- INDICE DE TITULOS Y SUBTITULOS
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INTRODUCCION - DEL COMIENZO DEL COSMOS AL HOMO DELIRANS
- EL LIBRO
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LOS NAVEGANTES CELESTE
- EL IMPERIO BRITANICO
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CIVILIZACIONES. SIGLO XX - La gran Guerra 1914-1918
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VIETNAM
-
1999. EPILOGO
- -----Ex Libris ------ EL VIAJE. Una parábola sobre la vida humana
--------------------------- LOS SILENCIOS
 

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EL IMPERIO BRITANICO-

Estampas del Imperio Británico y de los personajes que lo llevaron a cabo ilustrarán esta parte, con una breve alusión a los orígenes imperiales y con especial atención a algunos de los acontecimientos ocurridos en el siglo XIX. Este último lapso del desarrollo de tan singular pieza de Humanidad civilizada presenta, en incontables ocasiones y de mil maneras, toda la capacidad constructora y destructora del Homo Sapiens en sus tres subespecies consideradas en este texto la mítica Homo Sapiens sapiens; el Homo Sapiens delirans y el Homo Sapiens demens .

La estructura del Imperio es ejemplo vivo del concepto de civilización como un ecosistema espaciotemporal bidimensional ,es decir un conjunto de relaciones que evolucionan ligando a los seres vivientes entre sí y con su ambiente inorgánico en dos dimensiones de la realidad, una imaginaria y la otra empírica ambas perceptibles y registrables por las facultades humanas y de alguna manera, por las de otras especies animales.

En el caso de Londres, lugar de donde emanaron de una manera u otra, las energías primordiales , resultado de designios expresos o de circunstancias aleatorias que movilizaron un caudal enorme de energías e información a través de todos los medios comunicantes que existían, el más reciente de los cuales era el telégrafo, manera milagrosa de saber qué pasaba muy lejos o de enviar una orden urgente y perentoria..

Red inmensa de sueños e instrucciones concretas, de leyes y ordenanzas, el tráfico imaginario de planes y proyectos que condensados en transacciones comerciales abrían nuevas corrientes y atraían inmigrantes que pasaban de la bruma de las Islas a otras atmósferas más luminosas, ensanchando así el ámbito imperial, por pasos, o por olas, generando un caldero siempre en ebullición. Allí había de todo, guerra y paz, llanto y celebración, aventura y trabajo. Efervescencia de las continuas novedades y sorpresas de los descubrimientos de otras costumbres, distintos colores y sonidos, otros suelos y otras luces

 

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La historia de este largo relato empieza en 1066 en la invasión de los normandos con Guillermo el Conquistador, ocupando Inglaterra e Irlanda y aportando títulos de las Islas del Canal y de tierras en Francia y organizando conjuntamente con los Anglo Sajones residentes el sistema feudal de gobierno que dividió la propiedad de la tierra entre grupos reducidos dando así el fundamento antiguo a la estratificación de las clases sociales británicas.

Es también importante señalar, en la insularidad británica, el estímulo a la conquista del mar y a la presencia imaginaria de los continentes lejanos a los cuales podía alcanzar su pericia navegante. Este es el caso de todos los descubrimientos y colonizaciones de ultramar de la época del Renacimiento en países como España y Portugal, cuya geografía y ecología también predisponían a soñar con aventuras ultramarinas. Acción típicamente delirante en el sentido que da este texto a esa palabra y una prueba fehaciente de la necesidad crucial de observar a la civilización desde una perspectiva ecológica que incluya las demás especies vivientes desde la más ínfimas bacterias hasta el ganado mayor en su entorno, como participantes a través del hombre, en una misma cultura y una misma civilización.

El Imperio Británico, cuyo climax y posterior decaimiento configuró un apasionante engarce de cultura y humanidad, se desenvolvió con la espontaneidad de ciertos procesos reproductivos naturales, que se conocen con el nombre de polinización, en virtud de los cuales las semillas son llevadas por el viento, las aguas de los ríos, los pájaros o los insectos, agentes múltiples de una acción diversificadora que puede cubrir grandes distancias y que de pronto en tierras lejanas encuentra suelos nutricios. Así se crearon redes que en algún momento por azar o designios voluntarios se integraron en formas parecidas a las telas de araña y se constituyeron en partes de la misma civilización en las dos dimensiones de su realidad.

La configuraciones sobre las cuales se va a extender esta secuencia de relatos cubre desde la accesión de la Reina Victoria durante la segunda mitad del siglo XIX y culmina con su Jubileo de Diamante, el 22 de Junio de 1897. La fertilización plural de la creatividad de la Gran Bretaña creció exponencialmente a partir de la Revolución Industrial. Fue la rápida y progresiva adaptación de la fuerza motriz del vapor al transporte acuático y de ferrovías y sobre todo una inmensa difusión del sistema capitalista. Gran Bretaña era un país muy industrializado y contaba con una de las mayores producciones de carbón de Europa. Su poder y organización financiera y económica le permitió proyectar y construir diversas obras concretas de expansión colonial ligadas por los ferrocarriles. Bien pronto pudo aprovechar estas ventajas en la medida en la que su capacidad técnica hizo posible formar tanto la primera flota militar y comercial del mundo, como una extensa instalación ferroviaria que llevó a la India por ejemplo, una red que en 1890 llegó a alrededor de 28000 kms de vías férreas y que en 1911 se había extendido a 53000 kms. El sistema político mantuvo su estructura Imperial, desde 1850 a 1968, época en la que el Gobierno de Harold Wilson anunció el fin de los compromisos militares de ultramar.

God Save the Queen

En octubre de 1837, la Honorable Emily Eden, acompañaba a su hermano, Lord Auckland, entonces Gobernador General de la India, en una gira oficial. La caravana llevaba 12000 personas, con carros, vagones y animales, que paraban por la noche y era como una pequeña ciudad con sus bazares, sus luces y sus tiendas iluminadas, porque así viajaba el representante de SM. la Reina de Inglaterra. Emily acababa de enterarse por una carta, que “la Princesa Alejandrina Victoria de Kent, ‘Drina ‘, para sus íntimos, de 18 años de edad y más bien gordita”, había accedido al trono de Inglaterra. Contestó enseguida la carta que le llevaba esa noticia, escribiendo “Yo pienso que la joven Reina es una encantadora invención”.

La estampa que sigue cuenta una parte de la vida de este personaje que dio su nombre a una época original y brillante de la historia de Gran Bretaña, el lapso que compartió con Alberto de Saxe Coburgo y Gotha como Príncipe Consorte cuyos méritos injustamente la Historia pasa por alto.

La figura de este joven noble que casó con la Reina y colaboró en su concepción de siete hijos- de la cual ni una ni otro llevaban la cuenta- merece mucha mayor consideración que la que le fue dispensada por el Establishment en su tiempo. Dominado por una aristocracia terrateniente de criterio estrecho y chauvinista , siempre tuvo límites debido a su origen alemán, sin tener en cuenta que ese era también el de la Reina y el de los tres monarcas que la precedieron a partir de Jorge I de Hanover, nombre original de la dinastía de Windsor, que recién cambió en 1917. Era un Rey éste, que cuando llegó a Inglaterra solamente hablaba alemán.

Existen de sobra elementos en la vida del Príncipe Alberto, para considerar interesante describir sus cualidades y las contribuciones a su patria elegida. La resistencia que encontró en la nobleza y el Parlamento inglés, encuadra plenamente en las alternativas del carácter arbitrario que puede asumir la rigidez, sensible como es a las vicisitudes personales, a los prejuicios que la alimentan, y a los juicios que éstas le suscitan.

Contra la voluntad real, no se le concedió ningún título sino que solamente se le otorgó la ‘Orden de la Jarretera’ . que llevaba consigo el grado de Mariscal de Campo, que en su caso se limitaba al uso del uniforme en determinadas ocasiones.protocolares.

Alberto estaba entre los candidatos posibles para desposar a la joven Reina de Inglaterra. Ambos eran de la misma edad, y las condiciones que se tenían en cuenta para un matrimonio dinástico, eran suficientemente simples y factuales como para que entre los solteros elegibles uno u otro, a menudo fuera por selección casi aleatoria. Este podía haber sido el caso, pero el delirio que ocurrió - en cierto modo enternecedor- fue un amor a primera vista, que perduró hasta la prematura muerte del Príncipe en 1861.

A fines de 1839, Alberto hizo un viaje a Italia y estuvo en varias ciudades impulsado por su vasta cultura y sus refinados gustos artísticos, que le permitían dibujar y componer música coral e instrumental. Estuvo en Roma asistiendo a una ceremonia papal en San Pedro y fue recibido por el Pontífice con dos acompañantes suyos, en una audiencia reducida, a la se agregó otro alemán para ellos desconocido, un historiador de arte llamado Platner que sin duda era muy devoto del Pontífice y sobre el cual contó un cuento divertido. Pasó que al llegar a su presencia “se arrojó sobre sus rodillas para besar el pié del Papa. Ya había llevado sus labios para alcanzar el zapato, cuando el Papa dio un paso atrás y media vuelta para tomar la cuerda de una campanilla. Entonces Platner perdió su equilibrio y cayó con la cara al piso. A pesar de eso , se arrastró sobre su estómago y tomó el pie en el aire. El Papa, un hombre fuerte y pesado al que un pie no podía sostener, comenzó a trastabillar, agitando el pie y pateando la boca de Platner, fruncida para besarlo, por lo menos diez veces. Al fondo estaban Seymour y Stockmar -los acompañantes del Príncipe- tratando de contener la risa, que lo empujaron fuera mientras él tartamudeaba su agradecimiento al Papa por haberlo recibido”.

Victoria escribió en su diario que había dicho a Alberto que la haría muy feliz si consintiera en lo que ella deseaba, que era casarse con él. Entonces se abrazaron una y otra vez como cualquier otra pareja de jóvenes enamorados. El idioma que emplearon entre ellos de ahí en adelante, fue el alemán. "The queen’s English” no fue nunca hablado por Alberto que mantuvo siempre un fuerte acento extranjero. A pesar que era un excelente jinete, su atracción por el fox-hunting era modesta y este desapego por el deporte apasionado de la clase alta británica, unido a sus propensiones intelectuales y artísticas, hicieron que ese importante estrato de la sociedad inglesa lo considerara injustamente como un extraño.

Conviene a esta altura del relato describir el panorama de la clase que tan manifiestamente lo rechazó a pesar de que trabajó incansablemente por el país, y que era el marido de su Reina y el padre de su futuro Rey. En cierto modo, al Príncipe Consorte siempre lo trataron desde cierta distancia,sin darle otro acceso que el que él mismo por su tenacidad e inteligencia se procuró. Lo hizo -siempre en nombre de la Reina- en campos muy claves para Gran Bretaña, como lo fueron sus intervenciones en áreas de las relaciones exteriores y la defensa del Reino.

Paradójicamente, el climax de la aristocracia británica no coincidió con el apogeo del Imperio. Este, en sí mismo fue un hecho cultural de primera magnitud, que no fue concebido nunca como tal por su clase superior, y se hizo sin proyecto ni plan global alguno. Acciones humanas que muestran su delirio específico desde la sanidad administrativa a la insanidad heroica , o a los sueños misionales . Que incluye a todos los caracteres descriptos en Shakespeare, viviendo como vivían y muriendo como morían los suyos tras quimeras, tras principios, tras ideales, tras codicias, sin fin, y por encima de todo, tras espejismos. Fiesta de esplendor y vanidad, de sacrificios supremos, de heroísmo traición y desprecio, recorrerlo en su historia es un estupendo ejercicio de repaso del hombre en todas sus dimensiones..

David Cannadine escribe en el prólogo de su excelente libro sobre la aristocracia británica, un párrafo que es una buena síntesis: Afirma que frecuentemente se describe a las clases terratenientes como elegantes, exquisitos protectores del arte, viviendo vidas de fácil buen gusto, en hermosos contornos. Desde luego que hay algo de cierto en esto. Pero como representación de la existencia patricia, desorienta y distorsiona por fallar en reconocerlos en lo que verdaderamente eran: una dura, tenaz y avispada elite, que amaba el dinero, amaba el poder y amaba la buena vida y que sometieron su una vez prominente posición, con sentimientos compuestos de ignorancia y conciencia, resentimiento y lástima, locura e integridad, enojo y resignación. En sus años declinantes, como en su cumbre, eran muy interesantes, muy importantes, muy complejos, no siempre muy refinados, y no siempre muy agradables".

Alberto fue elegido Canciller de la Universidad de Cambridge, cargo que para él tenía sentido dados sus intereses conocidos en ciencias y técnicas. El cargo era electivo y votaban solamente los graduados. El Príncipe había consultado a su amigo Robert Peel, a la sazón Primer Ministro del Reino quien le recomendó “La aceptación sin resistencia ni retardo, tiene un carácter de firmeza y decisión”.

El nombramiento sería importante para la Universidad porque Alberto estaba interesado tanto en la ciencia como en la educación. Lyell, el notable geólogo amigo de Darwin, apeló a él para la cobertura de cátedras de ciencia moderna que eran prácticamente inexistentes entre los múltiples estudios clásicos y teológicos. A la ceremonia de inauguración de su cargo asistieron la Reina y una serie de notables, de los cuales el más conspicuo era el Duque de Wellington, reliquia Napoleónica, que guardaba muy buen sentido y que era una especie de garantía nacional.

Ese año 1847 había comenzado muy oscuro. Pronto -el 22 de febrero- se habían levantado barricadas en Paris y un par de días después el Rey Luis Felipe abdicó y se proclamó la Segunda República. Los tiempos siguieron muy turbulentos en Francia y hubo frecuentes choques entre descontentos y desocupados. En Junio 23-26, hubo escenas sumamente sangrientas y el 20 de Diciembre, el Príncipe Luis Napoleón, sobrino del Emperador ganó las elecciones en virtud de la resonancia de su nombre.

1848 no pintaba mejor. Pánicos financieros y especulación; bajaron los precios del trigo, pero los hambrientos siguieron con hambre y los sin techo sufrieron un invierno tardío y una primavera gélida. El ejemplo francés fue imitado en Inglaterra, y las manifestaciones eran mayores y más ruidosas. El Home Office y el War Office llamaron reservas para patrullar las calles. Ese mismo año se publicó el Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

Las convicciones del Príncipe Alberto eran avanzadas para su clase y su época. Decía “La riqueza debe guiar el camino. La riqueza es un accidente de la sociedad, y esos felices poseedores de ella, deben intervenir para mejorar los males producidos por otros accidentes”. El Times comentó favorablemente sus exhortaciones que poco eco lograron entre los ricos.

El Príncipe no se olvidaba de su nacionalidad inicial y seguía apasionadamente lo que pasaba en Alemania y el resto de Europa. Para aquélla tenía ideas de unificación y temores para su futuro. En Inglaterra -ayer como hoy- la preocupación era Irlanda y su población más pobre emigraba a Liverpool.

La influencia de la Iglesia Anglicana, por su parte no era - ni podía ser- muy renovadora. La idea del Príncipe y del Primer Ministro Palmerston, de hacerlo caballero a Charles Darwin cuya obra terminada, el Origen de las Especies, no estaba aún publicada, fue vetada por el Obispo Wilberforce. Alberto conseguiría más adelante esa distinción para el geólogo Charles Lyell.

Alberto era la cabeza de la Sociedad de las Artes y patrocinaba iniciativas tan actuales como exposiciones para mejorar el rendimiento y el aspecto de los productos ingleses. De allí surgió su idea de una gran exhibición de todos los materiales y manufacturas hechas en Gran Bretaña. Y, con su enorme tesón y claridad de ideas, nació un proyecto enorme: El 'Crystal Palace’.

