" Puesta de sol ", " Silver " y el exilio...
( A manera de comentario sobre la obra de Pablo Urbanyi)

por María Laura Pardo

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    La escritura nunca es inocente, porque la ficción en sí misma es un elemento funcional para el ser humano, tiene un por qué y cumple un rol esencial: el de poder decir lo que uno piensa, lo que se siente, lo que está prohibido sin hacerse responsable de ese decir.

    En la narrativa de Pablo Urbanyi, Puesta de sol, su última novela, aparece ligada muy especialmente a Silver, finalista del premio planeta de 1993.

    Silver cuenta la historia de un simio que traído desde el Africa es estudiado por un matrimonio de científicos, y que además se enamora de una de las científicas. Puesta de Sol, nos habla de la historia de la gestación, la corta vida y muerte de Meninjito, un niño nacido con una enfermedad congénita (Mio Meninjo Cisto Cele), y lo que genera en sus padres y en su entorno.

    Esto a modo de síntesis sobre los tópicos de la narración.

    La crítica, o los críticos, han señalado ya varios rasgos de estas novelas o del estilo de Urbanyi:

1) su apelación continua a la ironía, ese fino límite entre lo literal y el juego sarcástico,
2) su profunda crítica a esta sociedad postmoderna,
3) su cuestionamiento fuerte a las Instituciones,
4) el desencuentro con lo científico y muy especialmente con las medicina,
5) la continua presencia de la vida y la muerte, como toda buena novela,
6) la obviedad de lo autobiográfico, en qué puede decirse que no dejamos algo de nosotros mismos... ?
7) y una serie de subtópicos que hacen ya al imaginario de este escritor: el exilio, los polacos, los judíos, los armenios, la Argentina, los hospitales, los bares, los cafés, la Patagonia, la nieve, en resumen: allí (Canadá) y aquí (Argentina), y una realidad política totalitaria y prejuiciosa.
8) No faltan tampoco los comentarios sobre cómo el autor se refiere a sí mismo y a su obra o su escritura dentro de sus obras. El famoso: el arte narra al arte.
9) Es que ambas novelas también son una narración de otras narraciones hechas previamente, a modo de fichas, de notas, que aguardan la llegada de ese dios-escritor que las ordene.

    Pero hoy yo quisiera hablar de lo que para mí significó esencialmente Puesta de Sol (también Silver de algún modo), de por qué conmueve tanto. Además de un estilo en el que las frases más impactantes, a pesar de estar elaboradas, parecen salidas, sin proceso, del alma al papel, son ricas al contar los pensamientos que acompañan determinados hechos, pensamientos que nos parecen propios, que reconocemos como propios, esa minuciosa descripción de ciertos instantes y esa posibilidad magnífica de poder expresar los sentimientos sin avergonzarse, rompiendo el discuro políticamente correcto a nivel social.

    Y conmueve, porque creo, y trataré de demostrarlo, que ambas novelas son en realidad novelas de amor. Claro no del amor al que estamos acostumbrados. No están allí los ejes clásicos del romance, un él, un ella, un sin fin de impedimentos hasta alcanzar el amor, pero sí lo están de otra manera.

    Tanto en Silver como en Puesta de Sol los protagonistas son arrancados de su habitat natural, uno del Africa, el otro del paraíso de la nada.
    Tanto el Simio como Meninjito están en el lugar equivocado, han llegado ahí arrastrados por otros: por los científicos, en el primer caso, y por los padres y los médicos en el otro.

    Y éste es uno de los primeros lugares (en el sentido de locus como concepto) que mueve a la ternura: cómo no conmoverse ante seres que están desterrados, involuntariamente y que desde ese lugar deberán tratar de seguir viviendo. El horror del exilio y su metáfora. Ambas novelas son una metáfora.

