberbia en su fanática convicción que escribió una carta, en junio de 1522, en la que decía: " Yo no admito que mi doctrina, pueda ser juzgada por persona alguna, ni siquiera por los ángeles. Aquel, que no recibe mi doctrina, no puede acceder a la salud. " Esta notable pieza de seguridad delirante, que podría sin forzar el término calificarse de demencial, se basaba, como la doctrina del Islam en una suerte de 'revelación' unívoca que aún cuando Lutero no la enunció como lo había hecho Muhammad, la sellaba, como una verdad absoluta. El Emperador y el Papa, cada uno por su parte, se enfrentaban a una herejía sin límites. Para la Santa Sede era explosiva. La corrección al dogma que Lutero proponía, desnaturalizaba a la Iglesia Romana como única institución eclesiástica del cristianismo, lo cual significaba, lisa y claramente, su deposición como centro único del inmenso poder de la Cristiandad.

Todas las perspectivas en pugna, eran absolutas. Ninguna de ellas, podía restringir su alcance. A Carlos V lo llevó hasta su victoria en Muhlberg. Al Papa, a su Bula de Excomunión. A Lutero, a proclamar su propia doctrina, que lo escindía de Roma. Los caminos, para sus tres protagonistas, eran sin retorno, cada uno tenía su propia racionalidad. Ya no se trataba de discutir el fondo teológico de las diferencias, era el peor de los conflictos: la lucha por el manejo de poderes incompatibles. Su sustento, único, tremendo e irreversible, eran delirios unidos por el nudo antinómico de la intransigencia. El origen de los acontecimientos, el problema de la licitud de las Indulgencias, se transformó en anécdota, no tuvo otra incidencia que la llama que prende un bosque cuya propia combustión lo va a consumir..

En los años siguientes a la Dieta de Worms, mientras Lutero vivía en una discreta clandestinidad, ocurrieron hechos gravísimos en Alemania como la rebelión de los campesinos que reaccionaron contra los abusos de los señores, muchos de los cuales pertenecían a la Iglesia. Ocurrieron matanzas horribles y represiones sangrientas.

El Sacro Imperio, super estructura semirreal, reveló la debilidad de su trama, su falta total de cohesión y la impotencia de su poder y autoridad para actuar en tiempos de crisis. Puso de relieve un poder espectral, corroído por la desunión, demostrando lo que era: una conjunción artificial de circunstancias dinásticas y hereditarias y no un metaecosistema viable. Se había construido un mosaico heteróclito de nacionalidades y culturas apenas compatibles.. Carecían de lenguaje y aspiraciones comunes. Probaron tener creencias ligadas sólo por la superficie., La bifurcación iniciada con las 95 Tesis había pasado más allá de la fluidez, de la turbulencia y del caos. De allí surgió un nuevo orden religioso, a través de un cambio de fase: " el Protestantismo." El resultado fue igualmente desastroso para la Iglesia que para el Emperador que la sostenía.

La Reforma tuvo graves consecuencias políticas aparte de las religiosas. Concurrió paradójicamente a la formación del liberalismo europeo, a pesar de su propia estructura intransigente, de la cual uno de los arquetipos fue Juan Calvino. Enseñó que los baluartes más inexpugnables de la doctrina podían ser atacados y negados. Sobre todo, que los principios más seculares tampoco eran sólidos obligando a admitir la pluralidad de las perspectivas.

En 1526, la Dieta de Spires decidió que cada Estado alemán independiente actuara en forma individual frente al problema religioso aceptando su propia responsabilidad ante Dios y el Emperador y dando un paso muy importante en el camino de un nuevo concepto de la libertad. No era ciertamente la mejor decisión para Carlos V. Pero con ella, el problema del Protestantismo comenzó un curso definitivo.

Clemente VII, sucesor de León X, fue prisionero del Emperador en 1527 después del increíble episodio del saqueo de Roma por parte de los mercenarios de Carlos V, lógicamente, inexplicable y vergonzoso para la Cristiandad entera.

Las necesidades descomunales, de Carlos V y de su hijo Felipe II, impidieron la inversión en el desarrollo de Indias, de donde provenían sus cuantiosas riquezas minerales. Las extracciones de metales americanos, enormes como fueron, se enviaban a España, y seguían a Amberes y Génova, envueltas en tráficos financieros autónomos. Ni América, ni tampoco España, se beneficiaron con ellas. Indias comenzó una larga historia de subdesarrollo político y económico que engendraría sus propios delirios.