El Duque de Wellington, el hombre de mayor prestigio de Inglaterra, que ya no podía por su edad seguir siendo Comandante en Jefe del Ejército, sugirió en Windsor que el Príncipe Alberto era el mejor hombre del Reino para sucederlo.

A pesar de lo que eso hubiera significado para él, rechazó la moción de Wel, descartó esa idea y continuó con la de una gran exhibición del adelanto inglés en el campo industrial y manufacturero.

A propósito de la elección del lugar a celebrarse la exposición -Hyde Park- se encendieron apasionadas discusiones. Otro tanto pasó con el proyecto arquitectónico. La polémica había alcanzado límites de obstrucción, cuando un arquitecto, Joseph Paxton, que había diseñado los invernaderos del Duque de Devonshire, propuso una construcción ligera, de hierro y vidrio, especie de gigantesco invernáculo que sería fácil de construir y desarmar. Todos sus componentes serían de producción industrial y en gran escala. El plano de detalle contemplaba todas las objeciones hechas al proyecto anterior y las resolvió ingeniosa y elegantemente.

Con todas sus partes prefabricadas, el enorme transepto que le serviría de techo, fue elevado a su lugar y la notable construcción, una verdadera maravilla para su época y una gran novedad internacional, fue inaugurado el 1 de Mayo de 1851 en una inolvidable ceremonia de gran gala y esplendor. Era una obra de la que el Príncipe podía enorgullecerse como propia, porque sin su empuje, cuidado de detalles y organización financiera no hubiera sido posible. La Exposición que era internacional, tuvo un inmenso éxito de público nativo y extranjero.

La siguiente actuación del Príncipe Alberto fue en la Guerra de Crimea. No fue en el frente ya que su condición de consorte real se lo impedía, pero hizo todo lo que pudo en atender a su organización. Esta guerra comenzó sus primeros pasos en mayo de 1853 cuando el Tsar decidió ocupar los principados del Danubio a raíz de unos problemas religiosos jurisdiccionales con los Turcos, sobre la protección a los cristianos.

Alberto veía la tormenta que se iba formando y su comentario fue: “Como Rusia puede aceptar una guerra en esas condiciones, sólo los Dioses lo saben. El Tsar debe estar loco si lo hace.” Pero el Tsar estaba loco. Y los ingleses, los franceses y los turcos también. Y la guerra se hizo. En Inglaterra, que había tenido cuarenta años de paz, había fiebre por volver a los campos de batalla. La imagen del Waterloo triunfador hechizaba las masas. Los armamentos existentes eran los que habían vencido a Napoleón.

Con este pretexto, que encubría otras intenciones rusas y la adhesión al enredo por Francia e Inglaterra, comenzó una serie de movimientos de flotas y tropas que determinaron sucesivas batallas. Pocas veces en la historia delirante de los pueblos, se opusieron fuerzas peor equipadas, menos preparadas y más incompetentemente dirigidas que en esta guerra . Miles de muertos de frío, de disentería, cólera y otras calamidades, fue la crónica de cada día.

El mismo Alberto sucumbió al delirio y soñó con reducir al “Russian Colossus”. Dijo además que la flota del Bàltico sería magnífica. No tuvo en cuenta que estaba al mando de Sir Charles Napier, que la última vez que había estado en un combate naval había sido en 1814, sobre el río Potomac.

Al fin, un día llegó la paz. El Tratado de París se firmó en marzo de 1856. Todas las partes estaban exhaustas y el saldo fue atroz para todas ellas. Como siempre había sido una cadena de errores del principio al fin. Quedaban como testimonios sus miles de muertos. El Príncipe Napoleón se había desentendido de los términos del Tratado. María Eugenia, su mujer había dado a luz al Príncipe Eugenio Luis Juan José. Había fundado una nueva dinastía napoleónica. Su ilustre tío podría descansar en paz en su nuevo y grandioso sepulcro de “Les Invalides “. Lamentablemente, el niño moriría accidentalmente muy joven, antes de su mayoría de edad.

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Una importante insurrección surgió en la India en 1857 que se llamó el “Motín de los Cipayos” , que eran soldados de infantería indios de la East India Company, que servían bajo oficiales ingleses. Importante entidad comencial del estado británico en la India, bastión, había sido el primer paso del dominio del subcontinente que tuvo el monopolio comercial y su propio Ejército..

Teñía el carácter inglés, un racismo que se empleaba para todos los que llamaban despectivamente natives, cualquiera fuera su color, forma genérica de chauvinismo que forma parte del la filosofía colonial de todas las naciones en el trato de los naturales de las colonias. Pertenece al folklore intrínseco del Homo Sapiens delirans y desde luego del demens. En este caso el origen de la reacción fue de orden religioso -fuente invariable de enconadas diferencias-. Ocurrió que se cambió la grasa de oveja que se usaba para las armas por otra de puerco que justamente se consideraba sacrílega. 

Ello fue rechazado por ochenta y cinco Cipayos del campamento de Meerut, que fueron condenados por una corte marcial por insubordinación a diez años de trabajos forzados encadenados. Esto equivalía a una lenta sentencia de muerte y la insurrección tomó cuerpo. La rebelión se tornó salvaje. Culminó con una masacre en Cawmpore, en donde murieron oficiales ingleses y sus familias y tuvo repercusiones menores en Delhi y en Lucknow,

Cuando ocurrió la reacción imperial, la respuesta no fue menos violenta. Las fuerzas al mando del Gral Colin Campbell, poseídas por un frenesí de venganza, no se comportaron menos salvajemente que los cipayos.

La escenas resultantes confirman la persistencia de rasgos constitutivos en toda la población humana. La trasmisión por contagio de energías destructivas excede la capacidad de contención. Una vez descontroladas las fuerzas de la civilización, rápidamente se pasa a la rapiña y a la sed de la demencia criminal.

La recaptura de Cawnpore quedó en la historia y en la memoria de los hindúes con el nombre del “Viento del Diablo “, tan descomunal fue su violencia.

La influencia del Príncipe sobre la Reina Victoria está descripta claramente en esta nota de Lord Clarendon, Ministro de Relaciones Exteriores del primer gabinete de Lord Palmerston: “ la manera en la cual la Reina en su propio nombre, pero bajo la inspiración del Príncipe, ejercitó sus funciones, fue excelente, bien adecuada a su posición y fue más que útil. Ella sostuvo a cada Ministro en descargar su deber y su responsabilidad a ella, y constantemente deseó ser provista de información exacta y detallada acerca de todos los asuntos importantes, registrando y conservando todos los informes a ella y constantemente refiriéndose a ellos... Esto es algo que ninguno de sus predecesores hizo, es de hecho la acción de Alberto, quien es en todas sus facultades y propósitos el Rey, sólo actuando enteramente en su nombre. Toda su visión y nociones son aquellas de un Soberano constitucional, y cumple los deberes de uno, y al mismo tiempo hace de la Corona una entidad....el Príncipe en muchas ocasiones ha rendido los más importantes servicios al Gobierno y repetidamente ha prevenido inconvenientes...ha escrito algunos de los informes más competentes que se han leído.”

Lamentablemente para la Reina y su familia y también para el Reino, el Príncipe Alberto murió de fiebre tifoidea, el 21 de diciembre de 1861, a los cuarenta y dos años de edad. Disraeli dijo: “ Hemos enterrado a nuestro Soberano. Lo consideraba “ uno de los hombres de mente más ricamente cultivada que había conocido”

Benjamin Disraeli

Es este uno de los personajes más singulares de la época Victoriana. Se le conoce en la historia como ‘Dizzy`. En el se dieron las condiciones ideales para sobresalir como un ejemplo del Homo Sapiens delirans superior. Tenía un enorme talento, era original e imaginativo, sutil, con mucho humor inteligente, refinado y punzante, exactamente lo que los ingleses llaman ‘ Wit ‘ , palabra que es una síntesis que no tiene su equivalente en un solo vocablo castellano. En el Roget’s de sinónimos ingleses, se la encuentra bajo tres títulos: intelecto, sabiduría y humor. Son las condiciones que integran al ‘wit’.

Prefería los grandes esquemas políticos. Descendía de judíos italianos y ello llevaba consigo su fe en la herencia de su raza. Podría decirse que sus rasgos heredados, eran netamente italianos, del corte más puro,quintaesencial, de la ‘commedia dell’arte ‘, y se lo puede ver como un Arlechino supremo, de altísima categoría, inteligente, lleno de sutiles astucias, siempre presto a la improvisación genial. Vocacionalmente era lector y escritor. Escribió varias novelas descriptivas de la sociedad de su tiempo. Pero por sobre todo era un politico.

Desde su aspecto hasta su conducta, todo en él era extraño, como extranjero, la piel olivácea, con una frente alta, ojos color de carbón, nariz recta, mediana, bien formada; con relativamente poco pelo muy negro, algo enrulado, Su personalidad lo hacía desconcertante y tal vez envidiable, pero no siempre atractivo. Tenía sí, encanto para las mujeres y su biografía entera está llena de referencias a su correspondencia erótica y afectiva.

Revirtiendo la famosa fórmula de Clausewitz se puede decir que la política es la continuación de la guerra por otros medios. Es el escenario primordial donde la evolución prueba al máximo las virtudes competitivas del animal racional. Guerra personal, cuerpo a cuerpo entre los hombres que disputan los cargos públicos. Es también un juego que cada uno ensaya en su fantasía. Allí tiene todos los requisitos que pide Huizinga para denotar al juego: el recinto, los adversarios, las tácticas y estrategias para llegar a sus fines.

El ambiente fundamental es la mente de cada jugador, es en el umbral de los sueños donde se juega más fuertemente sin limitar las apuestas, allí donde aparecen los miedos, los recursos, flaquezas e intereses. También, por supuesto los ideales y los principios. Siempre los hay, malos o buenos. Ambos cursos de pensamientos compiten entre sí en el mundo cerrado del cerebro intrínseco. Es de ahí, de esa simbiosis oscura, diurna y nocturna de donde salen las articulaciones borrosas que inspiran la acción.

Disraeli eligió la causa Imperial, porque el esplendor era afín a su naturaleza, era en tan vasto escenario del mundo donde su fantasía tomaba vuelo. Concebía al Imperio como una emanación de la Monarquía Constitucional inglesa que ponía en orden reglas del juego válidas, que aspiraba él mismo dictar algún día, porque su ambición era muy grande.

El 7 de diciembre de 1837, pronunció su primer discurso en la Cámara de los Comunes. Este discurso fue un fracaso atroz, en una descripción de la época: “empezó con florida seguridad, rápidamente degenerando en un absurdo ridículo, para terminar entre gritos de risa inacabables. Disraeli tuvo el coraje suficiente como para gritar por encima de las risas: Yo me voy a sentar ahora, pero va a llegar el tiempo en que me van a oir..”

Cuando llegó ese momento ya había abrazado la idea imperial y sus palabras tenían el eco nacesario. Dijo entonces :‘Los Ingleses, pueden elegir ser los súbditos de una Inglaterra confortable, insular y ordinaria, o de un gran país, un país imperial, en donde sus hijos cuando crecen, crecen a una posición suprema, y obtienen no meramente la estima de sus compatriotas, sino que congregan el respeto del mundo. Fue sobre esta delirante declaración donde diseñó su visión del estado. ¿Cuanto iba a costar ? Proyecto sin costos calculables en bienes ni en vidas. La gloria no tiene precio. Disraeli en la Cámara de los Comunes, acusado de gastos extravagantes, se limitó a observar, “El dinero no debe considerarse en estos asuntos, sólo hay que pensar en el éxito.”

Ningún otro gran estadista inglés jugó más que él con la ficción. El ejemplo más claro fue la creación de la figura de Emperatriz de la India en la persona de la Reina Victoria, fantasmagoría, con sentido poético, tan vistosa como inútil, que la Reina por su parte vivamente deseaba asumir.

Era título carente de toda resonancia que no fuera -imitando a la ya citada Emily Eden- que el de otra “encantadora invención"...El Embajador francés con gran esprit, dijo: “Fantasía de artista y de hacedor de Rey en Dizzy; y asomando allí el recuerdo de Napoleón agregó: “Se nace rey o emperador, pero es bien peligroso llegar a serlo”

Difìcilmente hayan existido en la política inglesa dos figuras más representativas de maneras incompatibles de ver el mundo, que Disraeli y Gladstone, los dos grandes rivales políticos del siglo diecinueve inglés. Este ultimo era un opositor vehemente de la idea imperial. Hombre de profunda fe cristiana, de verdadera formación anglicana, su fórmula ideal para su país, era encerrado en su retiro insular, roca y bastión de una moral profunda, irradiante. Para él la fuerza esencial de la nación, estaba allí mismo en las propias Islas. Los que creían en la expansión fuera de sus costas, eran los materialistas de la política, que ponían su atención en acres, leguas, y una larga lista de territorios.

James Morris es preciso en su síntesis: “Origen escocés, y una profunda creencia en que todas las políticas, toda la vida misma podían definirse en términos de bueno o malo”.

Ambos ilustran dos estilos opuestos de la acción pública, o sea del ejercicio del poder, actividad tan antigua como las más antiguas de las relaciones humanas, relatada aquí como ilustración de este texto, entendida como una movilización de energías coordinadas por la imaginación y las circunstancias, con el objeto de gobernar. No hay que olvidar que las elecciones se juegan en el tablado de las promesas. a menudo creyendo en ellas como realidad posible sin reparar en su endeble trama óptica.

Disraeli era Conservador. Gladstone Liberal. Uno y otro fueron parlamentarios y Primeros Ministros, dos veces el primero y cuatro el segundo.

Las descripciones del mismo Disraeli como novelista en Coningsby y Sybil, dos de sus obras, dice Blake en su excelente biografía, “ connotan el drama y la excitación de la vida parlamentaria - para no mencionar la comedia- en una foma que ningún otro ha conseguido: las intrigas, las maniobras, los cálculos, los rumores , las fluctuaciones de fortuna, la agonía de verse afuera, el triunfo de estar adentro. La política era la verdadera fibra de su ser. El la amaba por sí misma y tenía un ojo maravilloso para lo divertido como para lo serio.. Disraeli era uno de los ‘wittiest men' que hayan vivido“.

No es fácil ya al fin del segundo milenio, reconstruir el ambiente del Parlamento inglés en la época Victoriana, debido a la distancia entre espaciotiempos y sobre todo a las diferencias culturales entre Gran Bretaña del siglo diecinueve y Latinoamérica del siglo veintiuno.

Es muy importante el énfasis de Blake en el ‘wit‘ de Disraeli, porque era un rasgo nuclear de su personalidad. Brotado del borde mismo de los dos campos humanos, se trata de una línea muy fina, 'como el filo de la navaja‘, trazada en la percepción de la ambiguedad inevitable del ‘ homo delirans` desde donde se vive la ilusión sin desilusionarse y la frustración sin desesperar; paradójico de equilibrio, casi siempre instantáneo, que trae el recuerdo una y otra vez de que el Rey siempre está desnudo. Visión simultánea de las dos realidades como planos distintos y complementarios.

El wit es un don difícil de llevar.. Fino instrumento competitivo configura maneras distintas de ver el mundo, es admirado por los hombres y a menudo envidiado. Es seductor en cambio para la mujer inteligente que lo percibe como una suerte de poder disponible. Para el hombre ese poder es una amenaza latente a la que no se acostumbra desde muy cerca. Divierte pero pone distancia. Atrae pero no suscita amistad..

Es del ‘wit ‘ que nace la ironía. Manera del humor que puede ser maliciosa o benévola, es instrumento flexible pero peligroso porque es gran creador de resentimientos. Puede herir aún sin querer. Es útil aunque infrecuente en el hombre común de estado, que lleno de su poder vicario, cree que lo serio es siempre solemne. Es arma defensiva y ofensiva que la gente teme porque ante ella fracasa la fuerza pura. Sólo admite respuestas equivalentes en la misma clave.