    La ironía, ese sarcasmo, son una buena forma de resistir, pero siempre ya sea en el lenguaje coloquial como en el escrito, además de la implicación que mueve a esa risa amarga, la ironía deja la huella de lo que queda allí sin volar o poder huir a otro significado:

"-Cuanto antes se entere mejor. estas cosas no hay que demorarlas. es incurable. Una pequeña herida en la columna. Mio Meninjo Cisto Cele con espina Bífida.
No supe qué decir, qué preguntar. El temblor.
-Para toda la vida, entiéndalo, si es que vive. Pero esperamos al especialista. ya lo mandamos a buscar. Campanas. Temblores. Campanas lejanas creando un vacío, ecos. Ondas de temblor. Walt Disney, vos que dibujas la vida tan feliz, ayúdame."

    Esta es una historia donde solo hay una salida: volver...al vientre, a la nada, o en Silver al Africa, o como sucede, a la muerte que es otro modo de volver: ¿llegar al Paraíso nuevamente? o al menos poder salir del destierro.

    En la ficha 65, se habla explícitamente de la búsqueda de un lugar para Meninjito, ese es el título, de ese, llamémoslo capítulo, la novela está dividida en distintas fichas: Un lugar para Meninjito... es continua y triste esa búsqueda, en la que casi siempre lo que hay es rechazo...

    El narrador, padre de Meninjito, dice en esa misma ficha:

Aunque a veces pareciera que sí, mi vida, con los amigos y Ana, no todo fue bares para el retiro y refugio para el hombre que está solo y espera.

    ¿Qué espera en esta novela?

Me detuve frente a la iglesia, pensé. Sí, quizás entre ellos, Meninjito estaría como en familia. Pero vos no busques más tu lugar. Nunca nunca lo encontrarás.

    ¿Por qué tanto amor a un lugar al que se critica? ¿Es amor a este país lo que lo hace buscar siempre este lugar ?
Aunque la respuesta probablemente es que lo que se busca es el lugar de uno, ese espacio está representado por la Argentina.

    No es Hungria, claro, Urbanyi no vivió prácticamente allí, no es donde se nace, sino donde uno se hace, donde se toma la cultura. Y como buena novela de exilio Puesta de Sol es un muestrario de ese clásico leit motiv que dice: que una vez que uno se fue, ya no se está bien ni allí ni aquí. Es que como en la vida amorosa de los hombres y mujeres: cuando se ama a más de una persona es imposible tenerlo todo en una.

    En la novela ese leit motiv, está representado (por algo que en Silver también aparece de este modo en la forma) por la frase que se repite una y otra vez, a veces de manera variada:

...pero la vida continuó...

    y también por el acompañamiento permanente de las campanadas..que marcan las horas, y que anuncian la muerte:

esas campanas estan llamando por ti...

    Este padre que reniega de su hijo enfermo, que acepta que quiere verlo muerto, que se enfrenta a la sociedad, que no quiere el perdón, no es más que la representación de esa imposibilidad de aceptar su destino fuera de lo que el considera su casa... pero todo llega:

Le pediré perdón y le confesaré que, mientras contaba su historia, no estoy seguro de no haber contado una historia de amor que tuvo algunos segundos, tal vez uno o dos minutos de plenitud. También le diré si no se esfuma y desaparece por una campanada , como si lo llamaran al lugar que le corresponde, que de todo lo que me pasó en la vida, con la coraza de cultura corroída, sin ningún Dorado con el que fantasear y a donde ir, no me ha quedado más que la esperanza de haber dado algún testimonio de mi fortaleza para amar, una brillante alfombra blanca bajo un sol de invierno que apenas entibia y terminará por ponerse.

    El invierno de Canadá, y esa historia de amor con la deformidad, otro de los modos de La Cara de Dios, en el sentido más literal, sin juegos que refieran al sexo, en esa ficha, ese capítulo, esas frases que dicen:

...lo recuerdo sí, nunca en mi vida quise tanto. Dudo que vuelva a suceder. No sé si mi querer, o adoración, explicaría el fenómeno del amor a los llagados y leprosos, pero baste decir que yo adoraba una totalidad.

    amar la totalidad de Ana, de una mujer, el estigma del destierro, aun en el destierro, la propia cruz...

" hay muertos como cruces, que se llevan toda la vida. "

     Así con estas palabras termina Puesta de Sol. 


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