Las continuas guerras de Carlos V no dieron a su extenso Imperio ganancias materiales, sino gastos incalculables. Incluso su gran victoria sobre los protestantes en Mulbergh, dejó poco más que el magnífico retrato ecuestre de Tiziano, su pintor favorito, de un Emperador resplandeciente en su soberbia armadura.

Carlos de Gante fué un gran señor, cada vez que pudo serlo. Sus gestos de magnanimidad con sus enemigos, como Francisco I y Clemente VII, no tenían que ver con su origen real sino con su señorío natural. Para ser magnánimo se necesita la fortaleza interior y el poder exterior. Fué todo lo religioso que podía ser en su lugar. Es decir, consecuente con los principios de una Iglesia, en una época que admitió todas las contradicciones, y todos los extremos, desde Papas guerreros o disolutos, hasta el límite de jugar a la suerte todo el ecosistema religioso de la civilización cristiana.

Tenía el Emperador una forma de integridad singular, para un tiempo de príncipes que abusaron constantemente de su poder . Se retiró cerca de un pequeño monasterio de los Jerónimos, en Yuste, donde se había hecho construir una modesta casa de dos pisos, con un gran dormitorio, pintado de negro, en memoria de su madre Juana la Loca.

Allí, en los relojes deTorriani su artífice relojero italiano contaba las horas que le faltaban para morir.

 

 

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LA CONTRARREFORMA

La Reforma, fue para el ecosistema español, una bifurcación compulsiva, que violentó su sistema religioso, y le obligó a iniciar una vigorosa política reactiva, conocida como la Contrarreforma. Dos palabras precisan sus intenciones: Vigilancia y Reconquista. La primera, para limitar su expansión, y la segunda para recobrar el terreno invadido por la herejía protestante,,.

El Concilio de Trento fue una reacción inevitable a la profunda perturbación causada por la Reforma. Hacía ya tiempo que era necesaria una reunión conciliar. El Emperador la reclamaba constantemente, pero a ninguno de los Papas le interesaba. Sabían muy bien que se exhibiría, oficial y públicamente, el espectáculo pavoroso de la mixtificación de la Iglesia, pero después de tan formidable cisma, ya no era posible postergarlo. Se reunió en 1545 y duró hasta 1563, en sesiones tumultuosas, separadas en tres períodos: 1545-47; 1551-52 y 1562-63. Se trataron dos temas: la reforma interna de la Iglesia, y la redefinición de los artículos de la fe, atacados por Lutero, y por las demás sectas protestantes, como lo era por ejemplo, la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

El Concilio manifestó la intención centralizadora y autoritaria de la Iglesia, fortificando todos los principios atacados por los herejes, en particular, el de subrayar para sí la exégesis e interpretación de la ortodoxia cristiana. Ratificó a su rito fundamental, la Misa y al celibato sacerdotal.

El historiador Veneciano Paolo Sarpi, escribió la Historia del Concilio de Trento en 1619, reprochándole '"su ignorancia del ideal de conciliación en el interés de proveer un programa para el conflicto" ( A Nota Hale (138)

La Contrarreforma reorganizó la doctrina cristiana, reforzando ideas atacadas por la Reforma, valiéndose para ello de análisis, reflexiones y programas tan minuciosos, como publicitarios: la Exaltación de la figura de María, (Anunciación, Natividad). Temas dolorosos, como la Flagelación se volvieron más crudos, crueles, brutales, Cristo caído de rodillas, agotado por los azotes de sus verdugos, aparecerá después, rodeado de látigos y disciplinas. Surgieron nuevas devociones, la Sagrada Familia, el Niño Jesús, San José, el Angel de la Guarda, los Santos Mártires, tormento, éxtasis, visiones. Pasaron a segundo término las figuras de aquellos que curaban a los enfermos o practicaban obras de misericordia. (A nota, Iris Gori 1970.) El arte es un arma poderosa para combatir y medio eficaz para instruir. Había que valerse de él. Frente a la contención iconoclasta del Protestantismo, la Iglesia exaltó el esplendor de sus templos. Ahí paradójicamente, surgió el imponente Barroco": del Cristianismo post-conciliar. (Braudel.1949)