El panorama de la política que veía Gladstone era muy diferente. Encerrado dentro del marco rígido moral y religioso, sus perspectivas eran perfectamente respetables. Objetaba las prácticas imperiales desde su perspectiva cristiana.

En verdad, tales contiendas eran uno de los tantos episodios ecosistémicos de la civilización británica. Fenómenos que salían de los pliegues invisibles de la arriesgada-y discutible-faena de construir un imperio. Algo tan agresivo para una cultura invadida como en lo es para un ecosistema natural un huracán devastador.. Gladstone llevaba su condena del i mperialismo a todos sus extremos. Sostenía que en todos los rincones del globo, el Imperialismo británico era una pestilencia, y que el título imperial de la Reina era una teatralidad ostentosa.

Esta opinión no ayudó a mejorar el desafecto de la Reina hacia Gladstone.Muy diferente era su relación con Disraeli que la llamaba “ Hada “ y la trataba con todo

su encanto especial para las mujeres, como si fuera una cualquiera entre ellas, permitiéndose hacerle pensar que se olvidaba de que era Su Majestad. . Ella correspondía a este trato con una especial solicitud que la llevó a visitarle en su residencia de Hughenden.cuando. él estaba recobrándose de una enfermedad. Disraeli mantenía informada a la Reina de los acontecimientos y le daba las explicaciones que le parecían convenientes. Esta especial relación suscitaba los celos de altos funcionarios, como el mismo Derby, o Ponsomby, el secretario privado de Victoria.

Blake, por su parte escribe: “La verdad es que el lenguaje de Disraeli no debe de ser tomado literalmente. Era parte de una elaborada comedia de maneras ,de la cual él era el autor, actor y espectador, con la Reina en el otro papel principal mientras otras figuras como Derby y Ponsomby lo observaban desde las alas secamente y con reparos .”

La apertura del Canal de Suez había sido en 1869. El 56% de las acciones ordinarias de la Compañia del Canal estaban en manos de Francia. La posición financiera del Khedive de Egipto, dueño del 44% restante, era insostenible y había iniciado tratativas de venta con dos grupos franceses. Disraeli se enteró de esta posibilidad y comenzó sus indagaciones secretamente. La navegación por el Canal era mayormente inglesa y su proximidad estratégica con la India amenazada si todas las acciones quedaban en manos de Francia. El Parlamento estaba en receso, esdecir que debía moverse rápida y silenciosamente. Envió un emisario al Baron Rothschild pidiéndole Cuatro Millones de Libras. Este preguntó garantía. El Gobierno Británico, se le contestó. Ud las tendrá, fue el comentario del cual era la Banquero.

Disraeli escribió a la Reina: “Cuatro millones de libras y casi inmediatamente. Había una sola firma que podía hacerlo. Rotschilds. Ellos se portaron admirablemente, adelantaron el dinero a una tasa baja y el total del interésdel Khedive es ahora suyo, Señora. “

También le escribió a una de sus amigas, Lady Bradford contándole todo el episodio, la carta terminaba “ El Hada está en éxtasis “.
Una figura tan acabada del Hoo delirans en su versión princeps como Disraeli, persiguió el poder y pudo gozarlo en sus dos campos Especialmente la segunda vez que fue Primer Ministro .Había sido creadoVizconde Lord Beaconsfield y había tenido que dejar su amada Cámara de los Comunes -que con su partida perdió mucho de su drama y teatro - para pasar a la de los Lores. Su prestigio en Inglaterra y en el continente era insuperable.

Entonces , el Imperio y la civilización de la cual formó parte y que le imprimió su sello, cuya gloria era una representación enorme y majestuosa oue los espectadores que la veían desde Londres proyectaban en su mente, olvidándose a menudo que los soldados con sus casacas rojas, mataban y morían de verdad , y que las guerras dejaban sus escenarios reducidos a escombros.

Pero esos espectadores en sus fantasías sólo oían la música, veían el color y deseaban que el Ballet no tuviese fin.. Disraeli era quizás el único que lo vivía en su plenitud. Por algo había sido uno de sus más brillantes libretistas, diseñó muchos trajes y los usó con gusto, armó muchas coreografías espectaculares, y en su tiempo fue el primer bailarín..

En 1878, siendo Primer Ministro, concurrió al Congreso de Berlín y fue con el Canciller Bismarck figura principal. Los resultados del Congreso dieron la paz aEuropa por cincuenta años. El comentario de Bismarck fue: Der alte Jude, das ist der Mann. “ El Viejo Judío, ese es el hombre . “

En los últimos días de Marzo de 1881 se sentía muy mal y veía llegar su fin sin perder su gracia. El 31corrigió unas pruebas de un discurso :dijo “No voy a bajar a la posteridad hablando mala gramática” Alguien le preguntó si le gustaría que la Reina lo visitara. “No, mejor que no. Ella sólo me pediría que le llevara un mensaje a Alberto. “

Murió el 19 de Abril, a los 77 años.

Los Grandes Exploradores

La búsqueda de las fuentes del Nilo
1) BURTON & SPEKE

Si se llega hoy a Zanzíbar, se encuentra en el dorso de las cortezas de ciertos árbol esa tan deliciosa sustancia aromática que es la canela, y si lánguidamente se recorre la ciudad, se ven todavía esas dobles puertas de madera con grandes clavos de metal, que entreabiertas, dejan ver un patio con plantas en el estilo que Arabia transmitió a España y ésta a sus colonias. También está el viejo palacio que era del Sultán y el lugar del mercado donde se mostraban los esclavos en venta, esa mercadería vergonzosa y criminal sustituída hoy por la droga, signo claro en otra civilización de los rasgos permanentes de la especie..

Si se decide tomar un baño en la costa, uno se topa con chiquillos negros que juegan en el agua clara del Océano Indico y ríen gozosamente de sus propias bromas libres de todo cuidado, signos también de la persistencia humana en sus gustos, tanto de la canela como del color del mar. Más lejos pasan con lentitud los dhows, embarcaciones clásicas con un solo mástil y una sola vela

Neron el tortuoso emperador romano mandó dos de sus centuriones a buscar las fuentes del Nilo ocultas en alguna parte de la selva africana. Llegaron al Sudan, que entonces se llamaba Nubia y volvieron sin información. También Herodoto cuatrocientos años ante había tratado de ubicarlas y en generaciones siguientes se continuó la búsqueda infructuosamente.

Indagación sin respuesta, ese vacío llegó al siglo XIX. Entonces atrajo a sobresalientes Homines delirantes. Cada uno de ellos merece una descripción individual. Fueron Richard Burton; John Hanning Speke;James A. Grant; y David Livingstone que en aventuras sin fin persiguieron la solución del misterio.

El más formidable de todos ellos: Henry Morton Stanley, llamado por los nativos africanos Bula Matari , que significa Rompedor de Obstáculos ,según una traducción y Quebranta Rocas , según otra, fue el que finalmente lo develó .

Richard Francis Burton era oficial del Ejército de la East India Company , una Institución inglesa mecantil muy singular que desde 1600 tenía una Charter (estatuto legal) que le adjudicaba derechos de monopolio de comercio con la India, para cuya defensa y expansión organizó su propio ejercito, paralelo al del gobierno inglés. La Compañía a la cual se la conocía como John Company , se convirtió en un poderoso instrumento de penetración cuyo propósito básicamente comercial coincidía con los intereses políticos de Inglaterra. Burton no tuvo oportunidad de luchar en ninguno de los frentes, las campañas contra los afganos y el Sind, pasos importantes en la consolidación del poder británico en el subcontinente indio no lo ocuparon en tareas bélicas porque había sido afectado a cargos no combatientes

Pasó siete años en la India en la época militar más activa de la expansión inglesa sin experiencias guerreras . Esta situació le permitió profundizar su estudios usando su fenomenal talento para el aprendizaje de cualquier lengua. Comenzó con el Hindustani, el Gujarati y el Sánscrito. Su propósito era presentarse a examen como intérprete.Así lo hizo y siempre fue sobresaliente. Para este cometido, su memoria, inteligencia y habilidad le hicieron posible una maestría inigualable en cada lengua y dialecto que aprendiera.

Su método no era el ortodoxo de estudiar en libros solamente, sino de practicarlos mezclándose con toda clase de gente en las calles y bazares, lo cual no era exactamente lo que se consideraba correcto. Esta cuestionable costumbre le valió la distinción de que le apodaran despectivamente ‘’White nigger’ o sea el ‘Blanco negro’.

La singularidad de Burton partía desde su aspecto: pelo muy negro, tez ligeramente oscura, su nariz corta y aguileña, sus grandes bigotes y sobre todo su mirada penetrante en extremo. Tenía una estatura ligeramente superior a la media, espaldas muy anchas y excedía en habilidad de uso de sables y espadas. Una de sus actividades deportivas preferidas era despertar a cocodrilos dormidos, atarles las mandíbulas y saltar apoyándose brevemente en su lomo.

Su capacidad linguística era prodigiosa. Dominaba como muy pocos académicos el Arabe clásico. Su conocimiento de este lengua se extendía al dialecto demótico de los bazares de Baghdad y del mercado de Zanzìbar. Al dominio del árabe le siguieron el del Portugués, el Persa, Italiano, Español; Alemán, Islandés, Hindustani, Marathi, Urdu, Pushtu y otros dialectos indios. También el Amhari de Etiopía, y de Africa el Ashanti y los de otras parles del continente. Percibía las tramas tras los matices de una lengua desde la peculiaridad de cada cultura, de sus giros, tonos y gestos.

De las lenguas muertas conocía el Sánscrito, el Latín, el Griego, el Hebreo y el Aramaico. En total su dominio alcanzaba a veinticinco ldiomas y quince dialectos A esta versatilidad vocal sobrehumana, le acompañaba una increíble adaptación gestual a maneras ajenas, unida a una capacidad teatral de asumir disfraces de toda índole. Era un ejemplar excepcional del fenómeno de múltiple personalidades.

Pero el árabe era para Burton la lengua preferida. No es sorprendente porque como dice Marc Bergé: “una raíz árabe es una lira en la que no se toca una cuerda sin que vibren todas las otras, y cada palabra, además de su propia resonancia despierta los secretos armónicos de palabras parecidas. Más allá de su sentido directo, hace pasar en las profundidades del alma, todo un cortejo de sentimientos e imágenes.

Poseía además una intuición antropológica y etnológica, unida a una extraordinaria capacidad de observación y recopilación de datos. Su instinto le hacía reconocer las interrelaciones entre formas, sustancias y categorías que dinámicamente constituyen el tejido cultural humano. Percibía la topología de un lenguaje, o sea la forma en la cual las palabras tal cual esas pequeñas láminas de color en las alas de una mariposa, debían componerse en el espacio del discurso para hacerlo expresivo. Además, en su vida registró con gran precisión infinidad de detalles de comportamientos, ritos y costumbres de los pueblos que atravesaba. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Antropológica inglesa.

Nada más natural entonces, que para probar toda su capacidad delusoria, se propusiera una meta de innegable riesgo ser el primer inglés no convertido en visitar la Mecca disfrazado de peregrino mahometano.

Para un linguista de su nivel no era factor de preocupación pronunciar correctamente la lengua, pero afectar otra personalidad tan diferente implicaba tener en cuenta muchos detalles esenciales. Conocía perfectamente el rigor con el que se castigaría su atrevimiento. .La apariencia exterior la compuso dejando crecer una barba, afeitándose la cabeza y oscureciendo aún más su piel con jugo de nogal. Pero quedaba un tema de especial relieve. Debía circuncidarse siguiendo el ritual árabe, que es diferente al judío. Sus conocimientos le permitieron tener en cuenta esa circunstancia tan particular cuya omisión le hubiera costado la vida. Así Burton adoptó la personalidad de un Mirza Abdullah (servidor de Dios),presentándose como un médico afgano formado en la India a lo que agregó la calidad de derviche que era una suerte de vagabundo aceptado por la cultura del Islam, tal cual la británica tolera al excéntrico como marginal aceptado..

Actor natural soberbio, comenzó pregonando sus virtudes curativas para las cuales contaba como habilidad suplementaria la de experto hipnotizador. Mediante ésta curó a un par de esclavas árabes que roncaban cuando dormían, aumentando su valor mercantil.

Burton se quedó en el Cairo adonde había viajado desde Southampton. De allí emprendió viaje a Suez en route a Medina, a la ciudad histórica en el camino a la Mecca. El viaje en camello de ochenta millas con un calor sofocante era escasamente placentero, pero la resistencia del ficticio peregrino era insuperable como lo probaría en el resto de su carrera.

El 6 de Julio de 1853 Burton se embarcó en el Golden Wire para un viaje de doce días a la península del Sinaí. En una de las paradas del barco bajó a la playa y se infectó el pié con un erizo de mar, dificultando sobremanera su marcha futura, cosa que no agregó placer alguno a un recorrido lleno de incidentes desagradables. En el trayecto terrestre la caravana fue atacada varias veces por bandidos. El único placer que pudo gozar como arabista refinado que era, fue recorrer un tramo del camino coincidente con otro legendario de Haroum-al-Raschid y Lady Zubaydah en el siglo octavo.

Burton se quedó un mes en Medina visitando la tumba de Fátima, hija de Mahoma y eje de tradiciones históricas, gozando de un oasis de paz después de 132 millas de desierto con peligros indecibles derivados del cansancio y mal humor de sus compañeros de viaje siempre dispuestos a la querella animada por armas blancas. La caravana contaba con muchas clases de individuos de distintos lugares y costumbres, fueran ellos Wahabbis, Shiitas, Kurdos o Persas que tenían en común sólo su agresividad..

Al final llegaron a la Mecca. El estado de ánimo de Burton lo expresa con todas sus letras en su “Personal Narrative” refiriéndose a los demás peregrinos y a sí mismo: “ Pero, para confesar humildemente la verdad, el de ellos era de un alto sentimiento de entusiasmo religioso, el mío era el éxtasis de gratificante orgullo” . En su gigantesco ego estallaba enseguida su amor propio, sin reducír su gran vocación etno-antropológica. De este viaje y el posterior (1854) de índole parecida, que fue su penetración en Harar otra ciudad árabe prohibida, esta vez en Somalia, Burton extrajo una cantidad enorme de observaciones de gran utilidad científica.

En la Mecca, una vez terminadas todas las prácticas a las que su fingida piedad le obligaba, su atención la dirigía a otros objetos. Entre todos ellos, hay uno de especial interés que Burton refiere sobre la sacratísima Piedra Negra de la Kaaba, centro del portento y la devoción islámicas: Mientras la besaba y restregaba manos y frente sobre ella, la observaba de muy cerca y salí persuadido de que era un aerolito”

En su excelente y exhaustiva biografía de Richard Burton, Frank Mc Lynn resalta dos características en el retrato del personaje: su bisexualidad y su vocación auto-destructora. La primera la ilustra con escenas de su historia en las que sobresale su misoginia, que inducía su convicción de que las mujeres debían ser tratadas con el rigor islámico porque en ‘estado natural ‘, eran promiscuas. Respecto a los hombres, destaca la manera en la que llevó a cabo una misión que le encomendó el General Sir Charles Napier en 1845 , veterano del ejército de Wellington y militar muy estimado, cuando Burton, como oficial de la Compañía estaba bajo su mando en Karachi.