Ni las opulentas minas de México y Perú, que eran don gratuito ni tasas, impuestos y exacciones de toda clase, fueron suficientes para financiar las aventuras bélicas delirantes y monstruosas de ambos monarcas. Siempre estaban carentes de dinero y llenos de deudas, para enfrentar sus inacabables sueños guerreros, pagar sus tropas e incluso los gastos de su casa. Soberbios Homines Delirantes, ambos, vivieron casi siempre en el ámbito de los sueños y más allá de las pesadillas.

Las necesidades descomunales, de Carlos V y de su hijo Felipe II, impidieron la inversión en el desarrollo de Indias, de donde provenían sus cuantiosas riquezas minerales. Las extracciones de metales americanos, enormes como fueron, se enviaban a España, y seguían a Amberes y Génova, envueltas en tráficos financieros autónomos. Ni América, ni tampoco España, se beneficiaron con ellas. Indias comenzó una larga historia de subdesarrollo político y económico que engendraría sus propios delirios.

Las continuas guerras de Carlos V no dieron a su extenso Imperio ganancias materiales, sino gastos incalculables. Incluso su gran victoria sobre los protestantes en Mulbergh, dejó poco más que el magnífico retrato ecuestre de Tiziano, su pintor favorito, de un Emperador resplandeciente en su soberbia armadura, .

Dijo Octavio Paz: " Entre los acontecimientos que inauguraron el mundo moderno, se encuentra con la Reforma y el Renacimiento, la expansión europea en Asia, América y Africa. Este movimiento fue iniciado por los descubrimientos y conquistas de los portugueses y los españoles. Sin embargo, muy poco después, y con la misma violencia, España y Portugal se cerraron, y encerrados en sí mismos, se negaron a la naciente modernidad. La expansión más completa, radical y coherente de esa negación, fue la Contrarreforma. La monarquía española se identificó con una fe universal y con una interpretación única de esa fe."

Efectos de la Reforma en Indias.

Los ecosistemas religiosos de Occidente: el Catolicismo romano, y el Protestantismo alemán, actuaron en grado muy diferente en Indias. El fenómeno ideológico de la Contrarreforma afectó toda su estructura . El protestantismo fue lógicamente interdicto. La Colonia se desarrolló desde la ortodoxia católica a través de la Inquisición y de todo su aparato jurídico. Ello significó desde luego la acción de un poder irrestricto, que hacía imposible encaminar la sociedad naciente hacia una civilización en libertad. Así influyó en la organización política de la Colonia, asentando bases autoritarias e intransigentes, que probaron ser más estables que las que derivaron de las ansias liberadoras de los patriotas.

El sistema religioso de Indias fortificó sus reglas de conducta adaptándolas a la evangelización de los indígenas. El espíritu de la Contrarreforma fue de "severidad que purificó las prácticas sacerdotales... eliminó de su seno a los moderados, a los espíritus intermedios y a los conciliadores..." (A nota, Sierra). Es decir, reforzó la represión a los opositores. Su baluarte fue la Inquisición. Se trataba de poner a la Iglesia militante en pie de guerra, aun olvidando los admirables preceptos cristianos del Sermón de la Montaña.

Boleslao Lewin dice: " no puede ser puesta en duda la existencia de judíos, protestantes herejes, en el Nuevo Mundo, desde el momento mismo desde su descubrimiento, llegados clandestinamente. La Inquisición fue pues, establecida en los albores de la conquista..."

Al principio, actuó a través de los superiores eclesiásticos, considerados como delegados. "Aunque la Inquisición delegada, además de fulminar edictos contra herejes y judaizantes, quemaba a estos últimos, inmediatamente después de solemnes autos de fe, el progreso de la Conquista, el aumento de la población, y el crecimiento del número de sospechosos de la fe entre ella, tuvo como efecto, el establecimiento del tribunal del Santo Oficio, con todas sus prerrogativas”, fue ordenada por la cédula real de Felipe II del 25 de enero de 1569.