La tarea consistía en conseguir información sobre unos prostíbulos homosexuales y que Napier quería extirpar y que atraían a algunos de sus hombres. Le fue confiada a Burton porque hablaba el Sind que era la lengua local. En consecuencia, se internó en ellos y compiló una rica información sobre su clientela, que como no era de extrañar, vinculaba desde Príncipes a soldados y toda una humanidad intermedia. Este informe que Napier se había comprometido a guardar personalmente, quedó entre papeles oficiales y apareció en algún momento, dando lugar a la impresión de que la exactitud de sus datos exigía la complacencia experimental de su descriptor.

La riqueza de la historia de Richard Burton se debiò a dos causas nucleares, una, igual capacidad para la ficción que para la acción.la segunda hacía que todos sus movimientos tuvieran que ser financiados por otros , ya fuera la East India Company, la Royal Geographic Society o posteriormente el Foreign Office.

Pero el itinerario de Capitán Richard Burton a Sir Richard Burton, distinción que alcanzó tardíamente, no terminó en este año 1854. Queda aún la narración de su trágica rivalidad con John Hanning Speke que era un oficial del Ejército Indio que descendía de una antigua familia de la época de la invasión normanda. Tenía 27 años, gran coraje, no hablaba otra idioma que el inglés, era inculto, ambicioso, con gran tesón y aparentemente se había propuesto como cosa urgente descubrir las fuentes del Nilo y conseguir ejemplares de la fauna africana cuyas cabezas enviaba a su casa ancestral con el objeto de construir un museo de historia natural. Gran cazador, no soportaba los animales africanos vivos.

Burton y Speke se encontraron en Aden. Burton había llegado allí como de costumbre con fantásticos proyectos. Quería explorar ciertas posibilidades geológicas de vetas auríferas, ilusión permanente de un hallazgo que resolviera definitivamente su dependencia financiera. Además pretendía llegar a Harar, otra tentadora ciudad prohibida árabe en Somalia, en donde jamás había puesto el pié ningún inglés, duplicando así en un alarde supremo su hazaña de la Mecca. Por último ir a Zanzíbar y de allí cruzar a pié Africa de Este a Oeste.

Puede decirse que fue sólo el azar, el nudo que reunió a ambos en empresas comunes. No hubo compatibiidad suficiente entre ellos, ni intereses compartidos, excepto quizás, según Mc Lynn, una fuerte tendencia auto-destructora en uno y otro. Speke le dijo a Burton que estaba cansado de la vida y que había ido al Africa a que lo mataran.

A pesar de todas las diferencias que los separaban, Burton encomendó a Speke una exploración de un lugar llamado Wadi Nogal, stuado en la parte nordeste de Somalia en el que suponía pudiera encontrarse oro. Mientras,él haría su arriesgada visita a Harar, la ciudad vedada, encontrándose más adelante con él y su gente.

Esta vez, Burton llevó a cabo su visita asumiendo falsamente una categoría de enviado especial inglés para negociar un acuerdo de relaciones comerciales. Para esto, falsificó una carta de introducción que entregó al Amir de Harar, cabeza oficial de la ciudad, que era un joven de veinticinco años que sonrió al recibirla. “ la sonrisa -confesó más tarde Burton- fue un alivio “. Allí quedó diez días tomando notas sobre las costumbres de la ciudad y de sus gentes.. El día de su llegada anotó que estaba exhausto pero “ profundamente impresionado con la poésie de nuestra posición”. Sentía el doble orgullo de su intrepidez y del prestigio británico.

En la semana anterior a su partida para reencontrar a Speke usó todo su tiempo para tomar notas sobre las costumbres de la ciudad, y sobre el desconocido lenguaje del paìs, comprobando que estaba más cerca del Amhari etíope que del árabe, compilando un vocabulario de más de mil palabras.

Emprendió entonces su viaje a Berbera para encontrarse con Speke y el par de oficiales que lo acompañaban. Debió atravesar un desierto especialmente peligroso sin pozos de agua, y según Mc Lynn, él y sus hombres “sobrevivieron de pura suerte” Se encontró al final con Speke y su grupo y emprendieron juntos la vuelta a Aden.

La aventura de este último en Wadi Nogal había sido desastrosa. Sus dificultades debidas a su temperamento y aficiones por la caza indiscriminada y sobre todo su ignorancia de lenguas vernáculas, le crearon dificultades enormes con su personal, en particular con el encargado de su organización,quien le engañò y le faltó el respeto no obedeciendo sus órdenes. Esa situación le indispuso con los jefes regionales con los cuales, lógicamente, tampoco pudo comunicarse jamás.

En Marzo de 1855, Burton, Speke y dos oficiales comenzaron en una caravana relativamente pequeña su camino a Zanzíbar. La mala voluntad de una peligrosa tribu somalí los hizo víctimas de un ataque sorpresivo de más de trescientos cincuenta guerreros en Berbera. El grupo había acampado a la vista del Mar Rojo. En la mañana del 19 de Abril fueron atacados con enorme ferocidad. El resultado fue que Burton fue salvajemente herido por una jabalina que le atravesó la cara y le dejó una cicatriz en su mejilla que lo desfiguró para siempre. Speke por su parte salvó milagrosamente pasando toda clase de ignominias. Uno de los dos oficiales murió. Al fin llegaron Aden y los sobrevivientes volvieron a Londres.

No obstante estas experiencias tan agudas, al año siguiente Burton y Speke, salieron de Zanzíbar para su expedición ideal en busca de las fuentes del Nilo. Burton había conseguido un subsidio inglés de mil libras. El 27 de junio de 1857 con una caravana de 132 personas iniciaron su exploración.

Ella duró 21 meses, descubrió el Lago Tanganika y de los dos exploradores sólo Speke llegó a un gran Lago que bautizó con el nombre de Victoria y al que identificó como la gran superficie de agua de la cual nacía el Nilo blanco. Mientras, Burton que se estaba recuperando de una parálisis en las piernas, había decidido quedarse en Kazeh, un puesto dentro de la red del comercio de esclavos.donde existía una suerte de caserío de barro con ciertas comodidades árabes. Entre los tratantes había uno, llamado Snay bin Amir, educado y sensible, con quien entabló una amistad. Para éste,el Frank .como llamaban a los blancos, que hablaba su idioma a la perfección y conocía todos los cuentos de las Mil y una Noches. resultó un compañero ideal.

Dentro de las corrientes de comunicación que se mueven en un ecosistema natural, se establecen relaciones entre individuos, sean animales, plantas o seres humanos. Entre dos de éstos un vínculo, sea amistoso o como rivales cobra una autonomía que puede ser absolutamente determinante del futuro de ambos. Así ocurrió con Burton y Speke.

Las discrepancias ya repetidas y la total incompatibilidad crecieron en la medida del tiempo y de las dificultades, molestias y sinsabores graves que les deparaba la exploración. En la parte que estaban recorriendo la fauna era escasa y Speke debía soportar un inmenso aburrimiento, así su síntesis fue “ de hecho ,el país es un vasto mapa insensato de similaridades. Con igual laconismo Burton escribía de Speke ”Su presencia en Kazeh- era indeseable”

Con este mutuo sentimiento de enemistad y rechazo, hicieron 265 millas en veintiseis días, .acosados ambos por enfermedades e infecciones ,Burton con las heridas de Berbera drenando pus, Speke con una oftalmia grave que lo encegueció por épocas enteras. Fue en medio de tales inconvenientes que descubrieron el Lago Tanganika y recorrieron parte de él.

Burton viajó largamente llevado en una hamaca, pero en ciertos momentos cuidó casi maternalmente de Speke considerado moribundo por sus portadores. Esta acción fue reconocida por el enfermo.

A esta altura del relato ocurrió lo que podría llamarse el principio de un fin que sería trágico y se dirimiría en otro lugar del mundo y más adelante. Ambos protegonistas de esta historia sabían por el comentario de los árabes que además del Lago Tanganika existía al nordeste un lago mucho más grande. Speke decidió hacer por su cuenta esa exploración que pensaba confirmaría su encuentro con el Nilo. Burton harto de tenerlo cerca y con otra realidad imaginaria, lo dejó ir. Así fue que Speke solo descubrió un lago muy grande que llamó “Victoria Nyanza por la Reina Victoria” y del que volvió triunfante diciendo que era la fuente del Nilo .

Burton recibió la noticia con burlona frialdad y rechazó la propuesta de Speke de ir juntos hasta el lago que había descubierto. Burton adujo cansancio y falta de medios y propuso en cambio volver a Londres y regresar al Africa más adelante.

Speke decidió por las suyas volver sin Burton a comprobar su afirmación y organizó otra expedición en Junio de 1852.. Llevó como compañero a Augustus Grant pero lo apartó de su compañía, asignándole una misión menor y ser así el único descubridor.

Esta característica de Speke ya comprobada por Burton era indeleble y motivó comentarios escritos de Grant en los que manifiesta su desacuerdo con la arbitraria separación. De todas maneras el otro siguió solo y llegó a unas cataratas que bautizó Ripon Falls con el nombre del Presidente de la Sociedad Geográfica, sin extender su exploración para comprobar si era efectivamente la fuente que estaba buscando..

Burton no aceptó nunca la rotunda afirmación de Speke y mantuvo su conjetura de que el Nilo nacía en el Tanganika, lago en cuyo descubrimiento había sido protagonista.

El célebre explorador, Mr David Livingstone participaba de sus dudas y a su vez asignaba el origen del Nilo al río Lualaba. El hecho básico es que la controversia sobre el descubrimiento de Speke llegó a la Sociedad Geográfica -que lo había recibido con todos los honores- a raíz de lo cual se decidió organizar un debate entre Burton y Speke con la presencia de Livingstone como árbitro moderador, aprovechando la reunión anual en Bath de la Sociedad Británica para el Avance de la Ciencia

Burton había sido nombrado Cónsul en la isla de Fernando Pó y se había casado con Isabel Arundell, personaje que deploraba su condición de mujer y cuya singularidad no le iba en zaga. Ambos llegaron a Bath para asistir al debate. Speke y Burton se encontraron muy glacialmente.

En la mañana del debate, Burton llegó a la Sociedad en donde ya estaban los dignatarios de la R. Geographic y encontró un clima muy extraño. Poco después se enteró de que el día antes Speke había tenido un accidente fatal. Al procurar escalar una pared no muy alta, se había enredado con la escopeta con la que estaba cazando perdices, ésta se disparó sobre él, ocasionándole la muerto poco después. El veredicto judicial había certificado la muerte accidental. El acontecimiento consternó a Burton cuya mujer pasó varios días en consolarlo.

El descubrimiento del Lago Victoria como fuente del Nilo lo certificó finalmente Henry Morton Stanley , al circunnavegarlo en abril y mayo de 1857. Speke estuvo en lo cierto al deducir su posición como fuente del Nilo Blanco y Burton debió a sus peculiaridades de carácter no haber sido el descubridos del enigma.

Para su gran biógrafo, Frank Mc Lynn, “ Burton fue la figura Romántica par excellence, en el sentido de que el ego estaba al centro del mundo. Fue esto, finalmente, lo que previno que fuera clasificado entre los más grandes exploradores y antropólogos. Hay siempre cierto talento pirotécnico en su análisis de una tribu africana, un narcisismo en medio de las observaciones agudas, que apunta a que el lector mire a Burton el Superhombre tanto como a la cultura en cuestión. ¨”Una orquesta sin director “ fue como Alan Moorehead lo describió. Sus múltiples personalidades fueron laclave de sus desafueros.

Para este ensayo Burton fue un ejemplo esclarecido de Homo Sapiens delirans y demens a ratos., con dotes notables como para destacarse en esa época extraordinaria del climax del Imperio Británico . Esta entidad exaltó lo mejor y lo peor de una atareada especie suspendida irremisiblemente entre realidades simultáneas o sucesivas tan ordenadas como caóticas y tan imaginarias como empíricas, cuyas diferencias son casi indiscriminables.

Burton era un excelente escritor y produjo unos cincuenta libros entre descripciones geográficas, exploraciones, rel atos científicos de sus viajes, observaciones antropológicas y etnológicas de gran agudeza y exactitud. Además traducciones de diferentes lenguas vivas y muertas entre las que están Las Mil y Una Noches, el Kama Sutra, y Os Luisíadas de Camoens.

2)DR LIVINGSTONE, I PRESUME ?

m de delirantes distinguidque ilustran las fabulaciones de este ensayo el protagonista del texto que sigue Sir Henry Morton Stanley, representa el tránsito del siglo XIX al XX. Nacido en Denbigh, Gales en 1847 como hijo ilegítimo de John Rowlands y Elisabeth Parry, no fue reconocido por su padre ni gozó del amor de su madre. Vivió un tiempo con su abuelo materno y fue internado en St.Asaph, un asilo dirigido por un Homo demens por culpa del cual tuvo un incidente que lo llevó a huir para no ser encarcelado. Así llegó a Nueva Orleans en 1859.

Allí conoció a un comerciante de muy buen corazón que lo adoptó y le diò su nombre y que murió no mucho despuès. De allí en adelante se llamó Henry Morton Stanley. En la guerra de Secesión que estallóen 1860, fue tomado prisionero y obligado a pelear en ambos bandos sucesivamente. Hizo diferentes cosas para ganarse la vida hasta que su facilidad para escribir lo llevó al periodismo entrando en el New York Herald Tribune, un diario que iniciaba la época del gran periodismo moderno.

EL hijo del propietario, James Gordon Bennett Jr.lo citó un día de fines del año 1869 al Hotel Crillon donde paraba en París, y le preguntó si sabía donde estaba David Livingstone, un explorador británico que había sido muy famoso del que no se tenían noticias desde 1866. Ante la respuesta negativa, le encomendó que lo buscara.

Stanley le objetó el costo de la empresa. Bennett desestimó la observación diciéndole: “Saque Mil Libras ahora y cuando las haya terminado, saque otras Mil y cuando se hayan terminado ,saque otras Mil, y siga así: ¡Pero encuentre a Livingstone¡”

Bennett no le había asignado únicamente. esa tarea. Antes debía asistir a la inauguración del Canal de Suez; cubrir la guerra en Abisinia y cumplir con otras comisiones menores en Palestina, Constantinopla, Crimea, Persépolis, Baghdad y la India.

Stanley asistió a la victoria inglesa de Magdala en Abisinia, cuyo resultado llegó a Gran Bretaña a través de sus despachos al Herald. Para obtener la primicia y no perder esa posición ocupó el único telégrafo existente y mientras la batalla alcanzaba su final envió páginas y páginas de versículos bíblicos. El periodista era un galés, pero su estilo, completamente yankee de la nueva cepa que surgió con el triunfo del Norte.

Terminados todos los largos viajes que cimentaron definitivamente su profesionalidad de corresponsa exteriorl, Stanley llegó a Zanzíbar en enero de 1871 para organizar su búsqueda de Livingstone.

Yo era totalmente ignorante del interior, y era difícil en principio para mí, saber que era lo que necesitaba para hacer una expedición en el Africa Central” Había bastante información geográfica y etnológica,. “ Pero informaciòn de los requisitos necesarios para organizar una expedición antes de entrar en Africa, no estaba en ningún libro.” Este comentario, parte de su apasionante “How I found Livingstone” da ya una idea de la estatura humana del individuo y de sus recursos básicos ante un problema totalmente fuera de toda su experiencia.Sin la menor idea por donde comenzar se preguntaba:

“Cuanto dinero se necesita ?. Cuantos portadores se necesitan ? Cuantos soldados ? Cuanto género ? Cuantas calidades para las diferentes tribus ? (En el trayecto se cruzaban fronteras jurisdiccionales de tribus distintas y el tributo que había que pagar era en metros de géneros de distintos tipos ) Cuantas cuentas de vidrio ? Cuanto alambre ? “(Estas eran otras monedas de pago.)