En el largo texto de la cédula real se dice: "...los que están fuera de la obediencia y la devoción de la Santa Iglesia Católica, obstinados en sus errores y herejías, siempre procuran pervertir y apartar de nuestra santa fe católica a los fieles devotos cristianos.... el verdadero remedio, consiste en desviar, y excluir del todo la comunicación de los herejes y sospechosos, castigando y extirpando sus errores... "

Cabe recordar que la Inquisición sometía a la tortura en dos casos, in 'caput alienum' para obtener información sobre terceros, y en 'caput proprium', para sacar a la víctima datos sobre sí misma. De acuerdo con una reglamentación de 1561, a los que eran 'buenos confidentes", es decir sinceros en sus confesiones, se les recibía 'a reconciliación...'. Los beneficios de esta vuelta al seno de la Iglesia, eran relativos. La recepción se hacía, "confiscándoles sus bienes, imponiéndoles hábito penitencial ' (escapulario de lienzo con dos aspas coloradas) y cárcel perpetua que llamaban de la 'misericordia".

También en su arquitectura e imaginería dejaron su sello. Ejemplo completo de la ecología de una civilización, a la que desde su nacimiento, se transfirieron rasgos, que probarían ser indelebles en su futuro. La influencia de la Iglesia en la civilización argentina, que recién existiría 300 años después, fue diseñada en el Siglo XVI y es visible aún hoy. Esta formidable actitud real impuso un signo -el de la Cruz- con toda la fuerza de sus propios dogmas. Su rigidez e inviolabilidad, defendidas por el aparato feroz de la Inquisición fue un armazón de hierro sobrepuesto a las culturas posibles y novedosas, que se hubieran constituido con alguna forma de simbiosis intercultural con las interesantes culturas precolombinas.

FELIPE II

Felipe II "el rey taciturno y papelero' como lo llamó Enrique Larreta, heredó casi todos los bienes y posesiones españolas de Carlos V. Este terminó la larga lucha con Francia y dejó Italia, los Países Bajos, Artois y el Franco Condado a España. Felipe, viudo de María Tudor, se casó con Isabel, hija del rey
Enrique II de Francia. Era un personaje duro como su castillo de El Escorial y el paisaje "reseco, mineral de Castilla la Nueva" . Heredero de la intransigencia de Isabel la Católica, su reinado intensificó la tarea depuradora de la Inquisición. Introvertido y fanático, sus fantasmas interiores le llevaron a deleitarse particularmente con los temibles y admirables ensueños surrealistas de Hyeronimus Bosch.

Felipe careció del señorío de su padre, una prueba más de los caminos aleatorios de la genética. Fue un trabajador incansable y meticuloso. "Se ha conservado enorme cantidad de papeles, cartas, decretos y notas de su puño y letra...Austero y enemigo de la pompa real, cualquier noble de aquel tiempo vivía con más boato que su monarca absoluto...no careció sin embargo de sensibilidad, estableció en su palacio una Academia de matemática y desde lejanos países hizo traer códices y libros de inestimable valor científico y se interesó en las ciencias naturales." Hasta aquí, una breve nota positiva de Carl Grinberg. Asimismo hizo de Madrid la capital del Reino congregando en ellas grandes riquezas artísticas europeas en cuadros y tapices y fundando un museo de pintura con una rica colección de obras italianas españolas y flamencas que fueron la base de la riquísima colección del actual Museo del Prado una de los más espléndidas del mundo.

La política internacional de Felipe II fue descabellada. En particular en los Países Bajos. Su media hermana, Margarita de Parma, ejercía la Regencia con un tacto singular, apreciando y respetando las diferencias entre flamencos y españoles. Tenía lamentablemente como Ministro a Granvella cuyo orientación era contrarreformista. En su Consejo eran representantes de la nobleza a los Condes de Egmont y de Hoorn.

La actitud de Granvella, y sobre todo el espíritu represivo e intolerante de la Contrarreforma, suscitaron indirectamente la difusión del calvinismo y así se acentuaron las diferencias con España y se fortalecieron considerablemente las ansias de independencia de los flamencos.

España respondió con la persecución y el máximo rigor. Egmont y Hoorn fueron ejecutados públicamente y se desencadenó la secuencia turbulenta en la que dos fanatismos igualmente enérgicos se enfrentaron sin cuartel. El del Duque de Alba a cuyas órdenes estaban las fuerzas irrestrictas de España y del el Príncipe de Orange, hombre "receloso y reconcentrado, puro y tenaz" que dirigía las flamencas. Felipe II apoyó todas las medidas que despojaron al pueblo de sus derechos políticos.