Al final de mil averiguaciones y otros tantos cálculos y conjeturas, Stanley hizo empacar seis toneladas de cosas varias, armas, utensilios de toda clase, ropa, carpas, sogas y los fardos de géneros y cientos de cosas más.” Yo confieso que estaba desconcertado. Como será posible-me preguntaba- mover toda esta masa inerte a través de la selva que se extiende entre el mar y los grandes lagos del Africa ?” El viajero en esa época necesitaba armas y pólvora y gente que pudiera usarlas y portadores para llevar la masa inerte. El estimado de Stanley le dio 160 hombres. Ay, que trabajo duro es lanzar una expedición solo ¡bajo un soll que no cede, fortaleciendo mi paciencia para tratar con esos Hindúes lívidos, los villanos Goaneses, y los astutos Banyeses¡.

La expedición al salir, constaba de 192 personas, 17 asnos, dos caballos y un perro. Aparte de Stanley, habían dos hombres blancos llamados Shaw y Farquhar, como contratados Las dificultades a sortear eran de gran variedad. Por ejemplo, una al azar, el cruce de un pantano de unos 3 metros, con hipopótamos y un barro impasable para los burros. Allí hubo de construirse un puente.

En su primera experiencia con la terrible mosca tsétsé, “Stanley se dejó picar para observarla, conocerla y describirla. Al final se voló por las suyas, cargada de sangre.”

Este curioso caso de extraño desapego lleva a la memoria otro idéntico, poco conocido, esta vez de un científico: Carlos Darwin el 24 de Marzo de 1832, estando en Mendoza (R.Argentina) voluntariamente se dejó picar por una vinchuca, describiéndola en forma parecida.”Antes de picar son bastante flacos, después pasan a ser redondos y gordos con sangre...Era curioso observar su cuerpo durante el acto de chupar, como cambiaba en menos de diez minutos, de chato como una hostia a una forma globular." Esta experiencia costó a Darwin contraer el Mal de Chagas que le debilitó el sistema cardíaco , limitando su capacidad de trabajo y del que finalmente murió.

El primer ataque de malaria o mukunburu , dejó a Stanley exhausto, combatido perentoriamente con quinina cedió. Los interminables conjuntos de insectos, hormigas, ciempiés de todas clases y colores, se congregaban apenas la caravana hacía un alto. Los tratos con los árabes tratantes de esclavos y encuentros fugaces con distintos tipos de naturales , exigían demostraciones con bravatas,amenazas y pruebas del poder de las armas de fuego. La conducta de sus propios hombres, perezosa y distraída le obligaba a usar frecuentemente un látigo sobre sus espaldas “restituyéndolos a una sólida y algunas veces a una extravagante actividad.”

Con los dos blancos no le fue mejor. Tuvo que separarlos de la caravana y ambos por diferentes causas terminaron pronto su vida. Una fiebre peligrosa volvió a atacar a Stanley hasta el punto de no poderse sostener encima del burro. Al terminar cada marcha por cansadora que hubiese sido, escribía su diario.En él detallaba todo lo ocurrido con una minuciosa observación etnológica y entomológica, descripta siempre en un excelente estilo

De tanto en tanto había alguna deserción y era necesario mandar a buscar al desertor para recuperar lo que se había llevado.En una ciudad llamada Unyanyembe, Stanley se encontrócon una caravana para Livingstone desde Zanzibar.y que se había detenido en la costa. Allí habían cartas que nunca le habían llegado.

Desde esta fecha hasta el 20 de setiembre en que Stanley tomó la dirección de Ujiji de donde tenía noticias de que podría encontrarse Livingstone le sucedieron rachas de malaria con mayor o menor violencia. Una serie de episodios de guerra le obligó a intervenir junto con un ejército de unos 2200 árabes, mestizos y nativos para defender de un reyezuelo llamado Mirambo que capitaneaba a bandas de nativos que Unyanbembe y bloqueban el camino a Ujiji

. Escribíó por ejemplo: Noviembre 10 de 1871. Día 236 desde la costa. :. “ Es una mañana feliz, gloriosa. El aire es fresco y frío. El cielo sonríe amorosamente a la tierra y a sus hijos. Los bosques oscuros están coronados en verde y brillante follaje. Me advierten que me prepare para una vista del Tanganika. Es verdad, ell Tanganika¡.Una inmensa hoja ancha, una bruñida cama de plata” Y Ujiji esta allí nomás, y en Ujiji está Livingstone.

La bandera americana encabezaba la expedición, ya se oían los gritos “Bindera Kisungu ¡, una bandera de hombre blanco.¡ Bindera Merikani¡, la bandera americana¡” Susi y Chumah, los dos servidores de Livingstone avanzaron.. Alguien me dijo “ Veo al Doctor, Oh que hombre viejo¡ Y yo, qué no hubiera dado por un poco de amistosa fronda, en donde sin ser visto podría haber desahogado mi alegría en algún aspaviento enloquecido, como morderme la mano idióticamente, o hacer una cabriola, para aliviar esos sentimientos excitantes apenas controlables. Mi corazón late rápido, pero no puedo dejar que mi cara traicione mis emociones, no sea que reduzca la dignidad de un hombre blanco que aparece en tan extraordinarias circunstancias.; yo hubiera corrido hacia él, si no fuera un cobarde en la presencia de tal multitud lo hubiera abrazado, sólo que siendo un inglés no sabía como me recibiría; entonces hice lo que la cobardía y el falso orgullo me sugirieron que era lo mejor- caminé deliberadamente hacia él, me saqué el sombrero y dije: Doctor Livingstone, presumo ?

Sí, dijo él con una amable sonrisa,levantando su gorra ligeramente”  El “Doctor Livingstone I presume, “, corrió el mundo entero, especialmente en el estirado ambiente victoriano. Leer en el libro de Stanley estas confesiones de su timidez y falta de mundo es enternecedor y al mismo tiempo uno se siente invadido por una alegría similar.algo así como lo que en lo que el lenguaje contemporáneo se llamaría ‘una reproducción por computadora’.

A partir de este histórico encuentro comenzó una secuencia de un enorme interés para este ensayo porque sigue los rasgos de sus más caras conclusiones: el juego contrapuntístico de las dos realidades imaginaria y empírica en una constante interacción ‘musical’. dentro del ámbito polifónico de la civilización Británica.

Ambos hombres, Stanley y Livingstone iniciaron rápidamente una estrecha amistad. ‘Ud me ha traído nueva vida’ dijo el Doctor.” Su interlocutor no estaba enterado todavía de la situación desesperada en la que se encontraba antes de su llegada sin noticias ni provisiones. Ella lo llevó a calificar el encuentro como el resultado de “la desinteresada amabilidad de Mr Bennett, tan noblemente llevada a cabo por Mr Stanley”

Livingstone, por su parte escribió cartas a Mr Bennett en las cuales le describió aspectos de la trata de esclavos en los que incluyó el relato de una masacre de la que había sido testigo en Nyangwe, en la que unos tratantes árabes habían matado fríamente más de cuatrocientos indígenas para aterrorizarlos y facilitar su tarea de recolección de esclavos. Estas informaciones, al par que ponían de nuevo en la escena al misionero, llegaban a un público entusiasmado por la aventura épica de Stanley acelerando la firme actitud británica de terminar con tan repelente comercio.

Ambos compañeros a través de la voz potente del New York Herald, y de sus corresponsales europeos, de pronto accedieron al amplio escenario del mundo El periodismo, con todo el nuevo poder de penetración de la prensa moderna, con especial resonancia en el Imperio Británico uno de cuyos súbditos distinguidos era el protagonista, actuaba en la civilización como la polinización a través de los vientos y los ríos lo hacía en la naturaleza.

En los despachos que Stanley mandaba al Herald, derramaba su gratitud en afectuosas descripcionestratando a Livingstone de un hombre tan cerca de los ángeles “ como la naturaleza del hombre viviente lo permite” haciendo un retrato entusiasta del explorador '

“Suyo es el heroísmo ,del Espartano, la nflexibilidad del Romano.” Livingstone y Stanley estuvieron juntos cuatro meses y cuatro días, e hicieron algunas exploraciones partiendo de Ujiji, como llegar al Lago Tanganika.

Stanley intentó convencer al Doctor de volver a Inglaterra para reponerse, regresando más tarde al Africa a proseguir su búsqueda de las Fuentes del Nilo, ilusión que no había perdido y que concentraba en ese momento en otro río. el Lualaba , en torno de una configuración inexacta, basada en datos oídos de los indígenas y que en el fondo era su versión propia de las referencias: “ las fuentes del Nilo mencionadas por el Secretario de Minerva, en la ciudad de Sais, a Herodoto”

El 13 de marzo de 1872 fue la víspera de la partida de Stanley. .Este cuenta en su Autobiografía que esa noche Livingstone rompió su reserva habitual y’ El por su parte, confiesa que lloró “como un chico de ocho“.. Llegó a Londres el primero de agosto.

El último viaje de Livingstone fue una cadena sin fin de calamidades y pruebas horribles que el hombre soportó con su increíble estoicismo. Después de interminables incidentes y penosísimas experiencias, llegó a la aldea de Chitambo, a sesenta millas de la costa sur del Lago Bangweolo (Zambia).

El 1 de mayo de 1873, Susi, su fidelísimo servidor lo encontró muerto de rodillas al lado de su cama. El y su compañero Chuma lo prepararon para el largo viaje a Inglaterra. Le sacaron las vìsceras, le llenaron el torso de sal y lo secaron al sol catorce días. Pasado este lapso, le lavaron la cara con brandy, y lo envolvieron en género de algodón, poniéndolo en un cilindro de corteza que fue cosido dentro de género de velamen, para hacerlo impermeable. Con esta momificaciòn se encaminaron hacia la costa. Ninguno de los sesenta hombres que Stanley había contratado y pagado para él lo abandonó. Diez de ellos murieron en el camino por enfermedades y tuvieron que abrirse camino a través de tribus hostiles.

Cuando se entra a la Abadía de Westminster por la puerta central se encuentra la tumba del Soldado Desconocido. Inmediatamente después hay otra cuyo epitafio dice: “ Traído por manos fieles sobre la tierra y el mar, aquí descansa David Livingstone, misionero, viajero, filántropo, nacido Marzo 19, 1813 en Blantyre, Lanarkshire y muerto Mayo 1, 1873 en la aldea de Chitambo, Ulala.”.

La Abadía es un libro de piedra cuyo material está sostenido en la realidad más potente del mito, la leyenda , la trama del ensueño, y la sombra más densa de la muerte. Repasar ese ibro es leer la realidad profunda del Imperio.

Florencia Nightingale, la admirable enfermera de Crimea, paradigma de la ‘nurse de guerra’, había proclamado a Livingstone “el más grande hombre de su generación” y así había quedado consagrado en una manera que lo hace perfectamente adecuado para reflexionar sobreel alcance heroico del delirio.

Stanley volvió al Africa. Según él, lo hizo para terminar la obra que Livingstone había dejado inconclusa. Sus razones sin duda era había cambiado su visión del mundo, pero sobre todo el descubrimiento de una vocación a su altura que había conmovido toda la energía indómita de su naturaleza, y le había hecho experimentar la extraña atracción de los pantanos, los lagos, las cataratas y de la selva.

En Londres no le fue difícil concertar los fondos del New York Herald y del Daiy Telegraph La caravana que salió en noviembre de 1874 era la más importante de todos los tiempos del Africa Oriental. Se propuso circumnavegar los Lagos Victoria y Tanganika y navegar el Lualaba. Esto podría llevar consigo el definitivo esclarecimiento de las Fuentes del Nilo.

Hizo todo eso entre 1874 y 1877 demoliendo obstáculos. Por algo se le llamaba Bula Matari, que. quería decir precisamente eso. Allá reconoció que el Victoria Nyanza era un solo lago. Así certificó que era Speke quien había acertado al considerarlo la fuente del Nilo y que el Lualaba se juntaba con el Río Congo

A este último río lo recorrió hasta el Océano Atlántico, pasando por todas las peripecias que la Africa salvaje era capaz de proponer. Su relato en “Through the Dark Continent”’ se lee, dice Moorehead, como “alguna crónica de los tempranos ‘conquistadors’ en Sud América’. .Cuando llegó a Zanzíbar novecientos noventa y nueve días después de haber salido, había demostrado el error de Burton y también el de su amigo Livingstone.

De Stanley y Livingstone,Homines delirantes en su propio derecho, no es fácil hacer un balance tal es la singularidad de sus vidas y de sus personalidades. Para este texto son modelos superiores de la constitución humana .

La paciencia de Livingstone con los indígenas que explica su fidelidad, contrasta con sus actitudes paternales. Sus egos tremendos en la búsqueda de la fama son el signo vivo de la dura vida sobre la tierra. Las cualidades de resistencia y de aceptación de las contingencias del camino se dieran como se dieran, es el estilo que une una gama de seres que ha dado a la historia guerreros y asesinos, constructores y destructores

Ambos transitaron los dos campos de la realidad hasta el fondo. Para Livingstone, la imaginaria fue siempre la predominante. En Stanley fue más fuerte la realidad empírica Stanley murió el 5 de mayo de 1904. La Abadía de Westminster le fue negada. Fue una injusticia porque lo merecía. En el cementerio de Pirbrigth la gran lápida dice:

HENRY MORTON STANLEY -- BULA MATARI -- 

EL GENERAL GORDON

En la estampa que comienza se intentará mostrar el funcionamiento de los dos campos del ecosistema de la civilización Británica en la época del Imperio, a través de la descripción tambiénl de una de sus personalidades más complejas,el entonces Coronel Charles George Gordon, a la sazón militar del British Royal Engineers, que a los cuarenta y un años, había adquirido una cierta fama por su valeroso desempeño en la Guerra de Crimea (1853-56) .

Se trataba de la personificación de un estilo de Christian Gentleman Soldier con alguna tradición en el ejército inglés y que reunía condiciones de piedad, bravura y mucha fe en sí mismo.Esta ùltima cualidad está siempre acompañada de un fuerte ego, sin el cual no hay posibilidad alguna de liderazgo

Tal conjunción de creencias y de valores se ha dado en la vida miltar cuando se ha enaltecido el aspecto místico de una lucha viviéndola como guerra al Mal absoluto y en nombre de una Divinidad, sea cual fuere la religión a la que se pertenezca. En ese marco se organizaron las cruzadas y se formaron las órdenes militares.

En 1874, El General Gordon había convenido con Ismail, que era el Khedive de Egipto un contrato de trabajo. Ismail era de hecho el monarca de Egipto. Dependía polítíca y más bien, teóricamente, del Sultán de Constantinopla ya que el país era todavía parte del Imperio Otomano, pero de hecho lo manejaba a su antojo y disponía con tanto deleite como desaprensión de sus riquezas, gastándolas copiosamente.

El convenio aceptaba los planes imaginados por Gordon, de expansión hacia el área de los Grandes Lagos del Centro del Africa haciendo una cadena de estaciones militares a partir de Gondokoro, que anexaría los reinos al norte del Lago Victoria y navegaría el Nilo y los lagos Victoria y Albert . Ismail ofreció a Gordon las diez mil libras anuales que había pagado al que había ocupado el cargo hasta entonces -Sir Samuel Baker- a lo que aquel,respondió secamente, que dos mil eran suficientes.

En el camino a hacerse cargo de sus obligaciones Gordon fue recibido con todoprotocolo por el Gobernador General del Sudán Ismail Pasha Ayoub, quien leofreció un banquete de gala seguido por un brillante ballet de jóvenes desnudas, cuya gracia y ritmo excitaron tan vivamente el natural amor a la danza del Cónsul Austríaco, representante del país de Johann Strauss, que se unió a las danzantes, siendo acompañado por el Gobernador General con entusiastas aclamaciones y vítores. Ante tal escena, el huésped de honor, abruptamente abandonó la escena, provocando un final imprevisto y deslucido,

El General pasó dos años y medio en el Alto Nilo con muchas fatigas y sobrevivió a grandes peligros. Su carácter le imponía épocas enteras de una fuertedepresión endógena que no podía superar. Por su parte, el clima de esa área de la tierra tenía todos los agravantes para su dolencia. Calor pesadez, humedad, y los insectos,era una totalidad abrumadora y sofocante que lo ahogaba.

Esta situación hizo crisis a fines de 1876. Gordon renunció. Pero apenas habíallegado a Londres, el Khedive que lo necesitaba lo llamó, apelando a su palabra.. Este volvió a Khartoum en Mayo de 1877. Esta vez lo hizo como Gobernador General del Sudán.

Ismail Pasha Ayoub, el Gobernador saliente, había dejado el cargo antes de llegar el General. Poco antes de retirarse, tuvo tiempo para hacer romper las ventanas del palacio -130 en total- y hacer cortar meticulosamente, sin hilachas, los géneros de seda de todos los muebles tapizados.

El Khedive le había dicho al General Gordon:: “Use todos los poderes que le he dado. Tome todas las medidas que Vd. crea necesarias; castigue, cambie,despida todos los empleados que se le dé la gana,”.Eso era exactamente lo que el General Gordon se proponía hacer.

Pero de esta etapa -que fue muy importante- y que duró hasta Julio de 1879,pocomás hay que comentar. Solamente se registrará que en ese lapso, Gordon, personalmente envuelto en todo lo que ocurría en el territorio del Sudán -un millón seiscientos mil kilómetros cuadrados- recorrió doce o catorce mil kilómetros, a lomo de camello, medio de locomoción que había aprendido a usar muy poco antes, al llegar a Karthoum.

Lo que sin duda no puede dejar de ser citado es que el Khedive, abrumado por sus deudas fue depuesto. Un día recibió un telegrama dirigido al Ex-Khedive,en el que con notable economía de palabras se le comunicaba que su hijo mayor, llamado Tewfik le sucedía en el cargo. Con imprescindible presteza, recogió todos los fondos del Tesoro, joyas y valores, se embarcó en su yate Marhousa y se perdió para la historia africana en un palacio a orillas del Bósforo, de cuyas terrazas podía ver cada día al atardecer, sus aguas color de cobre.

La narración que sigue se asoma a la fuerza arrolladora de la realidad imaginariay la manera en la que va modelando la red de la realidad empírica hasta queésta inunda la escena y se pasa a otro acto.

Después de la caída de Ismail Egipto pasó a una época de inquietud política y económica. con los acreedores del Estado egipcio muy agitados.

Considerada el área como una parte de la civilización àrabo-turco-europea, todos lo haces de interrelaciones perdieron rápidamente su escasa flexibilidad y los canales se endurecieron , transmitiendo sólo distorsiones en los mensajes. Tewfk, el nuevo Khedive solamente oía a sus consejeros europeos y ello fastidiaba considerablemente a la gente del Cairo. En las mezquitas se acentuó la resistencia de los ulemas a la religión cristiana, haciéndola responsable de las desventuras del país. Los soldados egipcios resistían a sus oficiales turcos y los tratantes de esclavos a las interferencias europeas a su comercio.

“La crisis comenzó, -dice Moorehead como suelen comenzar las crisis del Medio Oriente, al cenit del verano, cuando el Nilo baja en inundación y el aire húmedo y opresivo es un maravilloso estimulante a la exasperación “.

Un grupo de oficiales egipcios encabezados poruno de ellos llamado Ahmed Arabi, se amotinaron y en lugar de obedecer las órdenes de llevar sus regimientos al Cairo se dirigieron al Palacio Aldin , sede del Khedive y le exigieron un ministerio nacionalista en el que instalaron a su jefe como Secretario de Estado de Guerra.En Londres y París inmediatamente juzgaron el movimiento como una conspiración Islámica y el resurgimiento del fanatismo clásico mahometano.

En épocas de turbulencia como éstas, es la realidad imaginaria la que emprende vuelo, nutriéndose de los miedos hasta crear un denso velo de prejuicios y especulaciones que cobran rápidamente gran velocidad. Del caos, dicen Deleuze y Guettari, que se define menos por su desorden que por la velocidad infinita con la cual se disipa toda forma apenas se modela, Este desfile apresurado de presunciones, muchas de ellas meras descripciones erráticas de la realidad empírica subyacente , crean no obstante, un subclima airado y escasamente propenso al compromiso.

Así las masas suelen elegir a sus líderes entre quienes sean capaces de enardecerles . Es la necesidad de corporizar en alguien sus temores y sus anhelos y levantar una bandera que simbolice a un mito hecho como los mosaicos bizantinos pero con formas vivas, autónomas, que corresponden a fragmentos de los sueños de quienes los fabrican. El símbolo y el mito ya formalizados son como una ecuación y se realimentan mutuamente en una simbiosis de ambos campos en los que adquieren nombres propios y convocan adhesiones.

Moviéndose de acuerdo con su propias reglas los poderes europeos ya intensamente alarmados se opusieron a esta novedad .El tejido e la realidad empírica de los intereses ingleses y franceses se alteraron vivamente ante este alboroto de la realidad imaginaria .

Los Británicos reaccionaron naturalmente, de acuerdo con la constitución de las cosas, como dice Juan Bautista Alberdi. Para algo tenían su flota, que se dirigió inmediatamente a Alejandría bajo el comando del Almirante Sir Beauchamp Seymour. Se trata de la conducta humana actuando en respuesta linear al desafío.

. Equivalente del rugido, pero mucho más peligroso porque no está inspirado por el instinto que es movido por la realidad empírica del león, sino por la realidad imaginaria , los dirigentes del Imperio Británico exigieron la disolución del Gobierno nacional y la expulsión de Arabi. El Khedive cedió, pero se vió inmediatamente reinstalado por el poder popular. Arabi no era ya el leader solamente, era el dictador. El Imperio se conmovió ante tal insolencia que había tomado la calle por su cuenta en pillaje e incitaciones a los musulmanes a matar cristianos y a prepararse para la guerra llegando al extremo de emplazar baterías en la costa de Alejandría.

Por su parte,el Primer Ministro inglés, Mr Gladstone, consideraba que Inglaterra tenía ya suficiente tierra y no quería responsabilizarse de Egipto, ni hacerse cargo del Sudán, ni soñaba con ver flamear la Union Jack en la región de los Grandes Lagos del Africa Oriental. Pero ocurría que el pueblo británico tampoco estaba exento de imaginación y con respecto al Imperio tenía sus propios sueños. Pero ni Gladstone ni el Parlamento podían salir del Africa. Si por lo tanto había que quedarse era el momento de demostrarlo. No había que olvidar que eran los dueños de las acciones del Canal de Suez y que ésta era una arteria vital británica. No era por cierto el Támesis, pero la inversión no se podía perder.

La velocidad del caos era ahora la que marcaba la intensidad de las acciones.El 10 de Julio de 1882. El Almirante Seymour ordenó desmantelar las bateríasemplazadas en la costa. La respuesta egipcia fue tibia.A las 7 de la mañana del 11 comenzó el bombardeo de la ciudad y terminó a las cinco de la tarde, hora tradicional del té.

Arabi por su parte se retiró al Cairo, anunció que haría saltar el Canal de Suez y declaró que cancelaría la deuda extranjera de Egipto. Espantados por la perspectiva los británicos a mitad de Agosto pusieron unos 20000 soldados al mando del General Sir Garnet Wolseley ocupando inmediatamente el Canal de Suez y trabaron batalla con los egipcios en Tel-el-Kebir. El episodio duró una o dos horas y acabò con la huída del enemigo al desierto, dejando algunos miles de muertos y heridos en el campo. Arabi fue detenido en el Cairo. A la propiedad de las acciones del Canal, Gran Bretaña agregó su territorio.

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Egipto venía del encuentro de dos poderosas y antiguas culturas. La egipcia de los Faraones muy anterior, y la árabe mahometana que comenzó con la Hégira en 632 dC. Mayormente desértica, su ecología misma, con sus enormes espacios, sus dunas blandas y sus luces peculiares, es la inspiración de las surahs del Kuran y su extraña poesía mística. Oir hoy su ritmo al alba, por ejemplo en los montes que circundan al Nilo Azul, en Etiopía, es en verdad experiencia singular.

En 1881había aparecido en una isla del Nilo, llamada Abba, a unos 200 Kms de Khartoum una nueva figura de ‘Mahdi ,el que bien guía’, un leader religioso que con ese nombre se hizo célebre. Nacido en una provincia del Norte de Sudán en 1844, tenía unos treinta y siete años a esta altura de los acontecimientos, Había declarado que Sudán estaba corrompido y que debía volver a la verdadera fe.

En la versión con láminas del espléndido libro: “The White Nile”, de Alan Moorehead que para este ensayo es parte principal de la bibliografía de sus estampas africanas hay un dibujo de una magnífica cabeza del Mahdi,, tocada por un turbante, oscuro de tez, con una espesa barba negra y corta con bigotes bajo una nariz recta y una mirada intensa. Ella coincide con los testimonios de la época, que describen también su fuerte magnetismo. En todo caso, creó una adhesión enorme y fue seguido por miles de creyentes.Se llamaba: Mohammed Ahmed Ibn el-Sayyid Abdullah

Las atrocidades cometidas por sus seguidores y bajo sus órdenes en nombre de Allah, no le borraban nunca su sonrisa. Su tiranía fue violenta. En la época en la que los Británicos ocuparon el Canal, su ejército puso sitio a El Obeid, que tenía 100000 habitantes bien protegidos por una fuerte guarnición egipcia Cayó en enero de 1883. Allí, el Mahdi promulgó un conjunto ejemplar de preceptos que tenían todo el rigor que señala a la doctrina islámica, la hace absoluta en sus creencias y suscita el terror como castigo y el Paraíso como recompensa inmediata a los que mueren por la fe.

La captura de El Obeid resultó en un acrecentamiento del prestigio del Mahdi,del número de sus seguidores, del reconocimiento reverencial a su autoridad religiosa y por ende a la militar. El, por su parte anunció sus planes de conquista de Egipto y de la Mecca. Luego avanzaría sobre Jerusalén, en donde se encontraría con Cristo y el Islam proseguiría hacia la conquista del mundo entero.No es fácil adivinar si él creía en todo esto, lo cual es verosímil, porque al fin y al cabo no era el primero ni el último de los hombres con poder circunstancial, capaces de liberar su realidad imaginaria hasta sus extremos, dejando el deliriopara entrar en la demencia.

Esta situación indujo al envío desde el Cairo de una expedición punitiva almando del Coronel William Hicks del Ejército de Bombay, otro de los soldados listos para tareas donde fuere. Cuando la fueza estuvoen condiciones de actuar, tenía 7000 hombres de infantería , 1000 de caballería y una horda de acompañantes. Más de 5000 camellos fueron requeridos para transportarlos. Era obviamente un conjunto sin estructura ni fuerte anhelo, inadecuado a todas luces para enfrentar al Mahdi. El 5 de noviembre de 1883, éste los atacó con 50.000 guerreros y les infligió una terrible derrota Sólo 200 o 300 sobrevivieron. El resto murió con su comandante a la cabeza.

El seguimiento fanático es un sólido bloque incondicional, unido en la dimensión de la realidad imaginaria y fortalecido por victorias efímeras ,que impulsa su certeza sobre su predominio definitivo sobre la realidad concreta, a la que crea, modela, manipula y la complica hasta destruirla..

Sobre el tema del Africa habían dos fuertes tendencias, una la de Gladstonequedarse con lo que se tenía y sostener que seguir adelante, era convocar a una lucha sin fin contra dificultades y aún calamidades de las cuales muchos súbditos británicos tenían abundantes experiencias. La otra era exactamente la contraria. Afirmaba que la magnitud de la inversión realizada en lo que este texto llama las dos dimensiones de la realidad, no podía dejarse abandonada y que habiéndola llevado al grado y punto en que se estaba en 1880s ya no podía echarse atrás.

La responsabilidad, el honor y los intereses británicos sólo hacían posible el Rule Brittania. Era una deuda pendiente con los muertos que la habían ganado palmo a palmo cuyas esperanzas desde el fondo de su historia reclamaban su continuación.

En cuanto a Gordon se refiere, desde 1879 había estado netamente atrapado en su rica y cambiante dimensión imaginaria, desde la cual aceptaba posiciones y las abandonaba apenas se sentía mal en ellas. Por ejemplo Lord Ripon, el nuevo Virrey de la India le había ofrecido su secretaría privada. Fue a Bombay, pero renunció muy poco después, porque observó que Su Señoría tenía el hábito de decir que había leído cartas sin haberlo hecho. Desde luego que no tenía la pasta conveniente para semejante cargo. En 1882 lo habían promovido a Mayor General pero sin asignarle cargo alguno. Entonces pidió licencia para irse a Palestina a estudiar la Biblia. Pero no iba a ser esa su futura ocupación. Tampoco el cargo que le ofreció el Rey Leopoldo de Bélgica de trabajar bajo Stanley en el desarrollo del Congo y que había aceptado en principio en Bruselas. Tal vez toda hesitación estaba -y había estado siempre- fundada en que su imaginación se había clavado en el Sudán.

El desarrollo de los acontecimientos que siguen, descripto desde la perspectiva tanto biespacial de la civilización británica británica,como de cada uno de los personajes que hacen a la historia hasta su trágico desenlace en 1885 , permiten seguir el funcionamiento específico del hombre en un contexto internacional determinado

La derrota de Hicks había oscurecido el panorama del Sudán y extremado las diferencias entre los dos caminos contradictorios que hasta ese momento por ser sólo especulativas, se mantenían en la realidad imaginaria. La presión sobre Gladstone, en cambio, era para él un fenómeno de la realidad empírica porque no tomar ninguna resolución sobre el tema era una manera de decidirse por dejar Africa a su suerte. La discusión ya estaba en el seno del Gabinete en donde tanto Lord Hartington, Ministro de Guerra, como Lord Granville, Ministro de Relaciones Exteriores eran favorables a alguna forma de intervención. Sir Samuel Baker, desde su posición de retiro era una suerte de asesor informal en asuntos africanos opinaba que era necesario combatir al Mahdi con una fuerza comandada por Gordon.

El periodismo políitico encabezado por William T.Stead , del Pall Mall Gazette opinaba también en un sentido similar y publicó una entrevista al mismo Gordon, en la que éste advertía la gravedad del problema del levantamiento y de su influencia sobre el eventual destino de Medio Oriente.

El General visitó a Baker y éste le instó a dejar su proyecto con el Rey de Bélgica e ir a Khartoum. La crónica destaca que Gordon mantuvo silencio,” pero sus ojosazules le brillaban con intensidad “

A esta altura de los acontecimientos intervino la opiniòn pública que es el canal más estrepitoso de la realidad imaginaria , en donde se bifurca y sale de un grupo relativamente controlable al país entero. La metáfora natural más adecuada es la del viento fuerte y expansivo que sopla en una ciudad y multiplica su actividad haciendo volar cosas de toda índole. En este caso llevando el nombre de Gordon a todas partes y creando nuevas resonancias de la urgencia de su comando.

La voz más importante que se levantó contra su nombramiento fue la de Baring, Cónsul General de Gran Breteña en Egipto, que lo consideró inadecuado . Lo había conocido durante la época del Khedive Ismail y nunca había tenido buenas relaciones con el militar.. Miembro conspicuo del Establishment victoriano Baring, hombre público y funcionario estricto, no tenía mucha paciencia para detenerse a entender la inquieta complejidad de Gordon que lo hacía imprevisible. Cada uno era desconcertado por el otro.