El extremismo religioso del Rey y de los súbditos católicos planteó la rebelión de los Países Bajos como un punto más de la defensa de su fe. Se trataba de continuar con la lucha para extirpar la herejía. Por otra parte tampoco se olvidaba que Flandes era un emporio de riqueza y Amberes el gran puerto donde se manejaban los Fuggers, los Hochstetter, los Recklinger y otras casas bancarias capaces de financiar todo el comercio europeo y cambiar todas las monedas de Europa. Para los flamencos existía también la certeza de su poder económico, pero a ella se agregaban el orgullo nacional y el anhelo de independencia política.

El calvinismo aumentó la energía disponible y los elementos combustibles necesarios. En tiempos del Duque de Alba, poco después de estallada la rebelión -1566- una 'Junta de sangre’' condenó a muerte y ejecutó mil ochocientos herejes. En 1581 un Acta de Revocación de los Estados Generales autolegitimó desposeer los Países Bajos del patrimonio de Felipe II. En 1584 Guillermo de Orange fue asesinado. Recién en 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años y la independencia fue reconocida.

Poder irrestricto de todos los protagonistas -víctimas de sus propias decisiones- poder irrestricto de las fuerzas de la energía física desatada con el fervor del poder delirante hasta el caos del homo demens.

El Concilio de Trento y la Inquisición habían terminado con el protestantismo en España. Felipe II en la confusión de sus ambiciones temporales y divinas pretendió extirpar también la energía religiosa cismática de Inglaterra. Para ello se preparó a invadir el Reino Unido. Congregó la 'Armada Invencible' una imponente escuadra de ciento treinta barcos de guerra. Volvió a equivocarse al ponerla al mando del Duque de Medina Sidonia, hombre de su confianza pero mal marinero. Además una tremenda tempestad destruyó casi toda la flota. La restricción al poder real esta vez vino de afuera. Felipe había esperado un segundo Lepanto que limpiara su vieja rivalidad con su medio hermano Don Juan de Austria, vencedor de Lepanto.

 

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El Siglo de Oro

El siglo XVI español es llamado el Siglo de Oro. Pero la fantasía llevaba consigo la letra y el color. Y como era también natural, en ese tiempo, en las letras y en las artes plásticas, un fuerte predominio de temas religiosos y morales. Poetas y filósofos, teólogos y juristas, expresaron el amor a Dios, fueron exegetas de textos sagrados, y elaboraron formas novedosas del derecho internacional, como Francisco de Vitoria. Nombres de clérigos ilustres, Fray Luis de León, Juan Luis Vives, San Juan de la Cruz, Fray Luis de Granada o Francisco Suárez, usaron el lenguaje castellano con igual belleza que expresión. Entre los pintores surgieron el Greco con sus extrañas figuras longilíneas, y Luis Morales, Alonso Sanchez Coello, Alonso Berruguete, y Juan Fernández de Navarrete, pintor de Corte de Felipe II. También, desde luego, el gran Zurbarán, y el inmenso Velázquez, que nacen al filo del siglo siguiente.

Y por supuesto, la enorme creación sin par de la figura del Quijote de la Mancha, máxima personificación del delirio y la quimera, de la generosidad, de la libertad y el denuedo, figuración espléndida de las mejores gracias humanas, insano inocente, reivindicador de su especie que llena el siglo dieciséis con sus reflejos , simplemente, porque su autor nació en 1547. Pero la obra misma, con el increíble personaje de su invención, apareció recién en el siglo XVII.

 

- INDICE DE TITULOS Y SUBTITULOS
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INTRODUCCION - DEL COMIENZO DEL COSMOS AL HOMO DELIRANS
- EL LIBRO
-
LOS NAVEGANTES CELESTE
-
EL IMPERIO BRITANICO
-
CIVILIZACIONES. SIGLO XX - La gran Guerra 1914-1918
-
VIETNAM
-
1999. EPILOGO
- -----Ex Libris ------ EL VIAJE. Una parábola sobre la vida humana
--------------------------- LOS SILENCIOS
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