Granville y su grupo insistían en su candidato, y por ello se presionó sobre Baring una y otra vez. El cedió contra su voluntad y así lo expresó en un libro Modern Egypt que publicó posteriormente. Exigió que Gordon recibiera sus órdenes de el Cairo, (o sea de él mismo) y que debía saber claramente que sus órdenes consistían en hacer un informe y evacuar la guarnición militar. Nada más. Granville aceptó esos términos. El 16 de enero Gordon fue a Bruselas y consiguió posponer su nombramiento en el Congo Volvió a Londres y fue recibido por el Gabinete que confirmó sus órdenes. No garantizar Gobierno futuro en el Sudán y evacuar las fuerzas.cuanto antes.

Cuando llegó a Port Said recibió la orden de presentarse al Cairo. Estuvo con Baring y con Tewfik y se le confirmó como Gobernador General del Sudán. El segundo en comando era el Coronel Stewart, enérgico y confiable. Tenía desde luego el desprecio por los ‘natives” de cualquier nación que no fuera Gran Bretaña, sentimiento natural en la mayoría de los oficiales ingleses.

Gordon dejó el Cairo el 28 de enero de 1884en route a Khartoum adonde llegó el 18 de Febrero. Fue recibido fervorosamente. Había conservado su prestigio de firmeza y de fuerza moral. Ningún otro inglés tenía sus antecedentes.

Entre ambas ciudades había un telégrafo por el cual Baring le enviaba a Gordon sus indicaciones. Gordon, de acuerdo con la velocidad de sus delirios., le hacía llegar sus comentarios acerca de sus planes e intenciones.

Por telegrama le decía que se podía hacer esto, o lo otro, o más bien lo de más allá. Y le mandaba uno diciendo que se olvidara de los anteriores porque lo que correspondía era tal y tal otra cosa.

Baring los juntaba y los leía uno tras otro. Un día le mandó uno que decía: “Yo estoy muy ansioso de ayudarlo todo lo que puedo, pero encuentro muy difícil entender que es lo que Vd.quiere. Yo creo que lo mejor es que reconsidere la totalidad de las cuestiones cuidadosamente y me exponga en un telegrama lo que Vd recomienda en orden a que yo pueda, si fuera necesario, obtener las instrucciones del Gobierno de Su Majestad”

A Stewart, el segundo comandante que le escribió a Baring comentándole que había dicho a Gordon que sus numerosas comunicaciones confundírían, le replicó que estaba meramente dándo al Cónsul diferentes aspectos de las mismas cuestiones. Baring admitíó más tarde que recibía telegráficamente, simples verdades pero también sorprendentes revelaciones.

Poco después de la llegada del General a Khartoum, las puertas de la ciudad fueron abiertas ofreciendo a los que quisieran unirse al Mahdi. que lo hicieran. Se hicieron algunos arreglos para comenzar la evacuación del Ejército egipcio y se envió un mensaje al Jefe árabe ofreciéndole la paz. Gordon había formado un Consejo de notables y la ciudad se consideraba segura y le telegrafió a Baring que no debía tener ninguna ansiedad con respecto a esa parte del Sudán y que toda la población estaba contenta de haberse liberado de la unión con Egipto.

Después de cierto tiempo, Gordon comenzó a dudar de la idea de la evacuación y consideró que la concertación de la paz se había hecho más difícil. Escribió a Baring que el Mahdi debía ser despedazado y que entonces era el momento. Si decidía que se hiciera, debía mandar cien mil libras más. Agregaba consejos sobre determinados pasos militares tácticos.La comunicación terminaba así: Al presente sería comparativamente fácil destruir al Mahdi. Pasarían catorce años antes de que esto se realizara.

Gordon comenzó varios de sus intentos de dudosa eficacia. Se propuso incorporar al Gobierno un notorio tratante de esclavos llamado Zobeir.. Ya uniteralmente y sin consultarlo con nadie, había legalizado ese comercio.. Todo ello produjo una airada reacción en Londres donde la opinión general consideraba oportuno terminar una vez por todas con ese tráfico.. Por su parte, típicamente, Gordon declaró que renunciaría, si no fueran aceptadas sus propuestas.

En este relato puede seguirse casi paso a paso el comportamiento de Gran Bretaña en relación con los problemas sudaneses.La realidad imaginaria de Gordon, no coincidía con la del Gabinete británico. pero éste tenía el poder de decisión de transformarla en realidad empírica con una orden oficial. Esta fue por supuesto negativa para el nombramiento de Zobeir. Había además un hecho importante producido en esos días aunque no relacionado con el Sudán pero sí con Africa. Una fuerza nueva de gendarmería al mando de un joven ex-oficial británico el General Valentine Baker , hermano menor de Sir Samuel, fue imprudentemente dirigida en una expedición punitiva al Mar Rojo y el 4 de febrero,pocos días antes de la llegada de Gordon a Khartoum, en un lugar llamadoSuakin había sido completamente deshecha por una tribu árabe. Ello exigió el envío de una fuerza del ejército inglés y una movilización de la flota, de la que resultó una reacción espectacular: Gladstone declaró que no habría nuevas batallas en Sudan.

Pero el 13 de marzo hubo una novedad que modificó todas las premisas existentes. Las tribus al norte de Khartoum se plegaron al Mahdi y bloquearon el tráfico en el Nilo. El telégrafo enmudeció y toda comunicación concluyó. Khartoum quedó aislada y se abrió una contingencia nueva sumamente peligrosa.

Desde Marzo de 1884 a Enero de 1885, un lapso de diez meses, poco se sabía de Khartoum. Sólo que no había caído y que Gordon estaba allí. El enviaba algunos mensajeros nativos que llevaban trozos de papel con la más breve información. En Mayo cayó la Berbería y entonces el imperio del Mahdi se extendió a un espacio tan grande como Francia, España y Alemania sumadas.

La ciudad tenía unos 34000 habitantes, de los cuales unos 8000 eran soldados, no demasiado aguerridos pero armados con rifles y algunas piezas de artillería. El tesoro estaba vacío o casi, pero Gordon emitió un cierto tipo de moneda que servía para mantener los intercambios básicos.

Tampoco Kharatoum era indefendible. Tenía al norte en Nilo Azul y al oeste el Nilo Blanco, que aún en sus épocas bajas, tenía un ancho de media milla.Después de marzo unos treinta mil árabes, sitiaron la ciudad mientras Gordon que se movía por todas partes, irradiaba una confianza total. Procuraba que el Gobierno se desempeñara con la mayor normalidad y ponía en la cárcel a los infractores con toda la celeridad de una administración judicial bien aceitada. Cuando convocaba a su Consejo era unánime la respuesta negativa a la posibilidad de una rendición.

La posición del Gobierno en Londres solo podía ser un ejercicio inquieto en la realidad imaginaria . Sin noticias directas, la reflexión del Gabinete era conjetural. La figura de Gordon causaba una cierta irritación pero su imagen de Christian Knight suerte de caballero cristiano errante, concentraba la fantasía de la Reina Victoria y del pueblo, y hacía de él y de su segundo centros de la atención general.La Reina Victoria cuya sensibilidad captaba la emoción popular, envió un telegrama a Lord Hartington en el que le decía: El General Gordon está en peligro; Vd está al límite de intentar y de salvarlo.....Vd ha incurrido en una temible responsabilidad.

De nuevo se agitó la temperatura pública, se hablaba en la calle “de la traición al General Gordon” Pero nadie en el Gabinete estaba en condiciones de admitir el error de haberlo enviadodespués de todo, Gordon estaba a salvo en Khartoum y podía irse si elegía hacerlo”. Esta afirmación por cierto era temeraria y lo que era peor, equivocada. Si hubiera querido irse tendría que haberlo hecho en una fuga que nunca podría pasarle por la mente llevar a cabo. Esta forma de solución no estaba en su repertorio de delirios.

A fines de julio de 1884, Hartington dijo a Gladstone que a menos que se enviara una expedición a Khartoum, él renunciaría a su cargo.Para Gladstone implicaba la caída del Gobierno. El Primer Ministro cedió. El 8 de agosto se hizo el anuncio y se votaron Trescientas Mil Libras para los gastos. Lord Wolseley, el vencedor contra los egipcios en Tell-el-Kebir fue nombrado su comandante.

Este salto de la realidad imaginaria a la realidad empírica restableció el equilibrio entre ambos campos , pero iniciando un a bifurcación de alcances imprevisibles. Los tres, Wolseley, Gordon y el Mahdi eran tres jugadores, cada uno de los cualessólo puede jugar con un número limitado de cartas, todas ellas de los dos campos , porque tanto la defensa como el ataque tienen su red compleja de tácticas y estrategias, cálculos y sentimientos. Los tres se mueven dentro de límites estrictos, que vistos a posteriori, podrían representarse con ecuaciones dinámicas de las que se usan en la matemática del caos. Dos, Gordon y Wolseley, están ligados entre sí, con su Gobierno y con el Mahdi. Este, sólo con uno, el sitiado. Cada uno va a hacer lo que pueda, dentro de todos los condicionamientos de su especie y los suyos propios.

Wolseley llegó al Cairo el 9 de setiembre 1884 y la avanzada de sus fuerzas tomaron contacto con los árabes en Enero de 1885, pero éstos ya constituían un número suficiente como para que ese encuentro no incidiera en el ataque último a Khartoum.

Gordon mientras tanto, desde el techo de su residencia de Gobernador observaba sin descanso todo lo visible en los trescientos sesenta grados del cuadrante. Tenía un telescopio francés hecho por Chevalier del cual decía “que era de lejos el mejor vidrio que había visto nunca”. Pasaba las horas mirando el rio por el que algún día llegaría el auxilio, el gran océano de arena que circundaba la ciudad y lejos al enemigo en sus tiendas y en sus plegarias.

Además escribía un diario con sinceridad absoluta tal como era él. Sigue el estilo del curso de la mente, escrito en toda clase de papeles y papelitos, con reflexiones sobre todos los agentes que están en su cabeza, Baring, el Gabinete, sus hombres, su Consejo.De pronto pasa al rumor de unas monjas casadas con griegos y lo que eso puede significar para el Papa y también escenas de pájaros que se le presentan. Tiene de pronto notas festivas escritas con cierto humor, como su imagen de Baring montando un camello.Se plantea el tema del miedo y dice“Yo no creo en el hombre calmo e inconmovible, yo pienso que es sólo para afuera”

Un día decidió mandar un pequeño barco a vapor, el Abbas por el Nilo con un capitán árabe intentar quebrar el bloqueo y urgir la ayuda. El viaje era peligroso pero posible si se superaban ciertos puntos álgidos del lecho del río.. Uno de los pocos europeos que quedaban en la ciudad era un francés de nombre Herbin, que le dijo que él podía conseguir apoyo en Francia. Stewart, su segundo, le propuso acompañarlo y Gordon accedió. El creíaque Stewart podía explicar en Europa la verdadera situación de Khartoum y conseguir apoyo de los poderes europeos. Toda la idea era no solamente peligrosa sino absurda. No tenía tiempo, ni necesidad, ni tampoco posibiidad de llevarla a cabo.

Que faltaba el tiempo era obvio, tampoco necesidad porque las fuerzas inglesas estaban acercándose Las posibilidades europeas eran antojadizas.

La conclusión que saca Moorehead es que Gordon quería quedarse solo. “El subconsciente de Gordon desea el martirio solitario”. La conjetura es audaz,pero no absurda como la del párrafo anterio.

Con respecto al viaje, el testimonio es del Mahdi y llegó en una carta dirigida al General Gordon:el 22 de Octubre: “ Sepa que su pequeño buque a vapor llamado Abbas - que Vd. envió con la intención de mandar sus noticias al Cairo, por el camino de Dongola, siendo las personas enviadas su representante Stewart Pasha y los dos cónsules, francés e inglés y otras personas, ha sido capturado por la voluntad de Dios.

Aquellos que creían en nosotros como Mahdi, y se rindieron, quedaron libres; y aquellos que no, fueron destruídos -como su representante arriba mencionado, con los Cónsules y el resto-cuyas almas Dios ha condenado al fuego y a la miseria eterna.

Seguía después un largo y exacto catálogo de todos los papeles de los que se habían incautado: la clave, las apelaciones al Papa y al Sultán, las declaraciones en donde se detallaba la cantidad de comida y de municiones que quedaban en Khartoum, copias de todos los telegramas entre Gordon y Cairo, un censo del número de soldados que quedaban en Khartoum, sus armas y las cartas de Gordon pidiendo auxilio.

Se agregaba un despacho de uno de los comandantes del Mahdi que revelaba que la Provincia de Bah-el Gazal había caído. Gordon no aceptó que todo eso fuera cierto, imaginó una serie de alternativas que contemplaban que otro envío de documentos enviado era el que había sido interceptado. Lamentablemente era cierto. Kitchener, el oficial inglés que estaba adelantado al contingente, le hizo llegar un mensaje que confirmaba el árabe. en el Diario, Gordon inventó imágenes de lo ocurrido .Después siguen páginas y páginas de autorecriminaciones.

Aparentemente el estado de salud mental de Gordon no era óptimo, lo cual dada la tensión insoportable a la que estaba sometido no es en modo alguno descartable.

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Se trata ahora de un comentario que interesa a los temas de este ensayo, es el de la aproximación de los estados delirans y demens. En el delicado entretejido cerebral ambos comportamientos son alternativos y transcurren en los dos espacios de la realidad cuya aparició-debido a la manera en la que se constituyó el cerebro--es fluctuante en los seres humanos . Una emoción fuerte o una conmoción física nubla los límites . En tensiones del grado de saturación de incertidumbre que mantenía Gordon, las desviaciones son verosímiles y críticamente aceptables. Su Diario prueba su exaltación constante de la cual es injusto culparle. Ella explica el gravísimo error de enviar documentación alguna en un viaje dealtísimo riesgo La conjetura de Moorehead sobre sus anhelos inconscientes,es perfectamente verosímil para su estado y personalidad. dado los antecedentes que este autor acumula en su excelente relato.

El Mahdi, aprovechando su reciente información movió sus fuerzas y se estableció en el banco occidental del Nilo. Metafóricamente le hizo saber que estaba próximo al ataque final: “ Me he apiadado de alguno de mis hombres y permitido a ellos morir como para obtener....el paraíso”

Gordon por su parte analizó sus perspectivas. No estaba muy preocupado por su arsenal, pero sí por la comida.'Si ellos -los británicos-no llegan antes del 30 de noviembre, el juego se acaba y Rule Britannia...” En su cálculo le daba a la expedición de rescate toda la mayor latitud de movimiento admisible y su cabeza bullía con sus propias posibilidades combinándolas con su capacidad inventiva y su experiencia militar.

Gordon ignoraba los términos de las órdenes dadas a Wolseley: “El objeto primario de la expedición al valle superior del Nilo es sacar al General Gordon y al Coronel Stewart deKhartoum, cuando este objeto se haya asegurado ninguna operación efensiva se llevará a cabo.”

El 12 de noviembre el Mahdi comenzó el bombardeo a la ciudad con los cañones que había capturado a Hicks. A principios del mes, se habían recobrado unos granos robados por unos mercaderes, y hubo un pequeño respiro para la gente, pero apenas veían a Gordon una cantidad de mujeres se reunían a su alrededor clamando por comida.

En Diciembre el río comenzo a bajar y los bancos de barro comenzaron a secarse, el enemigo avanzó en su cerco.

Por su parte al fin de Diciembre de 1884, la expedicion había alcanzado el Nilo en Korti. Ya estaba en condiciones de comenzar su avance final a Khartoum. Pero para ellos no aparecía ninguna causa perentoria que justificara un apuro mayor. El 16 de Enero se encontraron con una fuerza árabe importante en Abu Klea y el 17 temprano la atacaron.A pesar de la carga de la caballería árabe y una enérgica lucha cuerpo a cuerpo, los árabes dejaron el campo con más de mil muertos. Los ingleses por su parte tuvieron unas doscientas bajas. Al llegar al río se embarcaron, pero ya estaba muy bajo y encallaron. Otras dificultades en los quemadores los retuvieron. Las distancias eran relativamente cortas, pero las dificultades para la expedición, de hecho las multiplicaban.

La lectura en detalle de la marcha de rescate es angustiosa. La situación en la ciudad empeoraba por el hambreYa se habían comido todos los animales a la vista -asnos, perros, monos-Gordon conseguía a duras penas mantener la esperanza, cada día un día más, La ansiedad le blanqueó totalmente la cabeza. El fuerte de Omdurman había caído.

El Mahdi estaba desconcertado por la derrota que había sufrido en Abu Klea y estuvo considerando la posibilidad de retirarse a Kordofan y declaró que había tenido una visiónde Mahoma que le indicaba huir. Pero al final venció sus dudas y decidió atacar la ciudad.

El 26 de enero al fin muy en la mañana, la luna se había escondido y la noche estaba oscura. En silencio 50000 árabes cruzaron el río por una parte seca que entraba en la ciudad y resistía su peso .Los árabes no tenían miedo. La muerte en batalla era la puerta del Paraíso y bellísimas huríes los esperaban para hacerles conocer sus delicias. La ciudad fue despertada por una gritería ensordecedora y una terrible confusión la siguió. Los defensores no tuvieron tiempo casi de tomar sus armas. Las calles estaban llenas de fanáticos enloquecidos que atravesaban con sus armas blancas todo lo que se les ponía en su paso. Los animales más salvajes no se comportan con esa saña de poseídos. Eran como llamas que avanzaban.devorándolo todo a su paso, fuere lo que fuere.

Fenómenos como el de esta clase de energías volcadas a la destrucción desmesurada,se han repetido en todas las latitudes. Rebasan netamente lo que se pueda describir comoemoción o pasión enceguecedora. Se trata de una alienación en el sentido psiquiátrico y patológico del término, en el que cada individuo no es él, sino otro. Es experiencia frecuente en estos casos una amnesia que cubre toda esta carrera demencial. Todos son Homines dementes. Es un lapso de cada vida que se desprende de su propia historia, como si se deshiciera de ella, una enorme rama que se desgaja en un huracán de furia. Leer la reseña de la masacre y del saqueo es renovado estremecimiento. Escenas como éstas pertenecen también a la humanidad tal como ella se ha constituído y siguen vigentes en la víspera deltercer milenio.

Apenas tres millas separan al lugar donde se desencadenó esta horrible avalancha y el Palacio del Gobernador. Gordon había estado trabajando hasta media noche y había dormido un par de horas. Despertado por los ruidos del desorden, en ropa de cama subió al techo y desde allí comenzó a disparar hacia abajo. Cuando ya el ángulo de tiro lo hizo difícil,bajó a su dormitorio y se cambió a su uniforme blanco. Tomó entonces un revolver y una espada y fue a la cabeza de la escalera exterior del Palacio. Y dijo su Secretario Bordeini Bey: “Parado. en una calma y digna manera, su mano izquierda en la empuñadura de su espada” Viva figura del coraje según Hemingway: Gracia ante la presión¡

Cuatro sujetos se atrevieron a subir y entonces muchos otros los siguieron gritándole ,Malditotu tiempo ha llegado. Se dice que Gordon hizo un gesto despreciativo. En pocos segundos fue atravesado a morir.

Hoy se puede ver la doble escalera desde la vereda con escalones rectos a ambos lados y recorrer el trágico episodio con la nitidez de la realidad imaginaria.

A esta catástrofe siguió el saqueo y la rapiña de la ciudad.

Dos días después, el 28 de Enero, Gordon hubiera cumplido cincuenta y dos años. Ese día las fuerzas británicas al mando de Sir Charles Wilson y su pequeña flotilla aparecieron en la ciudad. Lo único que pudo hacer fue volver, urgido por el poco tiempo para hacerlo.

La revista Punch había anticipado el rescate con una imagen del General Gordon dando la bienvenida a la expedición. El título era “Al fin” A la vista de la situación, publicó una nueva imagen en la que figuraba como fondo, los árabes entrando en la ciudad y en primer plano una trágica Britannia desesperada tapándose los ojos con un brazo. y como título “Demasiado tarde ¡”

La Reina Victoria estaba justamente desolada y según su Secretario privado Sir Henry Ponsonby, “ fue a mi casa y entró en el cuarto, pálida y temblorosa y le dijo a mi esposa,que estaba aterrorizada con su apariencia: Demasiado tarde¡. Le dijo.

SM. le escribió una carta manuscrita a la hermana del General diciendo que el acontecimiento le había causado una pena inexpresable,

Antes de fin de año se publicaron los Diarios. En él estaban sus interminables diatribas deBaring quien había asumido el título de Conde de Cromer. Baring recién respondió a esas críticas, en 1907, después de su retiro. Lo hizo con mucha dignidad en un notable retrato del General.

“ De hecho, excepto coraje personal, gran fertilidad de recursos militares..... el General Gordon, no parece haber poseído ninguna de las cualidades que lo hubiesen adecuadopara asumir la difícil tarea que tenía en la mano....Pero, cuando se ha dicho todo esto, la grandeza del carácter de este hombre sobresale en la escena final de la tragedia de Sudán....ningún Cristiano mártir atado al patíbulo o arrojado a las bestias de la antigua Roma, nunca enfrentó la muerte con más desapego que el General Gordon, Su fe era sublime.”

Escribió Shakespeare en Macbeth, imaginando un carácter como éste.:

“ Nada en su vida

Concuerda como el dejarla: él murió

Como uno que ha estudiado en su muerte

Apartar la cosa más querida que posee

Como si fuera un desecho trivial” .

 

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EL DIA DEL DIAMANTE

El 22 de Junio de 1897 tuvo lugar en Londres un espectáculo cuya singularidad. congregó metafórica y simbólicamente el mayor contingente concebible de distintas razas, aspectos y costumbres, credos, edades y culturas. Se trataba de una auto apoteosis a su propia civilización. Se hizo como se hacen todas las deificaciones de la Historia, personificado en una figura intangible: Su Majestad la Reina Victoria de Inglaterra. El pretexto de esta dedicatoria fue el Jubileo de Diamante . Sesenta años de reinado.

Fulgor incandescente, ella era el centro de convección del Imperio Británico, de ese tablado inmenso esparcido por el mundo que se festejaba a sí mismo, unido por el hilo invisible del telégrafo. Esa mañana desde Buckingham Palace había trasmitido un simple mensaje: “ De mi corazón yo agradezco a mi pueblo, quiera Dios bendecirlo “.

Gigantesco encuentro de los dos campos del delirio ese día desfilaron cincuenta mil hombres, eran Fuerzas Montadas de Australia y de Canadá; Carabineros de Natal, tropas en camellos, cazadores de cabezas de Borneo; Zaptiehs Chipriotas; escuadrones de Lanceros Indios; Maoríes, concursos de espejismos codo con codo ; con habitats separados entre sí por cientos o miles de kilómetros y en una reunión no solamente ceremonial,sino efímera, como son los sueños que no vuelven a unir lo que han separado la noche. anterior. Expresión y símbolo vivo del Imperio eran las cabezas elegidas entre millones y millones de seres para representarlo.

“Ni César ni Carlomagno -había dicho una vez Disraeli- ha presidido nunca sobre un dominio tan peculiar..” tenía razón: Legalmente no había una cosa como el Imperio Británico - dice Morris - No tenía significado constitucional. Físicamente también era una suerte de ficción, o bluff en que implicaba un poder fuerte al centro que existía realmente.....La única cosa inmovilizable era la Corona”

Los británicos debieron imponer algún sistema de organización a todo ese enjambre de interrelaciones en que consistía el ecosistema imperial. Como lo habían hecho los romanos y los españoles antes que ellos, y lo hicieron los franceses, los alemanes y los belgas más tarde. La gigantesca red comercial y financiera que se tejió, llevó los productos británicos a todos los mares y ríos que les fue posible.

El Imperio se soñaba de una manera, pero era de otra..

Mezcla brillante y evanescente de cosas y sombras.

El fin del Imperio

El fin de un gran imperio es siempre un Gotterdammerung , un Crepúsculo de los dioses . Sobre todo es la crisis terminal de grandes delirios de realidad imaginaria y de realidad empírica que mueren juntos.

La Segunda Guerra Mundial dejó muy debilitada a Gran Bretaña No estaba en condiciones de sostener la inmensa estructura imperial. En particular la India..En 1946, la rivalidad entre Hindúes y Musulmanes daba lugar a desórdenes que Inglaterra ya no podía ni quería controlar. El Gobierno Laborista de Clement Attlee decidió la liquidación de la India, la Joya del Imperio con la que Disraeli había adornado la coronade la Reina Victoria. Se confió la parte visible de esta tarea a Lord Mountbatten como último de los Virreyes, y se fijó como fecha Junio de 1948. Hombre con raras cualidades hizo la tarea lo mejor que pudo.

Al carecer de fuerzas militares suficientes, la administración de la retirada en un clima de insurrección se hizo muy difícil. Mountbatten decidió adelantar diez meses la fecha primitivamente establecida y ello fue aceptado por el gobierno. La determinación de las fronteras entre India y Pakistán la delegó en Cyril Radcliffe y se hizo apresuradamente sobre mapas incorrectos y cifras inexactas del Censo en un clima agitado, sin planes previos, para los cuales tampoco hubieran existido parámetros adecuados. La complejidad extrema del problema y los sentimientos religiosos y étnicos exaltados complicaban aún más la situación hasta hacer imposible una solución mediocremente adecuada.

La independencia de la India y la simultánea Partición del territorio con Pakistan ocurrió en a 14-15 de agosto de 1947. Ese año las llanuras del Punjab se enrojecieron con sangre de Sikhs, Hindus, y Musulmanes. Murieron cerca de dos millones en olas criminales que se trasmitían y chocaban entre sí. En pavorosas explosiones de toda la energía dispersa de frustración, agravio, fantasías sangrientas y psicopatías ocultas,se emboscaron trenes enteros con fugitivos que cambiaban su domicilio como consecuencia de la división, y se asesinaron a todos , hombres, mujeres o niños, dejando solamente al maquinista para que llevara su fúnebre carga a la estación final.

Ashi Nandy escribió no hace mucho que “ está siendo obvio que aquel verano de 1947 sacó afuera lo peor en nosotros, tanto, que hasta nuestra imaginación del mal falló.. la independencia significó genocidio, necrofilia,limpieza étnica , desarraigo masivo y colapso del universo moral.” El resultado que evolucionó turbulentamente fue trágico en extremo. Pakistán quedaría con 80 millones de personas de las 400 que poblaban el Subcontinente con una parte al Oeste y otra al Este. La zona de Kashmir comenzó una disputa sin salida evidente, que se ha tornado más crítica con el reciente acceso demencial de ambas naciones a armas nucleares

La frágil naturaleza humana cedió a la presión animal contenida durante milenios, como si se la hubiera preservado para esos días la exposición definitiva del horror. Cinco meses después, en enero de 1948, el Mahatma Gandhi, el factor humano más importante en la lucha contra Gran Bretañ fue muerto por un fanático contrario a la no-violencia

Todo este inmenso y horrendo episodio dejó al descubierto una ineficiencia criminal en el sistema que lo llevó a cabo. Si el debilitamiento producido por una guerra que Gran Bretaña soportó con entereza heroica explica las carencias militares con las que tuvo que encarar la Partición la forma precipitada en la que se llevó a cabo y la falta total de previsión, reveló la irresponsabilidad del Estado británico y la urgencia en terminar cuanto antes y a cualquier costo un problema originado en las propias ambiciones de una falsa gloria imperial.

Con esta abrupto y sangriento final, el Imperio Británico perdió las cuatro quintas partes de sus súbditos.

Habíá sido una colonización singular. Depredatoria desde luego, como lo han sido todas las operaciones colonizadoras a través de la historia pero también dejando los rasgos positivos de una civilización. Las características fundamentales del pueblo británico, su tenacidad, su orgullo de pertenecer a una cultura que guardó intacta su mentalidad insular bajo la protección de una flota de guerra que duplicaba a cualquier otra del mundo, y su capacidad de emprendimientos y de sacrificios de toda clase, dispuesta tanto a sojuzgar poblaciones como a a encabezar la persecución a la trata de esclavos.

El Imperio había sido un archipièlago intercomunicado por todos los rasgos imaginarios y empíricos que compusieron polifónicamente la historia inglesa como una estructura abstracta, intangible, de la que cada habitante de las islas británicas tenía conciencia. En todas las innumerables colonias su relación con los nativos era ambivalente. En ninguna de ellas más que en la India, cultura hundida en los milenios y dividida por razas y creencias la relación fue más estrecha y profunda.

Llegaron a ella tras un prospecto comercial iniciado por la famosa British East India Company que se formó como un monopolio importador de especias a fines del 1600. La India era un conglomerado de estados hostiles entre sí en el que parecía que la presencia británica en uno o dos siglos podría poner en orden las cosas.La rivalidad con los franceses se decidió con Robert Clive que ocupó Bengala y los venció en Plassey. De allí en adelante se extendió la influencia británica en todos los campos de la administración civil y militar.

En 1876 por iniciativa de Disraeli, el Parlamento otorgo a la Reina el título de Emperatriz. Desde entonces Victoria agregó a su firma V.R.I. Victoria Regina Imperatrix . La Reina-Emperatriz festejó su nuevo título el 1ro de Enero de 1877 con un gran banquete en Windsor y en la India hicieron un durbar de homenaje en la que la llamaron Shah-in-Shah Padsha que significa ‘ Monarca de los Monarcas

En 1947 al reconocerse la independencia de la India cesó también el título Imperial. Los ingleses trataron a sus súbditos de color sin violencia física pero como todo conquistador, con desdén. Ya en 1818, Thomas Munro de la East India Co., había escrito: “Los conquistadores extranjeros han tratado a los nativos con violencia, y a menudo con gran crueldad, pero ninguno los ha tratado con tanto desprecio como nosotros”

Somerset Maugham, el conocido escritor británico en un libro de Notas publicado en 1949 cuenta una anécdota ilustrativa: “ Fuimos a almorzar con el Príncipe y la Princesa de Behar. Durante el almuerzo conversamos sobre mi viaje. Me preguntó : ‘Supongo que ha estado en Bombay, Sì contesté. Desembarqué alli. Lo alojaron en el Yacht Club ?Sí.,dije. Va ir Vd a Calcutta ? Sí contesté. “Supongo que lo alojarán en el Bengal Club ? espero, repliqué. Sabe Vd cual es la diferencia entre ambos ? No, dije inocentemente. “ En el Bengal Club de Calcutta no permiten perros ni Indios.,pero en el Yacht Club de Bombay no les imolestan los perros, sólo no permiten Indios . No pude entonces reaccionar a eso, ni tampoco podría hacerlo hoy.” .

El Imperio Británico, un espaciotiempo singular de la civilización, fue como una versión occidental del Mahabaratta, la tremenda epopeya hindú de bravura, llena de héroes y villanos, de fabulaciones y mentiras y también de grandes lecciones morales, de coraje, miedo y compasión, hechos y pasiones. También el juego incierto del azar libre como el viento Conjunción causal de millones de variables en ambos teclados de la realidad, nada de lo humano le fue ajeno, ensueños y vigilias oníricas, muertes y renacimientos, epifanías , clarines y masacres..